Recoger los juguetes en casa no tiene que ser una batalla diaria. Con un poco de ingenio y materiales sencillos, podemos obtener soluciones prácticas que organizan y embellecen
Los juguetes tienen una habilidad asombrosa para dispersarse, para ocupar cada superficie disponible y para aparecer donde menos se esperan...¿o acaso será que la capacidad para dispersarlos la tienen nuestros propios peques? Lo pregunto por experiencia propia y estoy segura de que es una inquietud que compartimos todos los padres que conforman la gran familia de Así de Fácil.
Como el mes de agosto lo hemos dedicado a temas infantiles, hoy te traigo algunas ideas para ayudarte a resolver este eterno problema de recoger los juegues en casa. Así que te propongo mirar nuestros espacios con otros ojos y preguntarnos ¿cómo podemos organizarlo de una manera que los niños quieran y puedan mantener luego ese orden?
Los peluches, por ejemplo, son de los más difíciles de contener porque son blandos y esponjosos y terminan ocupando mucho espacio. Una solución que funciona muy bien es construir estantes colgantes con tablas de madera y cordel: tres o cuatro tablas delgadas unidas por cuerdas a intervalos regulares, fijadas a la pared con dos ganchos en la parte superior.

En una tarde tienes una especie de escalera horizontal donde cada nivel exhibe sus inquilinos de felpa con toda la dignidad que merecen. Y si no tienes tablas, también te puede servir unas tablillas de persianas de alguna ventana en desuso. Se lija, se pinta y queda como nueva.
Para los cuartos con esquinas desaprovechadas, las hamacas de red son una revelación, y están muy de moda hoy en el mundo. Se fijan con tres puntos en la pared, ocupan un espacio que de otro modo estaría vacío, y de pronto toda la colección de peluches tiene un rinconcito propio y encantador. Después del juego, la última diversión podría ser perfectamente llenar esa hamaca nuevamente de juguetes.
Y si quieres algo con más magia todavía, una varilla de madera con hilos verticales tensados actúa como una cortina que contiene los peluches entre sus hebras. Si le añadimos una pequeña tira de guirnalda (que podamos encender al menos alguna que otra vez), el organizador se convierte en el elemento decorativo más especial del cuarto, lo mismo de día y que de noche.
Lo que me fascina de estas soluciones es que no se basan en esconder los juguetes, todo lo contrario: son los protagonistas de la escena en todo momento, a la hora del juego y luego a la hora del orden. Y crearles ese lugar bonito puede hacer la diferencia para que nuestros nenes no huyan cuando toca recoger.
Recuerda que en Así de Fácil solo te proponemos, la versión final va por ti. Te espero la próxima semana para seguir convirtiendo juntos una simple idea en una gran solución.




