Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

Gracias siempre a Mario Menéndez

Autor:

Marina Menéndez Quintero

Cuando, en el año 2005, el diario mexicano Por Esto! reveló la presencia clandestina en Isla Mujeres de Luis Posada Carriles a bordo de la embarcación Santrina, no muchos en Cuba conocían aquella publicación que, al realizar el hallazgo y formular la denuncia, hacía una importante contribución a la lucha de nuestro país por la justicia.

La probada estancia del terrorista en aguas del Caribe mexicano permitió a Cuba exigir su detención y sustentar la demanda de que Posada fuera apresado en Estados Unidos, al probar su entrada ilegal allí a bordo de la barcaza camaronera luego del bochornoso indulto que le concedió la presidenta panameña Mireya Moscoso tras un proceso judicial amañado: solo se le había condenado a unos pocos años de prisión por intentar el asesinato de Fidel y de los miles de istmeños que se encontraban en el Paraninfo de la Universidad de Panamá, el 16 noviembre de 2000.

Cuba y Venezuela exigían su extradición por los probados crímenes de Posada Carriles contra ambos países.

Fue aquel un ejercicio osado del periodismo de investigación y una denuncia valiente sostenida en un momento estratégico, frente a la impunidad con que Estados Unidos iba a volver a premiar a su protegido.

El hombre que como Director había avalado el reportaje de la corresponsalía de Por Esto! en Quintana Roo era Mario Renato Menéndez, un periodista del sudeste mexicano que por denunciar la matanza de Tlatelolco había sido perseguido en su país y quien vivió largos años en Cuba, durante los cuales conoció la Revolución, fomentó su admiración por ella, y desarrolló un periodismo revolucionario y militante que lo llevaría desde aquí a distintas misiones periodísticas entre los movimientos guerrilleros latinoamericanos de los años de 1960 y 70.

En esa época se fortaleció una relación afectiva con Cuba que le venía en sangre: su bisabuelo y el hermano de este, Antonio y Rodolfo Menéndez de la Peña, eran patriotas cubanos nacidos en Remedios y empujados por la persecución de España a emigrar a Yucatán, desde donde brindaron su apoyo a Martí en los momentos duros de la guerra necesaria.

De vuelta a su sudeste natal, Mario fundaría primero la revista ¿Por qué? y luego, el periódico que sería la realización de sus ansias de hacer oír a los sin voz, los diarios con que respondió a la censura de la revista diciendo: Por Esto! Una máxima los rige hasta hoy: Dignidad, Identidad y Soberanía.

Como fundador y director general de uno de los rotativos más leídos y populares en los estados de Quintana Roo, Campeche y Yucatán, Mario cumplió el cometido de luchar por la justicia en México y por la verdad, sin conceder un ápice a las maniobras tergiversadoras de la propaganda contra Cuba.

Fue otra muestra de su coherencia como periodista raigal y también, de algún modo, de su lealtad y cariño.

Abrió las páginas del periódico a la Isla mediante el fomento de una red de colaboradores que le llevaron siempre la realidad de nuestro país de primera mano, y contó con la profundidad y el talento del prestigioso revolucionario e intelectual Armando Hart, quien junto a su esposa Eloísa Carreras tuvo allí una columna: Correo desde la Isla de la Dignidad. 

Mario sabía que la batalla por el mundo mejor descansa en las ideas.

Para el año 2013, el consagrado periodista mexicano materializaría un anhelo de los años recientes a esa fecha: volver a la Isla y conocer el Mausoleo erigido al Che.

Entonces, y tomando en consideración su amor y su servicio desde el periodismo a nuestro país, fue condecorado con la Medalla de la Amistad concedida por el Consejo de Estado, y que recibió emocionado.´

El periodismo cubano reconoció su magisterio y sus méritos con la Moneda conmemorativa 50 Aniversario de la UPEC. El Ministerio de Cultura le otorgó la Distinción por la Cultura Nacional y luego recibiría el Premio internacional Fernando Ortiz.

Este 15 de abril, en la Mérida yucateca donde libró tantas batallas, Mario Renato Menéndez ha fallecido, y deja entre nosotros esos y muchos otros recuerdos, junto al sabor amargo que queda siempre tras la partida de los grandes periodistas y mejores amigos.

(Tomado de Cubaperiodistas.cu)

 

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