En Washington, contra una abominación y un ultraje

La jornada pica y se extiende. Tras los actos, marchas, veladas culturales, foros y mítines que abogan por la libertad de cinco cubanos presos en cárceles estadounidenses desde hace ya ocho años —Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Fernando González, Antonio Guerrero y René González—, se desarrolla y ensancha el apoyo y la solidaridad con la Revolución Cubana.

Y no hay fronteras para la denuncia contra el alevoso proceder de ciertos representantes de la justicia norteamericana. Como sentencia la convocatoria hecha para las acciones que tendrán lugar esta semana en la mismísima Washington, la capital de Estados Unidos: «La liberación de Posada sería una abominación, el encarcelamiento de los Cinco Cubanos es un ultraje».

Ahí está la clave del indigno proceder de la administración Bush que mantiene en injusto encarcelamiento a los cinco antiterroristas, mientras está dispuesta en esta semana a abrirle las puertas y recibir con algarabía a Luis Posada Carriles, uno de los más conspicuos terroristas mercenarios anticubanos.

La denuncia tomará por eso locaciones de la capital estadounidense. Mañana jueves, con el auspicio del Comité Nacional por la Libertad de los Cinco Cubanos, tendrá lugar una conferencia de prensa en el National Press Club de Washington, donde hablarán los familiares de las víctimas de los crímenes cometidos por el terrorista Luis Posada Carriles.

Allí estará Francisco Letelier, hijo del ex canciller chileno Orlando Letelier —asesinado por la confabulación de los sicarios de Augusto Pinochet y terroristas de origen cubano como Guillermo Novo Sampol hará exactamente 30 años el 21 de septiembre de 1976, cuando George H. W. Bush, padre, era el jefe de la CIA.

También participará Livio Di Celmo, hermano del joven Fabio, muerto por una bomba puesta en el hotel Copacabana, en La Habana, el 4 de septiembre de 1997 por un mercenario centroamericano pagado por Luis Posada Carriles, como se vanaglorió en una entrevista publicada en The New York Times, en julio de 1998.

Camilo Rojo, cuyo padre, Jesús Rojo Quintana, es una de las 73 víctimas mortales de la voladura del avión de Cubana en Barbados, hecho cometido el 6 de octubre de 1976, no podrá estar presente en Washington, pero hará escuchar su denuncia desde Cuba, vía telefónica, en nombre del Comité de Familiares de las Víctimas del avión de Cubana. También Posada Carriles, acompañado de Orlando Bosch, fue uno de los autores de este crimen.

Prestigiosas personalidades se unen a la denuncia, abogados y activistas norteamericanos y cubanoamericanos: José Pertierra, Andrés Gómez, Mara Verheyden-Hilliard, Eugene Puryear, organizador de la Coalición A.N.S.W.E.R.; Gloria La Riva.

Dos días después, el sábado 23 de septiembre se encontrarán con centenares de personas procedentes de unas 30 ciudades de Estados Unidos —entre las que se incluye Miami— en una marcha desde el Departamento de Justicia hasta la Casa Central, donde un piquete —que precede al Foro de la Universidad George Washington— hará patente cuatro demandas: la libertad de los Cinco, la extradición de Luis Posada Carriles a Venezuela; el otorgamiento de visas a Adriana Pérez, esposa de Gerardo, y a Olga Salanueva, esposa de René González; y el fin de la política agresiva de EE.UU. contra Cuba.

Otro tanto viene sucediendo en muchas otras ciudades del planeta, desde Moscú hasta Quito, desde Buenos Aires hasta Québec y Montreal. La justicia está bien acompañada y aunque su andar no tiene la rapidez que desean los hombres y mujeres de buena voluntad, estos también tienen la certeza de que se abrirá paso empujada con fuerza.

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