Celebran asamblea VII Congreso de la FEU en provincia de Granma

Los estudiantes universitarios de esa provincia reflexionaron sobre el papel de los dirigentes y su relación con sus subordinados

Autor:

Juventud Rebelde

BAYAMO.— Algunos se asombraron cuando, en la asamblea VII Congreso de la FEU de Granma, Liben Estrada Flores dijo que había participado previamente en 44 reuniones de brigada de su universidad.

En teoría nadie tenía que haberse admirado del guarismo. Pero ese estupor de muchos confirmó que en ocasiones la llamada «vinculación con la masa universitaria» se vuelve simple slogan.

Él, presidente de la organización en un centro de Ciencias Médicas, exponía con orgullo este número para demostrar que, contrario a lo que a veces sucede, los líderes universitarios pueden distribuir su tiempo sin ahogarse ni morirse entre las agujas del reloj.

Precisamente después de su intervención, varios de los asistentes remarcaron la importancia de los dirigentes de la FEU, quienes han de ser «los más modestos, humildes y sacrificados», al decir de Juan Vela, ministro de Educación Superior (MES).

¿Cuál es la única diferencia entre los que dirigen y sus subordinados?, se preguntó el titular del MES. Simplemente, que los primeros deben pedir para sí los lugares más complejos, las tareas arduas, dedicarle 15 o 16 horas a los temas de la Universidad, sin ningún privilegio material.

Antes Carlos Lage Codorniú, presidente nacional de la FEU, había reflexionado sobre la responsabilidad de quienes ocupan cargos en las casas de altos estudios. «Tienen que ir al combate directo con la gente, saber sus problemas, no dejar que se acumulen. Si alguien tiene una duda, aunque parezca ilógica, hay que respondérsela».

Con ese razonamiento advertía sobre una tendencia ocasional: se dejan amontonar las dificultades para plantearlas en una coyuntura cuando lo ideal es atacarlas o debatirlas a tiempo.

También se refirió, en otras palabras, a lo imprescindible que les resulta a los dirigentes estar informados para discutir, convencer y sumar a las tareas de la FEU hasta a los más apáticos.

En esa línea Lage Codorniú sentenció que la brigada requiere ser ingeniosa y creativa y no esperar siempre las soluciones desde niveles superiores.

Mientras Julio Martínez, primer secretario de la UJC en el país, acotó que el sistema de trabajo de la FEU muestra debilidades, en las cuales tiene responsabilidad la Juventud, conductora política de la organización universitaria.

Martínez acentuó que el crecimiento de la matrícula en la Educación Superior supone retos no solo vinculados con los aspectos materiales sino también con la calidad de los alumnos y la preparación de los profesores.

Los 300 delegados a la asamblea también escucharon disertaciones sobre la nuevas concepciones de la FEU, especialmente aquellas relacionadas con las sedes en lugares intrincados (como Buey Arriba), «en los que nunca se pensó tener una universidad en el centro de la comunidad».

El congreso, clausurado por Lázaro Expósito Canto, primer secretario del Partido en Granma, eligió como presidenta de la FEU en la provincia a Sucel Rivera Antúnez.

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