La tecla del duende

A un arroyo

Así se titulan los versos de José Joaquín Palma que endulzan hoy la columna. Este poeta y periodista, tristemente desconocido entre muchos de nosotros, puso a arder sus escritos y su casa y salió manigua adentro con mujer y cuatro hijos cuando aquel 12 de enero de 1869 los bayameses hicieron de su ciudad una antorcha. A él se debe la letra del Himno Nacional de Guatemala. Allá y en otras tierras americanas, aman a Cuba por su lira.

¿Veis ese arroyuelo blando/ Que va la yerba lamiendo,/ Cómo se acerca sonriendo,/ Cómo se aleja llorando? // Es una blanca madeja/ Que con sus hebras encanta/ Cuando se aproxima canta/ Y llora cuando se aleja.

Cinta de cristal sonora/ Que en aljófar se deslíe,/ Como un alma alegre ríe,/ Como un alma triste llora.// Ya forma en su murmurío/ Copos de blancas espumas/ Rizados como las plumas/ De los ánades del Río.

Ya temblando se alboroza/ Si el aura sus linfas mece/ O bien corriendo parece/ Que se queja o que solloza.// Y cuando viene a besar/ Las flores con su corriente/ Se llega tan mansamente/ Que no se siente llegar.

Entre sus espumas frías/ Y mis yertas ilusiones/ Hay vagas palpitaciones/ De secretas simpatías.// Él baja del soto umbrío/ Solo, humilde, sin estruendo,/ Y va corriendo, corriendo/ Hasta perderse en el río.

Su existencia viene a ser/ Una existencia latente/ Que corre tan mansamente/ Que no se siente correr.// Y yo con paso ligero/ Busco el lugar del olvido,/ Trovador desconocido,/ Ignorado caballero.

Vengo a su orilla a sentir/ La fe muerta, el bien pasado,/ A vivir tan ignorado/ Que no me sienta vivir. (Tomado de: José Joaquín Palma. Poesía, epistolario y ensayo, compilación de Ludín B. Fonseca)

Holguín, Matanzas, Ciego

Siete años cumple este sábado la Tertulia de Holguín. En la Casa del Estudiante (Martí e/ Narciso López y Cervantes) festejarán, a las 10:00 a.m., los ocurrentes holguineros. Allí unirán afectos con la peña Lalita Curbelo.// Y los duendes de Matanzas y Ciego de Ávila tuvieron sus respectivos encuentros de julio dedicados a los niños y las vacaciones. En la Ciudad de los Puentes, Miriam y Anayansi fundieron piano y poesía, mientras Dulce, Lourdes y Ana recordaron sus dotes para el canto. En predios de los Tigres avileños, Ignacio Bernal compuso una canción para la Tecla. (Reportes del Moro y Vicente)

Grafiti

Daniel: La verdad duele solo una vez; la mentira, cada vez que se recuerde. Ilén

Pepe: Si fuera a escribirte lo mucho que te quiero, el cielo sería poco papel y el mar poco tintero. Muñeca

Semilla

Tiene buena vista el que ve; no las cosas, sino a sí mismo. Lao-Tse

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