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José Antonio Portuondo, la historia de la literatura cubana bajo su firma

El nombre de este notable profesor, crítico, ensayista e historiador literario honra al Instituto de Literatura y Lingüística

Autor:

José Luis Estrada Betancourt

El pasado 10 de noviembre, el notable profesor, crítico, ensayista e historiador literario José Antonio Portuondo, cuyo nombre honra al Instituto de Literatura y Lingüística (ILL), hubiera cumplido 104 años. Nacido en Santiago de Cuba, en 1929 comenzó los estudios de Derecho en la Universidad de La Habana (UH), los cuales tuvo que interrumpir cuando esta fue clausurada por el régimen de Machado. Participó activamente en la lucha popular contra la dictadura, en las filas del Ala Izquierda Estudiantil de Santiago de Cuba. Entre 1930 y 1934 fueron editados sus primeros poemas y artículos. En 1936 matriculó en la Facultad de Filosofía y Letras. Ese año se convirtió en coeditor de las revistas Polémica y Mediodía, y al siguiente fundó y dirigió el semanario Baraguá.

Obtuvo en 1941 el doctorado en Filosofía y Letras de la Universidad de La Habana con su tesis Concepto de la poesía, editada como libro en 1945, pionera de los estudios científicos de la literatura en Cuba. También en México realizó estudios de posgrado e investigaciones sobre Teoría Literaria. Allí editó su selección Cuentos cubanos contemporáneos. Hasta 1953 se desempeñó como profesor invitado en las universidades norteamericanas de Nuevo México, Wisconsin, Columbia, Nueva York y Pennsylvania State. Luego regresó a Cuba y ejerció en la Universidad de Oriente (UO). En 1958 se trasladó a Venezuela, donde trabajó como profesor de la Universidad de los Andes.

Al triunfo de la Revolución, se reincorporó al claustro de la UO (en 1962 asumiría la rectoría). En 1960 fue designado Embajador de Cuba en México. Más tarde sería delegado al I Congreso de la Uneac, en el que fue electo vicepresidente de esa organización. También recopilaría una edición de El pensamiento vivo de Maceo.

En 1965 fue nombrado director del recién creado ILL. Una década después sería designado Embajador de Cuba ante la Santa Sede, en el Vaticano, cargo que desempeñó hasta 1982, cuando se colocaría al frente del ILL hasta su fallecimiento, en 1996. Antes, la UH le otorgó el Doctorado en Ciencias Filológicas, mientras en 1986 se le confirió el Premio Nacional de Literatura.

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