Acento en el esmero

Menudo rompecabezas enfrentó Malby González Valdés cuando, en julio, hubo de realizar varios trámites en el Registro Civil de Centro Habana. La lectora (San Rafael No. 302, entre Manrique y Campanario, en ese municipio) precisaba de su certificación de nacimiento para hacer su nuevo carné de identidad y otros documentos. Se llevó una agradable sorpresa: se la entregaron en tres días.

Luego necesitó solicitar nuevamente ese documento, así como las certificaciones de nacimiento de su mamá y su hermano. Esta vez la suya tardó una semana, y cuando la recogió, se percata de que habían puesto acentos en los apellidos, como no se hizo en la anterior.

Le manifestó su duda a la empleada encargada de llenar las certificaciones, y resultó que la primera había sido mal confeccionada por carecer de las tildes. Eso no será un problema —le aseguraron—, pues las tildes no son importantes.

Por estar inscrita en el Vedado (en otro municipio), la certificación de su mamá demoraba 20 días. A las tres semanas y media Malby fue a recogerla y le dieron otra información: el plazo de espera es de un mes. Transcurrido ese tiempo, su mamá fue personalmente a recoger el documento y halló que estaba mal confeccionado. «Ya no solo era ortografía, sino caligrafía —se lamentaba la remitente—. Da pena leerla, una letra pésima. Se trata de documentos legales muy importantes, deben ser legibles».

Otro tanto ocurrió con la certificación del hermano, que había que recoger en 29 y 36, en Playa. Tras hacer una cola de cuatro horas, llegó el turno de Malby, mas no aparecía el documento. Al fin lo hallaron, pero el nombre de la madre estaba mal escrito y de nuevo la duda con las tildes… La única solución que le ofrecieron fue subsanar el error, pero el hermano no reside en Cuba y debe hacer un poder y enviarlo para dar paso a la rectificación.

A más de las horas dedicadas a estos trámites —tiempo en que tuvo que dejar de trabajar—, Malby expresaba su molestia por la ligereza y chapucería de algunos de los encargados de esa labor, y cuestionaba la negligencia de quienes promueven y contratan a gente descuidada en algo tan serio como elaborar un documento legal.

Rápidamente respondió Miguel Ángel Pérez Martín, director de Justicia en La Habana. Tras visitar a la lectora, se verificó su asiento de nacimiento y se confirmó que su apellido está acentuado.

La revisión de la certificación de nacimiento de su madre evidenció que la caligrafía era ilegible, por lo cual le fue expedida otra. A la trabajadora que la confeccionó se le asignaron otras funciones, y se le hacen las evaluaciones correspondientes para que sea valorada por la comisión de idoneidad. Añade el Director que «este servicio fue solicitado el 9 de julio y fue entregado el 1ro. de agosto, a los 17 días hábiles de la solicitud, no a los 30 como se había referido en la queja».

Pérez Martín precisa que el asiento de nacimiento del hermano se encuentra en el Registro Unificado de La Habana, y debía solicitarse allí porque es más expedito el servicio, dadas las características de esa dependencia. Se trata de una de las que más alto índice de documentos expide en el país y no está informatizada. Por otro lado, posee los asientos comprendidos entre 1963 y 1979 de todo lo relacionado con el estado civil de los inscriptos en la provincia, con más de 850 libros de nacimientos, más de 500 de matrimonios y más de 400 de defunciones. «Todo ello —acota—, unido a que desde un inicio (Malby) no aportó el tomo y el folio donde está la inscripción que deseaba, pudo influir en que se demorara en la cola el tiempo referido por ella, aunque la certificación le fue entregada a los siete días de haberla solicitado.

«La orientación recibida sobre el procedimiento para subsanar los asientos de aquellas personas que no residen en nuestro país fue acertada —añade—, pues para ello es preciso que estas otorguen Poder Especial ante Notario Público, instrumento que deberá ser legalizado en el Consulado cubano del país en cuestión y protocolizado ante notario en territorio nacional».

Acerca de los tiempos para expedir los documentos, puntualiza el directivo que «los Registros del Estado Civil tienen un término de hasta 20 días hábiles para entregar las certificaciones solicitadas, según lo establece la Resolución No. 1 de 2009 del Viceministro de Justicia».

Por otro lado, refiere Pérez Martín que todas las unidades «prestan servicio de lunes a viernes entre ocho de la mañana y 4:30 p.m., los martes y jueves hasta las 7:00 p.m. y los sábados de ocho de la mañana a 12:00 m, horario que está diseñado para no afectar la jornada laboral» de quienes trabajan.

Agradezco la respuesta, si bien se soslayó una cuestión capital: de qué modo se preparará mejor el personal y cómo se supervisará lo hecho para minimizar errores como los criticados por Malby. Aunque necesaria, una medida tomada con un trabajador es como la autopsia del cadáver. Lo importante es prever, adelantarse al descuido, socializando el acento en el esmero y la meticulosidad.

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