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Afromanta, grupo de prestigio en el jazz mundial

Cartel promocional del grupo AfromantraSiempre que sé del éxito de algún amigo, me siento regocijado y lo tomo cual si fuera mío. Así me sucede con lo acontecido a mi hermano, el baterista chileno cubano Alejandro García Rivero, devenido en la actualidad líder del grupo Afromantra, banda de sólido prestigio en la escena jazzística internacional. Recuerdo que nos conocimos cuando yo era estudiante y otros dos amigos comunes, el tecladista Esteban Puebla y el entonces bajista Jorge Duranza, nos presentaron. Por aquellos días de mediados de los 80, ellos tres habían armado un trío que hacía rock progresivo, en una propuesta muy cercana a lo realizado por una formación como EL&P.

Desde que asistí por primera vez a uno de los ensayos del trío, Ale y yo hicimos buenas migas y por eso, en numerosas ocasiones, él, Esteban, Jorge y yo nos reuníamos para escuchar discos que iban desde música clásica hasta jazz. Entre ellos había acetatos de Miles Davis, Pink Floyd, Mahavishnu, Beatles, Perú Negro, batucadas de Brasil, música indú, Pérez Prado..., todos pertenecientes a la notable colección que poseían los padres de Alejandro, Fernando García (eminente compositor de música contemporánea) e Hilda Rivero (otrora coreógrafa en el Ballet Nacional de Cuba). Aquel trío no llegó a trascender, pero fue el embrión de otro proyecto, en el que, junto a Puebla y García, se sumaron el guitarrista William Martínez y el bajista Luis Orlando Manresa, agrupación que musicalizara el ballet Pavana para una infanta difunta, original de Hilda Rivero.

Tras el derrumbe de la dictadura de Augusto Pinochet, mi amigo baterista y sus padres retornaron a la tierra natal, pero Alejandro nunca llegó a identificarse con el contexto de la realidad chilena. En busca de nuevos horizontes, en 1996 se traslada a New York, donde en 1998 crea el grupo Afromantra. A fines de 1999, ellos graban su primera producción discográfica, el álbum Latin Jazz Ensemble, un material de orientación hacia el jazz latino y donde los aires cubanos tienen una fuerte presencia.

En el 2002 Afromantra firma contrato con Mambo Maniacs Records. A través de dicho sello, la tropa de Alejandro García (quien por requerimientos del mercado pasa a firmarse Alex) edita el CD Alignment, el cual ve la luz en el 2003. El repertorio incluido en el fonograma, como había sucedido en la anterior grabación, se integra en su mayoría por composiciones escritas por miembros de la banda y se distingue por el matiz experimental que se impregna a varios de los cortes compilados. Es ese uno de los trabajos más llamativos entre los producidos por lo que ya se reconoce como una nueva promoción de cultores de jazz latino y, por ello, no me sorprendió que en la prestigiosa revista Latin Beat Magazine se llegase a incluir Alignment entre los cien mejores discos de música latina de las últimas dos décadas.

En el 2006 y acreditado a una compañía independiente creada por el propio Alex con el apelativo de Afromantra Records, sale el CD Uplifting Spirit (Espíritu optimista). El álbum es un claro reflejo de los procesos multiculturales que hoy se experimentan por doquier, a partir de fenómenos como el de la globalización. Ello se comprueba, de entrada, al ver la nómina de músicos que intervienen en la grabación, representantes de distintas nacionalidades. Así, encontramos que el trabajo de piano se lo reparten entre el chileno Pablo Vergara, el puertorriqueño Desmar Guevara y nuestro compatriota, el joven y ya renombrado Manuel Valera (Jr.). Del bajo se hace cargo el salvadoreño Waldo Chávez, mientras que en la percusión está el conguero cubano Ariam Vázquez; y el noruego Ole Maticen es responsable del saxofón.

Tal diversidad de origen entre los instrumentistas del álbum motiva que en el mismo escuchemos un sonido híbrido, que si bien tiene raíces fundamentales en las músicas afrocubana y latinoamericana, no se restringe tan solo a ellas y, como ha señalado la crítica internacional, hallamos que todo el tiempo hay una apuesta por la pluralidad y el sincretismo de componentes. Ello y la excelencia de las composiciones (firmadas por Alex), son lo más distintivo del CD, que tiene la rara virtud de sonar a la vez tradicional y moderno, otra de las razones por las que el álbum es muy recomendable.

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