Javier Dueñas

Frente al espejo

Las alas de la imaginación

«Estimado periodista: Aunque algo lejos del terruño, leo diariamente la prensa nacional y sus siempre interesantes artículos (Innombrables, Hugo Rius, 16 de enero). Los padres debemos tener mucho cuidado al momento de escoger un nombre para nuestros hijos porque hay algunos que lo pueden marcar para toda una vida… Estoy de acuerdo que en este asunto deben existir asesoría y regulaciones. Pienso que los nombres forman parte de la cultura de un país». (Ramón)

«Me ocurrió a mí y a todos mis compañeros de la antigua Cubalse, en Holguín. Teníamos dos compañeros con el mismo nombre, uno hembra y otro varón. La única manera que teníamos de diferenciarlos era precisamente por el sexo: “Dile al Yuniesky el varón, que lo llaman por teléfono…”. Era una tremenda metedura de pata expresar: “Dile a Yuniesky que tiene teléfono”, porque siempre venía la misma pregunta: “¿Al varón o a la hembra?”. (Emigdio)

«Sr. Rodríguez: ¡Usted me ha hecho llorar! (Mesa de mi niñez, José Alejandro Rodríguez, sección sabatina La Crónica, 8 de enero) También yo añoro esas mesas de mi niñez, donde una madre, casi analfabeta, me hacía viajar con sus palabras a mundos maravillosos y me lanzaba la imaginación a un vuelo inmenso, por los cielos del sueño bonito y la esperanza por crecer y contar esos mismos relatos a mis hijos…». (María Elena Franco Farías)

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