Joaquín Borges-Triana

Los que soñamos por la oreja

Kñenga en La Habana

Quienes me conocen, saben de mi predilección por ir a Holguín. Ya he perdido la cuenta de mis visitas a la ciudad de los parques y puedo decir que casi me siento un holguinero. Muchas cosas son las que me hacen volver periódicamente por allá, pero una de las razones fundamentales viene dada por la manía que tengo de buscar nuevos proyectos musicales, de esos que por lo general no salen en los medios cubanos de comunicación pese a la alta valía de su propuesta artística.

Mis periplos por Holguín me han permitido, por ejemplo, trabar contacto con la obra de grupos como Vocal Harmony, Énfasis, los raperos de Tolerancia, metaleros al corte de Mephisto, Jeffrey Dahmer y Claim, solistas de la guitarra eléctrica como Rodolfo Ricardo, intérpretes de la canción en la línea de un Raúl Prieto o trovadores como Fernando Cabreja, Edelis Loyola, Ivette Rodríguez, Alito Abad, Carlos Pérez, Manuel Leandro Sánchez, Pedro Zurita y Rubén Darío.

En la más reciente edición de las Romerías de Mayo, en la noche entre el sábado 2 y el domingo 3, como hago siempre que participo en este evento, me dirigí al Bosque de los Héroes, detrás de la Plaza de la Revolución, donde sucede el concierto pre-Romerías.

Confieso que esta vez lo hacía con cierto grado de escepticismo pues, por lo general, para la presentación se escogen a artistas de renombre, llegados a Holguín desde Ciudad de La Habana, y en el 2009 no sería así.

Por distintas razones, las propuestas que se manejaron para la función se habían ido cayendo y llegado el momento se decidió otorgar la responsabilidad del concierto pre-Romerías a una agrupación local y de paso, reconocer el despegue que la más joven canción de autor ha tenido últimamente en la ciudad de los parques. De tal suerte, los escogidos fueron los miem-bros de Kñenga, una banda dirigida por el trovador Oscar Eduardo Sánchez.

Al escuchar la propuesta del novel ensamble, fundado en enero de 2008, quedé encantado con esa rica mixtura de géneros y estilos que el grupo propone y en la que encontramos elementos de la trova tradicional, el changüí, la guaracha, la nueva canción latinoamericana, la nueva trova, el grunge, la cumbia, el rock argentino y la murga uruguaya. Cabe resaltar que junto a un repertorio en el que la hibridación es el rasgo definitorio y donde los temas han sido compuestos por Oscar Eduardo, en las actuaciones de Kñenga también se apela a lo performático, a manera de enriquecer el hecho musical.

Como ya he indicado, el motor impulsor para el surgimiento de Kñenga fue Oscar Eduardo Sánchez, quien nació el 2 de junio de 1986 en la provincia de Holguín. Egresado de la Escuela de Instructores de Arte de su localidad en la especialidad de Artes Plásticas, él es un trovador de formación autodidacta. Su primer reconocimiento dentro de la música lo recibe en el 2006, cuando se le otorga una Mención Especial por su canción Torrente Brau, con la que participara en el Concurso Una Canción para Pablo, organizado por el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau.

Motivado por aquel resultado, poco tiempo después interviene en el concurso Una Canción Para Frida y Diego, también auspiciado por el propio Centro Pablo. En el certamen, su pieza Calando Ribera es seleccionada entre las finalistas y aparece recogida en el disco que a propósito del evento fue se editado, un fonograma que resultó nominado al Cubadisco 2009. Él también ha sido uno de los ganadores de la Beca de Creación Noel Nicola y de los Premios Venga la Esperanza, galardón instituido desde 1995 y otorgado cada año por la Asociación Hermanos Saíz de Holguín a la vanguardia del arte joven en aquel territorio, como reconocimiento del quehacer intelectual de los creadores que integran la AHS.

Conformada por Adrián Ronda, Fabián Rodríguez, José Manuel «Chuni» Pintado, Ailin Martí, Rafael «Jesusín» Ramírez, Jarold Cruz, Michael Bruzón y Oscar Eduardo Sánchez como figura frontal, la banda Kñenga ofrecerá un concierto el próximo sábado a las 5:00 p.m. en el Centro Hispanoamericano de Cultura (Malecón No. 17, entre Prado y Capdevila), ocasión en la que tendrán como invitados a los trovadores Roly Berrío y Ray Fernández, en una función que, en mi opinión, no deberíamos perdernos.

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