El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y su rival en las elecciones presidenciales, el senador Flávio Bolsonaro. Autor: Juventud Rebelde Publicado: 28/09/2026 | 07:08 pm
BRASILIA, septiembre 28.— A menos de una semana de las elecciones presidenciales previstas para el domingo, las encuestas siguen arrojando ventaja para Luiz Inacio Lula da Silva aunque su más importante rival, Flavio Bolsonaro, ha ido recortando la distancia que les separa.
Sin embargo, ninguno de los dos llega a la mayoría absoluta según siguen anunciando las encuestas, caso en el que habrá segunda vuelta.
Según el más reciente estudio de opinión publicado por la encuestadora Quaest, el favor hacia Lula ascendió en los días recientes del 37 al 39 por ciento en la intención de voto para la primera vuelta, lo que ha coincidido con la emisión de una medida gubernamental que prohíbe el funcionamiento de las plataformas de apuestas electrónicas, lo que procura proteger la economía de las familias trabajadoras frente al avance del capital especulativo y las redes de juego, comentó Telesur.
Por su parte, el ultraderechista Flávio Bolsonaro registró un ligero avance al pasar del 33 por ciento al 34 por ciento, en una coyuntura donde los sondeos son ponderados con cautela debido a los notables márgenes de error mostrados por las empresas encuestadoras en procesos electorales anteriores, signados también por la injerencia externa, advirtió el despacho.
Este domingo tuvieron lugar más de 500 actividades descentralizadas con la participación de diversos sectores, incluyendo movimientos de jóvenes, mujeres, el movimiento negro, colectivos de trabajadores y representantes del ámbito cultural, en respaldo a la reelección de Lula.
La movilización tuvo alcance nacional y fue coordinada por el Partido de los Trabajadores (PT) junto a agrupaciones políticas aliadas, comités populares y organizaciones de la sociedad civil, y juntaron a miles de personas en las calles bajo la consigna ¡Bora, Lula! (Vamos, Lula).
La jornada dominical abarcó actividades en las 27 capitales de los estados y se extendió a más de 600 municipios a lo largo del país mediante marchas, caravanas, paseos en bicicleta y despliegues de banderas.
Más allá del apoyo explícito a la candidatura presidencial, la jornada funcionó como plataforma para visibilizar diversas demandas sociales y laborales, precisó el despacho, y añadió que las movilizaciones combinaron la exigencia del fin de la jornada laboral 6×1 y un incremento del salario mínimo por encima de los índices de inflación con reclamos de alivio fiscal, entre los que destaca la exención del impuesto sobre la renta para los trabajadores que ganan hasta cinco mil reales mensuales.
Asimismo, los manifestantes expresaron su rechazo al juego ilegal y las apuestas no reguladas, al tiempo que debatieron las prioridades de un eventual cuarto mandato del líder del PT, enfocadas en el fortalecimiento de la educación, la salud pública y las políticas de inclusión social.
Por su parte, el actual mandatario usó de la palabra en un acto celebrado en Sao Paulo, durante el cual advirtió al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que Brasil no aceptará injerencias extranjeras en los procesos electorales ni en el manejo de su riqueza.
En la misma línea, Lula defendió la industrialización nacional de los recursos estratégicos de Brasil. «A partir de ahora, los minerales que tengamos serán explorados por nosotros e industrializados aquí. Las baterías, el móvil y los chips se fabricarán aquí, porque no vamos a aceptar que nadie venga a hacer con nuestros minerales críticos lo que hizo con nuestro oro en el pasado», afirmó en referencia a las tierras raras.
En un momento crucial de la campaña, Lula parece desestimar los discursos conciliadores que pretenderían captar a los enemigos de clase de siempre y, por el contrario, se ha reafirmado en sus posiciones progresistas y antimperialistas, sabedor de todos los retruécanos manipuladores que ha usado la administración Trump para injerir, como lo ha hecho, en otros procesos electorales de América Latina donde, con su influencia, resultaron electos exponentes de la ultraderecha serviles a Washington.
En el caso brasileño, ese sería el rol que jugaría Flavio Bolsonaro de resultar electo, posibilidad por la que Trump ha tratado de presionar.
Aunque en la boleta figuran otros candidatos, las cosas parecen decidirse entre Lula y el hijo del exmandatario Jair Bolsonaro, quien cumple prisión por su intento de golpe contra el actual Jefe de Estado.
No obstante, el sondeo de Quaest ofrece escenarios alternativos midiendo el favoritismo hacia otros aspirantes en una eventual segunda ronda.
