Todo brilla aunque no sea oro

Entrevista con Juan Ruiz Quintana, director general de Minería, del Ministerio de Energía y Minas

Autor:

Aileen Infante Vigil-Escalera

«Nuestro país está desarrollando sus producciones mineras, y la minería constituirá un renglón importante de nuestras exportaciones».

Fidel Castro Ruz, 16 de julio de 1976.

 

La ley número 76, Ley de Minas —vigente desde 1995— identifica como minería desde el reconocimiento geológico hasta el procesamiento de los minerales, e incluye la rehabilitación minera.

Pero la historia de esta rama tiene sus inicios muchísimos años antes, con el inicio de la colonización española y su interés por los recursos minerales de la Isla, en especial el hallazgo y explotación de oro, cuyas reservas visibles eran limitadas y se agotaron rápidamente.

Hasta 1534, cuando se descubrió el yacimiento de cobre en el lugar llamado posteriormente El Cobre, en Santiago de Cuba, la actividad se reducía al uso de materiales para la construcción y asfaltitas para impermeabilizar las naves.

Este sector en general no tuvo un significado importante en la economía de la colonia hasta 1830, cuando, con un mayor conocimiento de la riqueza del yacimiento de El Cobre, los ingleses formaron la compañía anglo-española Empresa Consolidada.

Interrumpida por el estallido de la Guerra de los Diez Años en 1868, esta fue la época de mayor producción minera de la Cuba colonial.

Durante la intervención norteamericana, entre 1898 y 1902, por orden del Gobernador militar, nuestros principales yacimientos minerales, como las lateritas de hierro y níquel de la costa norte oriental, se convirtieron en reservas de las compañías de Estados Unidos.

El mayor auge de la producción en la etapa anterior a 1959 se alcanzó en los períodos de confrontaciones bélicas, incentivado por las dos guerras mundiales y la de Corea.

No fue hasta el triunfo revolucionario que se tomó la decisión de establecer un programa encaminado a precisar y desarrollar el potencial geólogo-minero del país; de ahí que en 1961 se constituyera el Ministerio de Industrias, con solo dos geólogos cubanos, el Che al frente, y un amplio camino por recorrer en la preparación de las condiciones del incipiente sector.

Catorce años después, sin embargo, solo se conocía, desde el punto de vista geológico, el cinco por ciento de los recursos minerales del territorio nacional. Al respecto y para aproximarnos al desarrollo actual y futuro de este sector en la Isla, JR conversó con Juan Ruiz Quintana, director general de Minería del Ministerio de Energía y Minas (Minem).

—¿Cómo logró Cuba superar estas estadísticas? ¿En qué punto nos encontramos?

—Todos los cambios desarrollados desde 1959 se debieron a la visión futurista de nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, quien en los años 70, a raíz de la situación existente en el sector, convocó a la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y a los países del Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME) para participar en un gran proyecto de investigación geológica en Cuba.

«Fruto de esa colaboración, el país se dividió en polígonos por regiones para las investigaciones geológicas, con la participación de especialistas búlgaros, alemanes y rusos, fundamentalmente. A finales de la década de 1980 se logró elevar hasta un 70 por ciento el grado de conocimiento del potencial minero de la Isla y realizar un mapa geológico del territorio nacional.

«Fue este conocimiento, devenido en mejor y mayor aprovechamiento de nuestros propios recursos minerales, el que permitió erigir con materiales cubanos las obras económicas y sociales de la Revolución.

«Con ese potencial y la continuidad de los estudios en investigaciones geológicas, hoy contamos con tres grupos empresariales que lideran la actividad minera en el país: Geicon (Grupo Empresarial de la Industria de Materiales de la Construcción), Cubaníquel (Grupo Empresarial de Níquel) y Geominsal (Grupo Geominero Salinero).

«El primero se dedica a la producción de los áridos y los materiales de la construcción con una capacidad para producir más de diez millones de metros cúbicos de áridos; el segundo se concentra en la producción de níquel y el tercero a la de minerales metálicos no-níquel, minerales no metálicos y sal.

«Pero no solo estas tres entidades hacen minería en el país. Al cierre de agosto de 2017 la practicaban 137 entidades pertenecientes a 13 organismos de la Administración Central del Estado (OACE), con 468 concesiones mineras vigentes, de estas cuatro permisos de reconocimiento, 32 de investigación geológica, 273 de explotación, 132 de explotación y procesamiento, y 27 de procesamiento, todas fiscalizadas por la Oficina Nacional de Recursos Minerales (ONRM), única autoridad minera de la nación por mandato de la Ley 76, Ley de Minas.

«Las 137 empresas que hacen minería pertenecen desde la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), hasta los Poderes Populares, a través de las Empresas Provinciales de Producción de Materiales de la Construcción (Empromat), como parte del Programa de desarrollo local en ese sentido que lleva a cabo el Ministerio de la Construcción (Micons)».

—La minería nuclea la vida diaria de los cubanos sin que muchas veces nos percatemos de ella; pero ¿cuántos de los productos que nos rodean son procesados en nuestro país?

—Entre los principales minerales metálicos que se extraen en Cuba se encuentran el níquel, cobalto, cromita, hierro, dore de oro (aleación que contiene como elementos de valor oro y plata), plomo y zinc.

«De los no metálicos: arcilla, arena, arena sílice, arenisca, barita, bentonita, caliza para la producción de carbonato de calcio y cal, canto rodado, caolín, fosforita, gravilla, magnesita, mármol, talco, yeso y zeolita.

 «Como hidrocarburos: tenemos gas natural y petróleo. Y los del mar y el agua: son las aguas minerales, arena de mar, cienos carbonatados (coral), fango termal y sal.

«En la obtención de todos estos productos se utilizan los cuatro métodos básicos de explotación minera: minería de superficie (la más difundida), minería subterránea (actualmente con una sola mina en el centro del país), minería de los hidrocarburos y minería del agua y el mar. Pero a estos, y por iniciativa del Che, se les incorporó un quinto elemento que ha ido ganando importancia en los últimos años: la minería urbana, a partir de la reutilización y el reciclaje».

—La obra de la Revolución, explica usted, se erigió con productos de nuestra minería. ¿Qué lugar ocupan los materiales de la construcción dentro de la actividad minera?

—En 1959 el panorama de la industria nacional de materiales de la construcción era atrasado y precario, con una producción muy limitada y absolutamente incapaz de asegurar las edificaciones que el Gobierno revolucionario proyectaba. Un año antes solo se produjeron en todo el país 2 200 000 metros cúbicos de áridos en unos 160 centros, la mayoría de estos con una explotación artesanal y en los cuales laboraban alrededor de 4 200 trabajadores.

«Prueba del empeño de la Revolución por revertir esta situación ha sido el desarrollo alcanzado hasta la fecha por esta industria, directamente vinculada a todos los programas constructivos para el desarrollo social y económico, y que tiene como importante base las producciones provenientes de la rama extractiva, como los áridos y las materias primas para la cerámica y el cemento.

«Solo 30 años después del triunfo, en 1989, el país produjo 17 300 000 metros cúbicos de áridos, con algo menos de 8 000 trabajadores, para una productividad promedio de casi 2 200 metros cúbicos por trabajador anualmente.

«La ruptura de los lazos económicos y comerciales con los países del extinto campo socialista y la consiguiente contracción de nuestra economía, trajeron consigo dificultades en la disponibilidad de financiamiento, piezas de repuesto y posibilidad de realizar inversiones, lo cual llevó inevitablemente a un fuerte proceso de descapitalización de toda la industria de materiales.

«Contando con lo más importante, el capital humano, se adoptaron estrategias para garantizar el trabajo de la industria en los niveles necesarios, a partir de los recursos financieros disponibles, tomando como premisas: incrementar la producción y reducir los costos, sobre todo los energéticos y el consumo de agua; mejorar la calidad de los productos, humanizar el trabajo, alcanzar la máxima utilización de las reservas disponibles en los yacimientos en explotación, mitigar en lo posible el impacto al medio ambiente y ofertar nuevos productos y servicios que permitieran alcanzar niveles superiores de productividad.

«Hoy, cuando solamente el Micons produce 6 000 000 de metros cúbicos de áridos al año, dos millones de estos de arena, en la producción de materiales de la construcción las actividades están organizadas en 15 empresas productoras creadas territorialmente en cada provincia y en el municipio especial de la Isla de la Juventud, tres especializadas en la actividad de canteras, una nacional especializada en la producción de mármoles y rocas ornamentales, una especializada en los servicios mineros y de prospección geológica (Explomat), y una para las actividades metalmecánicas para la fabricación de piezas de repuesto. La base productiva fundamental cuenta, además, con 112 canteras (piedra, arena, granito, mármoles…)».

—Indiscutiblemente, y aunque otros países nos superen en niveles productivos, el níquel continúa a la cabeza de los minerales metálicos que se producen en la Isla, pero, ¿qué mineral no metálico se le equipara en este escaño?.

—En recursos no metálicos tenemos muchas más potencialidades que en metálicos, y el más importante que producimos hoy es la sal, que está a cargo de la empresa Geominsal y que se utiliza en la alimentación humana y animal, la industria química, la producción de hipoclorito y de cloro, e incluso, en la conservación de alimentos, entre otros.

«En Cuba se producen anualmente más de cien mil toneladas de sal. La que se entrega a la población en la canasta básica normada no está limitada por producción ni por capacidad, sino por el Ministerio de Salud Pública (Minsap), que evaluó que la cuota que recibíamos anteriormente era alta y el consumo de sal en exceso es dañino para la salud.

«Otros productos importantes son la cal y el carbonato de calcio, a partir de las calizas. Solamente el Grupo Empresarial del Azúcar (Azcuba) produce aproximadamente 50 000 toneladas de cal al año en las seis caleras que tiene en todo el país, y con las cuales garantiza este producto, que se utiliza como clarificador de guarapo para la producción de azúcar. Además, y entre sus múltiples usos industriales, el carbonato de calcio se emplea en la producción de pienso, la confección de pinturas, pasta dental, detergente, jabón y cable, por solo mencionar algunos». (Sigue en la página 4)

—En la cartera de oportunidades para la inversión extranjera 2016-2017 se incluyen varios proyectos relacionados con la actividad minera en la Isla. ¿Cuáles se han concretado y cuáles se proyectan como futuras inversiones?

—A través de prospectos para desarrollar las fases de reconocimiento e investigación geológica (prospección–exploración), se potencian en este momento la explotación y comercialización de metales preciosos (oro y plata), metales base (cobre, plomo, zinc) y otros minerales de interés, los cuales abarcan básicamente cinco regiones y el municipio especial Isla de la Juventud.

«Como recoge la Cartera de Oportunidades, para el oro, la plata, el cobre, el plomo y el zinc existen nueve prospectos y áreas perspectivas en la región central, 14 en la región Ciego-Camagüey–Las Tunas, y diez en la Región Sierra Maestra. En la región Holguín y Macizo Sagua-Baracoa están disponibles 12 prospectos y áreas perspectivas para esos seis metales y el cromo; y en la Isla de la Juventud ocho prospectos y áreas perspectivas para wolframio, micas y caolines».

—¿Y el níquel?

—Actualmente, cuando los proyectos de la minería requieren sumas millonarias, el níquel tiene un proyecto de ferroníquel (nuestros minerales tienen alrededor de 1,5-2 por ciento de níquel y más de 45 por ciento de hierro), hasta el momento único en la Isla, localizado en Moa. Este es un proyecto que cuenta con movimiento de tierra ejecutado en el lugar de ubicación de la planta.

El mineral destinado al ferroníquel es el que por sus características no han podido procesar las actuales fábricas productoras de níquel en Moa. Este constituye un proceso integral de cuyos residuos se fabrican materiales de construcción. 

«La Cartera de oportunidades también tiene otros proyectos para las colas —desechos de la extracción del níquel y el cobalto de la industria en Moa y Nicaro—, y recientemente se firmó una asociación económica internacional con la sociedad mercantil chilena RM Asesorías y Consultoría LTDA para el aprovechamiento de los metales contenidos en las mismas, fundamentalmente para producir concentrado de hierro.

«Existe igualmente un proyecto virgen en la zona de San Felipe, Camagüey, donde hay más de 300 millones de toneladas de mineral, y otro más pequeño en la pinareña zona de Cajálbana, con aproximadamente 50 millones de toneladas de mineral.

«Y en el tema de la minería no níquel se destaca sobremanera el proyecto Emincar —conocido como Polimetálico Castellanos—, ya concluido y que debe comenzar a procesar mineral a partir del 3 de octubre».

—¿Cómo se garantiza desde el Minem la preparación necesaria de los profesionales de la minería en el país?

—Hay tres centros afines a las carreras que tienen que ver con la minería: la Universidad de Pinar del Río, la Universidad Tecnológica de La Habana (Cujae) y el Instituto Superior Minero-Metalúrgico de Moa, donde radica el programa rector de la enseñanza.

«Pero la minería no es ni una licenciatura, ni una ingeniería; la hacemos todos: los choferes de los camiones, las secretarias, los que dictaminan los contratos, los electricistas, los civiles, los agrónomos, los forestales y los ingenieros geólogos, geofísicos, metalúrgicos, químicos y en minas, que son las especialidades afines».

Yacimiento Castellanos en Pinar del Río. Foto: Cortesía del MINEM

 

El mineral del siglo

 En el grupo de minerales no metálicos de que dispone Cuba, también se destaca, por sus múltiples aplicaciones, la zeolita, de la cual todavía no se aprovechan todas sus potencialidades. Conocida en los años 80 como el mineral del siglo, se emplea como suplemento mineral en la alimentación animal, agromena (contribuye a la hidratación de los suelos, intercambiador iónico y fertilizante), como material filtrante (en sustitución a la arena sílice de importación) y en otras aplicaciones como material de construcción y para cama de gatos y mascotas (pues recoge y absorbe los malos olores).

Descubierta en Camagüey en 1971, como resultado del programa de investigación con geólogos búlgaros y cubanos, tres plantas garantizan hoy las 50 000 toneladas que se demandan al año, aunque individualmente tienen capacidad para producir entre 70 y 75 000 toneladas: Tasajera, en Villa Clara; Najasa, en Camagüey, y San Andrés, en Holguín. De este total, que en el mercado nacional tiene un costo mínimo de 53 pesos cubanos la tonelada natural granulada, se exportan anualmente entre diez mil y 15 000 toneladas.

Métodos de explotación minera

Minería de superficie y con explotaciones a cielo abierto

Minerales utilizados para la construcción: Arena, arena sílice, arenisca, andesita, anfibolita, arcilla, caliza, canto rodado, caolín, dolomita, esquisto, feldespato, gabro, grava o gravilla, marga, mármol, porfirita y yeso; y minerales industriales: barita, bentonita, fosforita, magnesita, talco y zeolita.

Minerales y metales concesionados al grupo empresarial Cubaníquel: Limonita, serpentina, saprolita, níquel y cobalto

Concesionados a Geominsal: Cobre, cromita, pirita, dore de oro y plata, plomo y zinc. En el caso de los minerales metálicos concesionados a ambos grupos, los metales contenidos en el cobre, plomo y zinc, la minería cubana no cuenta con refinerías capaces de obtenerlos como metales puros, y los concentrados que se obtienen se exportan para ser refinados en el exterior.

Minería subterránea

Solo se obtiene un mineral: Oro, que se produce en forma de dore.

Entre los yacimientos explotados por este método se destacan, por sus niveles productivos, complejidades tecnológicas e importancia para la economía: El Cobre —cerrado definitivamente en 2001—, San Fernando, Matahambre y Júcaro para la extracción de cobre; Merceditas (Moa), Cayo Guam, Cromita y Amores, para el cromo; Ponupo, Los Chivos, Barranca, El Cristo y Charco Redondo para el manganeso; y San Roque (Meloneras) y Descanso (actualmente en explotación) para el oro.

Minería de los hidrocarburos

Los cubanos obtenemos petróleo pesado, gas y pequeñas cantidades de asfaltita (formada a partir de la oscilación y polimerización del petróleo y utilizada para la producción de asfalto).

Minería de las aguas y el mar

Arena de mar, fangos coralinos o cienos carbonatados (coral), sal, fango medicinal y aguas minerales.

Minería urbana

Conseguimos desde acero, materiales de la construcción, hasta metales preciosos contenidos en los electrodomésticos y equipos de las Tecnologías de la Informática y las Comunicaciones (TICs), los cuales, una vez cumplida su vida útil, son recolectados como materias para su reprocesamiento industrial.

Los ejemplos más conocidos son las latas de refresco y cerveza que se desechan, las cuales se reutilizan para obtener aluminio, que se logra a partir de mineral bauxita; de las botellas y pomos se obtiene vidrio, que procede de la arena sílice; y de la chatarra ferrosa se obtiene acero, que se produce a partir de los minerales de hierro.

Pero quizá el caso más ilustrativo del valor de la minería urbana lo constituya el oro: de una tonelada de mineral extraído en una mina se obtienen aproximadamente cinco gramos de ese precioso metal; en cambio, de una tonelada de teléfonos celulares, 150 gramos.

Curiosidades mineras

—En su búsqueda de oro en la Isla, a su llegada en 1492, lo que Cristóbal Colón encontró fueron lateritas (minerales de hierro en lugar de níquel, que contienen casi el 50 por ciento del primero y menos de el tres por ciento del segundo).

 

—La Ley de Minas heredada al triunfo de la Revolución fue la Ley de España, aplicada en Cuba desde 1883.

 

—El nombre de Nicaro dado a la península de Lengua de Pájaro se le atribuye al símbolo del níquel (Ni) y al apellido del científico holandés Matinos Hendrikus Caron, que diseñó la tecnología utilizada desde 1943 por la fábrica Comandante René Ramos Latour.

 

—La definición de un año geológico para los especialistas rusos se divide en ocho meses de campo, tres en el laboratorio y uno de vacaciones.

 

—Las exportaciones de concentrado de cobre en Santiago de Cuba, hasta mediados de 2001 —cuando se cerró de manera definitiva la mina homónima— siempre se hicieron bajo lluvia. Los pobladores del lugar consideraban que era porque la Virgen de la Caridad lloraba cuando extraían el mineral.

 

—El yacimiento Hierro Mantua, en Pinar del Río, no es de hierro sino de cobre.

 

—En los años 70 en Cuba existió un Movimiento Popular Minero, mediante el cual las personas podían llevar a los Gobiernos locales minerales o rocas de interés para identificarlos mineralógicamente.

 

—El término lixiviación, muy utilizado en la minería, es desconocido por la mayoría de las personas. Sin embargo, lo emplean a diario cuando hacen café, pues consiste en llevar a una solución algo que normalmente no es soluble y requiere de determinadas condiciones de temperatura y presión.

 

—En 1953 la Sherritt vendió a Freeport su patente de lixiviación ácida a presión (PAL) para las lateritas, porque no aceptó invertir en el Proyecto MoaBay, posteriormente Comandante Pedro Sotto Alba, de Moa; 41 años más tarde se creó la empresa mixta con Sherritt: Moanickel S.A.

 

—La forma popular de entender la diferencia entre un ingeniero metalúrgico y uno químico está en la unidad de medida con la que trabajan. Los primeros lo hacen con toneladas y los segundos con gramos.

 

—El yacimiento de bentonita de Managua se descubrió por accidente cuando una rotura producto de las lluvias salpicó a unos geólogos con la arcilla.

 

—En nuestro país existen tres municipios y siete pueblos cuyos nombres se relacionan con la minería: los municipios Minas, en Camagüey; Minas de Matahambre, en Pinar del Río, y Lajas, en Cienfuegos. Los pueblos Minas de Guanabacoa, en La Habana; Minas de Motembo, en Villa Clara; Las Minas, en Sancti Spíritus; El Cobre, en Santiago de Cuba; Las Minas, en el municipio especial de la Isla de la Juventud; y Minas de frío y Minas de Buey Arriba, en Granma.

 

Glosario


Minería: Obtención selectiva de recursos minerales y otros materiales (salvo los orgánicos de formación reciente) a partir de la corteza terrestre y los fondos marinos.

Minería de superficie: Explotaciones a cielo abierto u otras excavaciones abiertas. 

Minería subterránea: Consiste en la construcción de cámaras subterráneas para la extracción de los minerales útiles de la corteza terrestre.

Minería de los hidrocarburos: Extracción o recuperación de minerales y combustibles a través de pozos de perforación.

Minería de las aguas y el mar: Submarina o de dragado y la producción de sal.

Minería urbana: Recuperación, recirculación y reutilización de recursos, residuos y subproductos a través de materiales finitos.

Rehabilitación minera: Rehabilitación de las zonas afectadas por la actividad minera, dejándolas lo más parecidas posible a como estaban antes de la explotación, o si es posible mejor.

Definiciones tomadas de Ruiz Quintana, Juan. (2016). La minería en Cuba. Una aproximación. La Habana: Editorial Científico-Técnica.

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