Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

La prepotencia y arrogancia en un ¿orate?

Mapas e imágenes hechas con inteligencia artificial por el presidente de EE. UU. refuerzan decisión de enfrentar sus pretensiones rapaces sobre Nuestra América

Autor:

Juana Carrasco Martín

Truth Social es la letrina personal del actual presidente de Estados Unidos y allí descarga los más absurdos deseos incontrolables de dominación mundial. Desatinos y en no pocos casos de extremo peligro para la estabilidad del planeta, por provocadores o porque son jactanciosos mensajes de sus fechorías. 

Casi a diario hay uno de esos mensajes turbulentos, en especial imágenes que alteran e indignan a naciones y pueblos. El del lunes 7 de septiembre, la publicación Common Dreams la calificó de «Una locura total» e «Inaceptable». No es para menos, Donald Trump ha publicado un mapa que muestra la anexión de otros países, dibujando una abarcadora bandera de EE. UU. que cubre desde Groenlandia e Islandia hasta varias naciones de Centroamérica y el Caribe, revelación de que va dispuesto a poner en vigor su «Doctrina Donroe».

Es un irrespeto total, incluso al propio pueblo estadounidense, y en ese pisoteo a la historia, soberanía e independencia de otros, incluye a mi Cuba, a la que a diario insulta y atormenta impíamente con medidas cada vez más extremas y crueles en una guerra económica que no inició, pero pretende darle fin con su victoria a cualquier coste, decidida por él con esta respuesta que dio en marzo pasado a periodistas en la Casa Blanca: «Toda mi vida he estado oyendo hablar de Cuba y Estados Unidos. ¿Cuándo iba Estados Unidos a hacerlo? Creo que tendré... el honor de tomar Cuba». Pero desde este punto rebelde, insurrecto y mambí del Caribe la respuesta de cada jornada es al estilo Elpidio Valdés ¡Eso habría que verlo, compay!

Más no es cuestión de considerar los desvaríos del casablanquino como locura, es algo muy peligroso y así lo definió el Dr. Brian Goldman, médico de urgencias canadiense, autor y presentador, quien citado por Common Dreams, afirmó: «Eso no es locura. Es intención», y lo ratificó la estratega demócrata Michelle Kinney: «Como siempre, nos está diciendo cuál es el plan. Debemos tomarlo en serio».

Efectivamente, el mapa en cuestión con ideas reiteradas en más de una ocasión, quiere la «magazación» o «trumpización» de nuestra América y lo está poniendo en práctica con maniobras, injerencias e intervenciones en la región, donde la geopolítica sufre cambios para lo peor, con el regreso a las casas de gobierno de representantes de los más conservador y hasta de derecha extrema de las clases poderosas, más que alineadas, de sumiso acatamiento a los dictados que emanan de un Washington transformado en núcleo del neofascismo mundial. Elecciones manipuladas le han hecho el «milagro» de romper la unidad y la integración en la diversidad que reforzaba autonomía e independencia frente al imperio siempre voraz.

El caso del asesor o consultor político argentino Fernando Cerimedo, destapó el entramado que permea los medios, financiamientos y tecnologías, emanadas de los laboratorios políticos y la maquinaria especializada estadounidense para manipular e influir en las redes sociales y a través de ella en una población dependiente de esos medios, provocando un giro de 180 grados en las elecciones de 2025 y 2026. 

El aprovechado padrino norteño militariza nuevamente el continente, regresando con entrenamientos, tropas de avanzada, cañoneras a la pesca letal de lo que Trump — y sus secretarios de Estado, Marco Rubio, y de Guerra, Pete Hegseth—, llaman «narcoterrismo», y esas fuerzas las disponen a detener el resucitado temor al «comunismo», con el cual no solo apuntan a Cuba, a las izquierdas, también al progresismo o socialismo demócratico que toma cierta fuerza en el segmento político estadounidense, mientras el presidente de EE. UU. actúa tanto a lo interno como en política exterior con total desprecio a lo establecido por su propia Constitución y por leyes y convenios del Derecho internacional, haciendo trizas lo mismo al sistema judicial estadounidense que a los organismos de la comunidad mundial como la ONU y sus agencias.

En ese trasiego queda implícito que el trumpismo hace frente al crecimiento sostenido en décadas recientes de las relaciones económicas, comerciales y diplomáticas con sus dos grandes «enemigos» China y Rusia y con ello también pretende debilitar a todo el Sur Global.

Estamos en septiembre y justo es recordar que el día 2 de ese noveno mes del año 1960, Fidel nos convocó  en la Asamblea General del Pueblo de Cuba y personalmente fuimos parte de aquella marea de hombres y mujeres que llenó a plenitud la que hoy es la Plaza José Martí, centro político de nuestra Cuba, y levatamos enérgicamente nuestro Sí a la Primera Declaración de La Habana, nueve puntos de total vigencia y condena a la intervención  abierta y criminal de Estados Unidos sobre todos los pueblos de América Latina.

El panorama actual nos retrotrae a esos tiempos. Hoy también la presidenta de México, ClaudiaSheinbaum, reiteró el lunes, sin ni siquiera mencionar el infame mapa y a su autor, la decisión que es también del pueblo mexicano: «Reafirmamos que México no es ni será colonia ni protectorado de ningún país extranjero. Orgullosamente somos una nación libre, independiente y soberana».

Está bien que en Estados Unidos algunos preocupados por el camino tortuoso a que los lleva el mandatario, consideren necesaria una evaluación de la salud mental y pidan su destitución porque «Este hombre está loco». Que otros estimen que tales payasadas de cambiar los nombres del Golfo de México, de Ontario, de Nuevo México, del lejano estrecho de Ormuz, y otras regiones o accidentes geográficos, sean maniobras que distraigan a la ciudadanía que votará en noviembre de su fracasada guerra, ilegal y despilfarradora, contra Irán, y por ello las rechacen y denuncien…

Desde acá, este sur latinoamericano y caribeño, seguiremos enfrentando sus pretensiones rapaces de apoderarse de todo un continente y sus riquezas, rechazamos la violencia imperial llámese Doctrina DonRoe o Monroe, y abogaremos siempre por la integración, la solidaridad, la cooperación, la diplomacia verdadera y la igualdad soberana de los estados libres e independientes.


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