Juventud Rebelde

Frente al espejo

Por la puerta de la casa

«Respetable joven periodista Osviel: He leído con atención su artículo ¿Se extinguen los buenos días? (Osviel Castro Medel, 2 de abril), referido a las normas más elementales de educación. Nací en 1953, y en mi generación muchos recibimos clases de maestras normalistas y nuestros padres, en alguna medida, también —los que pudieron. Pero la educación formal entraba por la puerta de la casa. Lamentablemente hoy no es así y lo más triste es lo que planteas sobre personas profesionales altamente altaneras, prepotentes y autosuficientes.

«Ojalá tu escrito sirva para que los encandilados con sus falsos méritos comprendan la máxima martiana de que “Toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz”. Ojalá ayude a que padres y maestros ganen en conciencia de la importancia de dar las gracias, pedir disculpas o dar los “buenos días” al pararte en la puerta de tu casa. Te felicito de corazón y sigue ampliando sobre el tema». (Alberto Rabasa Fernández)

«Estimado Luis Sexto: Le aplaudo su comentario titulado Parece un chiste (sección Coloquiando, viernes 24 de abril), pero habría de agregarle que no solo hacen ruido las personas inconscientes. También proliferan los centros al aire libre en zonas pobladas —principalmente en distritos de edificios—, donde se vende cerveza dispensada y se ponen altavoces con música estridente. Ello ocurre durante toda la semana, sin respetar la necesidad consciente de los que tenemos la libertad de trabajar». (Pedro Luis Monroig Pimentel, Santiago de Cuba)

«Afortunadamente he leído la noticia Reconocen éxito de la colaboración médica de Cuba en Tanzania (con ese título puede leerse en nuestra página web el reportaje El éxito de la colaboración médica, de Hedelberto López Blanch, 15 de abril) sobre la extraordinaria colaboración médica de Cuba con Tanzania.

«Casi he llorado al leer esta información, pues nosotros estamos intentando ayudar modestamente desde España a través de un proyecto de atención integral para niños de ese país que viven en la calle, teniendo en este momento ocho menores en acogida. Poco a poco van integrándose a la vida cotidiana, asistiendo a la escuela y aprendiendo valores. Uno de ellos está afectado de secuelas de poliomielitis y alguno tiene VIH.

«Tanzania es un hermoso país, con estabilidad política, y pienso que con un afán de superación muy digno, pero los recursos son muy escasos...

«Además de la posibilidad de que alguno de los médicos cubanos pueda brindarnos ayuda en nuestro hogar escuela, me ha interesado mucho la idea de los centros de formación para jóvenes (que se mencionan en el artículo). Me gustaría saber qué requisitos tienen, para ver si en un futuro podemos enviar a alguno de nuestros chavales a recibir formación y devolvemos a su comunidad un hombre o mujer de provecho.

«Cuba también es un país muy querido. Mi abuelo estuvo en Cienfuegos y me contaba historias estupendas. Por eso no me resulta un lugar tan lejano y, desde luego, espero poder algún día visitar esa isla santa. Reciban un caluroso saludo». (Nieves G. Ardura, fundadora y presidenta de la Asociación Española Dar Es Salaam)

«Con beneplácito leí el artículo Profesión guevariana, de la periodista Yailin Orta Rivera (16 de abril). Lo digo porque he tenido la oportunidad de ser atendido por estos jóvenes en el Hospital Militar Carlos J. Finlay, y conozco por propia experiencia la calidad con que llevan a la práctica sus conocimientos y la alegría que transmiten propia de su juventud. Creo que serán excelentes profesionales en el lugar al que los asignen.

«Lo que más me llamó la atención es la forma en que se esmeraban para tratar a los compañeros de la tercera edad. Pienso que en este sentido hay camino por andar y a estos muchachos al parecer ya los están preparando para el envejecimiento de la población, el aumento de la esperanza de vida y la asistencia de este grupo vulnerable a los hospitales donde ellos consultarán (pues como bien dice el artículo, los médicos militares también atienden civiles). En este sentido me quisiera referir a la esmerada atención que ofrecen los médicos, especialistas y técnicos de la Sala de Fisiatría del mencionado hospital. Dedicación es la palabra». (Ernesto Quintana)

«Estimada Yelanys: Muchas gracias por tu artículo Entre Verdi y Lecuona (Yelanys Hernández Fusté, 12 de abril), que versa sobre las bandas de concierto. Aunque no soy un especialista, creo que abordas con puntualidad los aspectos medulares de estas formaciones artísticas. Del mismo modo los giros líricos de tu construcción discursiva son muy oportunos y amenos. Recibe saludos de este padre e investigador agradecido». (Juan Carlos Rosario)

«Felicitaciones al periodista José Aurelio Paz por la entrevista a Nelson Domínguez (Pintor de la duda, 12 de abril). Bonita manera de hacer una fotografía humana del artista que, para orgullo nuestro, nació en nuestra provincia. Siga así, amigo, escribiendo con ese sabor». (Helena Martínez, Santiago de Cuba)

«En atención al reportaje del periodista Julio Martínez Molina, titulado Fábrica de nuevo tipo de pastas largas (31 de marzo), se menciona el nombre del sello como Doña Martha y de la industria como Fábrica de Pastas Alimenticias Martha Abreu, Cienfuegos. Es un error histórico llamar Martha —con h intermedia— a esta insigne patriota y benefactora, nacida en Santa Clara el 13 de noviembre de 1845, tan querida por sus conciudadanos, que por decenas de años han llamado a este lugar Ciudad de Marta, y en los últimos tiempos Ciudad de Marta y del Che.

«El nombre de tan destacada figura de la historia es Marta de los Ángeles González-Abreu y Arencibia. Denominarla Martha, americanizando su nombre, va en detrimento de la verdad histórica y del respeto que merece esta patriota (...). Ruego a la dirección del periódico que dé a conocer esta aclaración». (Migdalia Cabrera Cuello, Oficina de Asuntos Históricos, PCC Villa Clara)

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