Cosecha amarga

Irregularidades y extrañezas. Así llama Danni Garcés Reyna, eufemísticamente, a las situaciones que ha venido afrontando como jefe de finca de la granja 1ro. de Mayo, perteneciente a la Empresa de Cultivos Varios Los Tres Picos, del Cotorro, en La Habana.

«En los meses de marzo-abril de 2016, luego de tratar de contactar y analizar con el Jefe de granja la situación con el dinero de los vales de entrega de mercancía a la nave de acopio, estos me fueron pagados a un bajo precio y no a su valor real. También (afectaba) el estado del motor de la turbina del bloque, aspecto que no se pudo examinar, porque el Jefe de granja nunca me atendía. Me vi precisado a reunirme con el Jefe de la empresa, por una parte, y la Fiscal del municipio de Cotorro por otro, para tratar de resolver ambos aspectos. Debido a ello se realizó un análisis en la granja con la presencia del Director de la empresa, el Partido, el Sindicato y la dirección del centro, y se acordó e indicó (…) darles solución a los problemas manifestados. Sin embargo, aún permanecen (...). Por el fracaso de dicho análisis en el mes de febrero de 2016 perdí una cosecha de pepinos por la falta de agua, necesidad que persiste», relata el agricultor.

En varias oportunidades, apunta, emprendió gestiones personales para arreglar la cuestión del motor, pero siempre le pusieron obstáculos desde la dirección de la granja. ¿Resultado? Más pérdidas de pepino, tomate y otros productos.

«Existen otros problemas críticos que señalo: dificultades con el pago de certificados médicos y de vacaciones; han subido y bajado el salario de los trabajadores sin dar una explicación... La situación de las fincas que no producen, en gran parte, es consecuencia de los motores quemados y la falta de fertilizantes», detalla el habanero. Y añade que hay otras áreas y/o fincas que han estado durante meses en la misma situación que la de él.

El efecto de estos señalamientos por su parte —se duele Danni— fue que resultara sancionado y de una manera, según su criterio, que no se ajusta a los procedimientos establecidos para tal fin. Se procedió «de forma unilateral, por parte del Jefe de granja, sin mi presencia, y sin tener en cuenta al Sindicato, la opinión del colectivo, ni mi correcta trayectoria laboral (...). No he cometido jamás indisciplina alguna. He obtenido buenos resultados productivos y económicos, a pesar de todas las problemáticas mencionadas», refiere el campesino.

Y agrega: «Mi compañera, una vez que se conoce mi situación, al quitarme como Jefe de finca, pide de manera formal, como trabajadora de la misma, pasar al frente de esta, y se lo niegan por estar en curso una apelación; sin embargo, se la ceden a otro compañero, de otra finca, sin haberla solicitado y sin haberse terminado el proceso de apelación».

Se trata de la misma tierra que antes estaba colmada de marabú y malas hierbas y que ambos desbrozaron a mano limpia, rememora el campesino. Cuenta además que le levantaron un Acta de advertencia a él y a su señora por una amenaza que nunca existió.

«Lo que más anhelamos es esclarecer esta situación, tanto para mi familia, como para mí, y que se haga justicia», demanda el remitente. Y expresa su deseo de que se ejecuten las auditorías pertinentes.

Anexa a su misiva el monto en detalles de los daños causados a sus cosechas por las anomalías descritas —calculados de conjunto con el Jefe de producción de la finca—, el cual oscila entre 48 000 y 49 000 pesos.

En calle Tenería, comunidad 1ro. de Mayo, Nave 1, Cotorro, este cubano y su familia esperan respuesta.

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