Riqueza en la tierra

Un acercamiento a la minería que se hace hoy en Cuba y la que se proyecta

Autor:

Aileen Infante Vigil-Escalera

Un millonario proyecto de inversión —de aproximadamente 300 millones de dólares— ha vuelto los ojos de toda Cuba y el mundo sobre un sector vital para la economía de la Isla: la minería. Emincar —empresa mixta Minera del Caribe, con un 49 por ciento de las acciones en manos de un socio europeo y otro angolano, y un 51 por ciento de la parte cubana— o Proyecto Polimetálico Castellanos, es el más importante del sector en el país.

La obra fue erigida en solo 19 meses a partir del inicio del movimiento de tierra, en el poblado de Santa Lucía, Pinar del Río, con una mano de obra altamente calificada, que en determinados momentos llegó a reunir a 1 359 trabajadores, de los cuales 74 son extranjeros. Castellanos, como se le ha empezado a reconocer, planifica procesar cada año un millón de toneladas de mineral y obtener 150 000 toneladas de concentrado de plomo y zinc, que a su vez van a contener aproximadamente 50 000 toneladas de zinc y 27 500 toneladas de plomo.

Por lo pronto esta industria cubana (la mayor después de la construcción de la fábrica de níquel Comandante Ernesto Che Guevara en los años 80), dotada de tecnología de avanzada, se propone obtener para el último trimestre de este año sus primeras 20 000 toneladas de concentrado, y entre los meses de noviembre y diciembre realizar la primera exportación.

Con una producción destinada totalmente a la exportación, el proyecto tiene materia prima garantizada para 11 años, según los estudios geológicos realizados para la primera etapa en el yacimiento Castellanos, aunque otras investigaciones en el de Santa Lucía, a solo 1,5 kilómetros de la industria, vaticinan que su vida útil pudiera extenderse a 25 años o más.

Fruto de las Oportunidades de Negocios para la Inversión Extranjera, la iniciativa centra nuevamente la atención del mercado internacional en las potencialidades en la minería de la Mayor de las Antillas, la misma que, según la Cartera de oportunidades del sector,   cuenta con una amplia diversidad de minerales metálicos, no metálicos o técnicos, materiales para la construcción (áridos), así como también de rocas ornamentales.

Ello se debe a que el Archipiélago está constituido por un mosaico de estructuras geológicas que incluyen secuencias de margen continental, de arcos volcánicos insulares y de corteza oceánica ensamblados en un todo único como resultado de los procesos geológicos de subducción (hundimiento de una placa superficial de la tierra sólida bajo otra) y colisión.

Sobre este mosaico descansa una sucesión de rocas sedimentarias jóvenes, formadas durante los últimos 40 millones de años, en un régimen tectónico de plataforma.

Entre los principales recursos minerales de los yacimientos metálicos de Cuba están los de hierro en la región oriental, níquel, cobalto, cobre, plomo, zinc, oro, plata, magnesio, wolframio y cromo.

En el caso de las denominadas rocas y minerales industriales o minerales no metálicos, en el país se han identificado recursos de arcillas, asbestos, arenas, arenas cuarzosas, barita, basaltos, bentonita, calizas, cuarcitas, cuarzos, caolín, cianita, calcarenitas, feldespatos, fosforita, granates, gabros, grafito, mármoles, magnesita, mica, olivino, piedras semipreciosas, sal, gema, serpentinas, talco, tobas, yeso y zeolitas, entre otros.

JR Dossier propone un acercamiento a la minería que se hace hoy en la Isla y la que se proyecta en un futuro inmediato. Dejamos a consideración de ustedes esta segunda entrega. Esperamos sus comentarios y también otras propuestas de temas.

(Lea además una entrevista al director general de Minería, del Ministerio de Energía y Minas, Juan Ruiz Quintana)

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