Tres de Aguas de La Habana

Hoy traigo tres respuestas de Aguas de la ingeniera Ana Remis Castro, jefa del Departamento de Atención al Cliente de Aguas de La Habana, a sendas quejas de ciudadanos reflejadas en esta sección.

La primera es a Jesús Orbea, residente en el municipio capitalino de Cerro, quien denunciaba aquí el pasado 20 de junio el salidero de agua en plena calle Omoa, esquina a Alejandro Ramírez, que llevaba más de tres meses manando.

Los vecinos lo habían reportado a Aguas de La Habana, entidad que envió allí una brigada, la cual, luego de abrir un gran hueco y cambiar un tramo de tubería, no logró erradicar el surtidor. Posteriormente retornaron y eliminaron la montaña de escombros, pero el salidero permaneció imperturbable, al igual que el cráter.

Al respecto, aclara Remis que la supresión de la fuga hídrica se ejecutó en la segunda quincena de julio, así como la obra civil de restablecimiento de la vía.

El segundo caso es el reportado por Yolanda Vázquez Peña, de Laguna 272, esquina a Escobar, en Centro Habana, quien el pasado 17 de agosto repetía su queja, pues hacía unos tres años que esta sección reflejó su denuncia acerca de una laguna que se formaba allí, ocasionada por una tupición.

En aquella ocasión, el inspector de Aguas de La Habana le explicó el trabajo que debía hacerse: romper la calle y ejecutar un desagüe central. Pero lo único que hicieron fue sacar un poco de fango de la alcantarilla, que dejaron allí. Y con el tiempo la misma siguió tupida.

A propósito, responde Remis que para dar solución se orientó limpieza y desobstrucción de los tragantes pluviales, trabajo que debe realizarse en la actual segunda quincena de septiembre. Y aclara que, en aquella ocasión de 2003, Yolanda firmó como constancia de su conformidad con los trabajos realizados, y se le orientó dirigirse a la Oficina Comercial de su territorio ante cualquier afectación nueva.

No obstante la explicación, sí es evidente que el problema recurrente denunciado por Yolanda no se había atajado de raíz.

Y el tercer caso, reflejado aquí el pasado 1ro. de julio, era la denuncia de Tomás R. De la Torre, acerca de un salidero que llevaba tres años impune en la esquina de 31 y 76, en el municipio capitalino de Marianao.

Al respecto, señala Remis que ese tramo de la calle 76 forma parte de un programa de rehabilitación que comenzó desde el año 2000 en Buena Vista, e incluye 32 kilómetros de redes y conductoras. Y la zona de calle 76 específicamente presenta serias dificultades para solucionar sus salideros, pues «la sustitución de 300 metros de tubería de 500 milímetros no era posible en aquellos momentos, por no contar la empresa con la misma. Y se hacía difícil trabajar con los tubos de asbesto cemento de 450 milímetros a cinco metros de profundidad, pues comenzaban a fallar indistintamente por las uniones en una zona con pendiente, lo que imposibilitaba detectar cuál junta presentaba fuga».

Precisa la carta de respuesta, fechada el pasado 14 de julio, que la empresa continuaría laborando allí, y los dos kilómetros que faltaba por ejecutar los terminaría en agosto pasado.

Todo ello fue informado a Tomás de la Torre, el cual firmó la hoja del inspector, patentizando su conformidad.

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