El dilema del campo

Juventud Rebelde, tal como lo asumió el finalizado XI Congreso, prosigue el debate sobre lo que hoy limita la influencia formadora de la aplicación del principio estudio-trabajo en la Enseñanza Media cubana

Autor:

Juventud Rebelde

Santiago de Cuba.— Es tan normal que la noticia pasa casi siempre inadvertida en los medios de prensa. Desde septiembre y hasta principios de cada año siguiente, miles de estudiantes se movilizan hasta áreas productivas como parte del llamado Plan La Escuela al Campo (PEC).

La educación cubana materializa así uno de sus principios rectores: la concepción pedagógica de la vinculación estudio-trabajo, que ya suma más de 40 años de aplicación ininterrumpida y cuyos aportes a la formación integral de adolescentes y jóvenes han sido palpables por generaciones.

Tareas relacionadas con la producción agrícola son asumidas por profesores y alumnos, entre estos últimos, los de la Enseñanza Media: Politécnicos y Preuniversitarios, ocupan un lugar preponderante.

Justamente por ser mayores y más experimentados, su aporte —reconocen campesinos, directivos y expertos del mundo agrícola—, trasciende los marcos de un mero ejercicio pedagógico para constituirse en una fuerza decisiva, sin la cual sería ya imposible enfrentar con éxito contiendas como la cosecha cafetalera, con sus altibajos, picos de maduración tardía o adelantada...

Con la aplicación de la importante tarea educativa, al decir de los entendidos, durante poco más de un mes la escuela cambia de escenario; se muda al campamento con sus mecanismos educativos y organizaciones, después de haber desplegado todo un trabajo de preparación previa.

Sin embargo, en la práctica, presa de «lo acostumbrado y lo establecido», la aplicación del PEC en los centros de la Enseñanza Media, como en las demás enseñanzas vinculadas, deviene muchas veces en frío ejercicio formal que ve limitada su influencia educativa.

¿Despliegan la escuela y los demás factores todas sus potencialidades en función de que el PEC conserve su vigor como un ejercicio de formación insustituible? ¿Apuestan a través de él organizaciones estudiantiles como la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media (FEEM) a la formación de valores entre sus miembros?

Con tales interrogantes como premisas anduvo JR entre directivos, alumnos y profesores de Preuniversitarios y Politécnicos en esta oriental provincia.

Forja para la vida preparada de corre corrre

Hay que eliminar la tendencia al finalismo en la preparación de las movilizaciones. Josué, estudiante del Preuniversitario santiaguero Cuqui Bosch, desde la Secundaria asiste sistemáticamente a la Escuela al Campo. A pesar de los temores de su familia por la lejanía y las condiciones en los campamentos, que no siempre son las mejores, reconoce que su participación en el Plan le ha ayudado a ser más independiente como persona, a valerse por él mismo y a valorar el trabajo.

Frank, que aun con su asma crónica insiste cada año; Lizandra, a quien el campo la ha ayudado a superar sus miedos, y más de una decena de estudiantes entrevistados coinciden en que la participación en la importante tarea educativa forma, los prepara para la vida: les enseña a apoyarse, a compartir en colectivo,

a asumir la disciplina de una jornada de trabajo, a apreciar el valor del estímulo y la emulación, a cuidar la naturaleza...

Sin embargo, para el común de los entrevistados en la escuela solo se habla del campo a las puertas de cada nuevo curso. Es entonces cuando se nota el ajetreo en la preparación de los campamentos, cuando los docentes empiezan a hablar a la familia de la importancia de la etapa...

Aquí, donde falla el trabajo político durante todo el curso, que aporte los elementos capaces de convencer a los estudiantes y a sus padres del significado de esta etapa para sus vidas, encuentran el sustento necesario posiciones como las de Leonor Fernández, madre palmera, quien asegura que buscará que sus hijos no se incorporen.

Esta tendencia al finalismo en la preparación de las movilizaciones tiene muchas veces su consecuencia más palpable en el escaso aseguramiento de las condiciones de vida de los campamentos, que tanto lesiona la imagen y limita el alcance educativo del PEC.

La contribución de este ejercicio educativo pudiera elevarse si con antelación se crearan las condiciones para las movilizaciones, aseguró a este diario más de una persona involucrada en esta lides, e ilustraban con los problemas en el transporte, el avituallamiento o el abastecimiento alimentario que en muchos campamentos limitan la calidad de la estancia de los estudiantes.

El fruto de la falta de previsión y trabajo anticipado es que las condiciones se crean sobre la marcha y los recursos se ubican en ocasiones de manera tardía, con el consecuente efecto desmotivador en padres y alumnos.

Y si la escuela se muda, también la FEEM

Con la experiencia que le dan más de 25 años al frente de la actividad de Estudio y Trabajo en la Dirección Provincial de Educación en Santiago de Cuba, Román Hernández Acosta, insiste en que el PEC, uno de los principios rectores de la educación cubana, forma a los adolescentes y jóvenes en valores como la responsabilidad, la honestidad, el colectivismo, la laboriosidad...

«Desde sus dos momentos, uno de educación para la vida y otro productivo, los muchachos aprenden a trabajar, se forman integralmente».

El éxito del PEC, sostiene, depende de que se entienda que en su aplicación la escuela traslada su escenario, pero mantiene su influencia educativa y el influjo de todos sus mecanismos, incluyendo el accionar de las organizaciones estudiantiles.

«Cumplir con una tarea», «dar mi aporte a la economía», «contribuir», «adquirir independencia», «crecer en la vida», están entre los móviles que fundamentan el gusto de los estudiantes de la enseñanza media por este principio de la vida escolar.

Pero, más allá del alboroto de la mayoría por preparar la ropa de campo y la maleta de madera o la mochila cada comienzo de curso, se advierte todavía la presencia de actitudes como las de aquellos que aceptan que sus padres les busquen un certificado médico, o los que van únicamente porque asistir a la escuela al campo da puntos para el aval de integralidad que se otorga al final del curso.

«Es cierto que estos estudiantes son la minoría, confiesa Maylín, quien estudia en un Politécnico, pero tal vez con un mayor trabajo de los docentes y sobre todo de nuestra organización, la FEEM, podrían transformarse tales actitudes».

Estos criterios refrendan lo que sustentaba en la asamblea provincial de la organización estudiantil, Lisset Sardina, estudiante del Pre Ramón Campa y presidenta de la FEEM en Palma Soriano. «Si aspira a formar entre sus miembros valores como la laboriosidad, la FEEM debe incrementar y perfilar su influencia ante procesos como las movilizaciones del PEC».

El trasfondo de la falta de protagonismo de la FEEM en esta parte de la vida de la escuela, como en otras, era develado también en la reunión por Rocío Elias, dirigente estudiantil en la cabecera provincial, quien hablaba de una organización estudiantil todavía dependiente en muchos sitios de lo que le orientan desde arriba y que ha trasladado sus funciones a los docentes.

Para los estudiantes entrevistados, se trata de que la FEEM ponga en práctica todas sus potencialidades, que van más allá de presionar con el otorgamiento de un aval; se precisa de una organización que ponga en función toda la creatividad, iniciativa y energías propias de la edad de sus miembros, para sumar y convencer.

«Necesitamos una FEEM que discuta y aporte elementos sobre la importancia de nuestra inserción en el PEC, durante todo el curso, en la escuela, pero, sobre todo necesitamos una organización que lleve su chispa hasta los campamentos, en la organización de la emulación, la defensa de la recreación, el estímulo a los mejores».

Así lo ve Eduardo, estudiante de Pre, a quien su experiencia en seis etapas le habla de campamentos «muertos» en los que rutinariamente se trabaja, la emulación es mera formalidad y escasea el estímulo.

En casos como esos, hay consenso, la motivación por un ejercicio que mucho puede influir en el crecimiento personal de los muchachos, en el desarrollo de valores imprescindibles para abrirse a la vida, es tan frágil como una mariposa.

Según datos oficiales, hasta ahora la incorporación de los estudiantes de la Enseñanza Media de este lado cubano al PEC no ha mermado. Pero seguir fortaleciendo las concepciones de este ejercicio educativo que dará a luz los mejores hombres del futuro, toca a todos.

A la escuela, fortalecer su papel; a la familia, dejar a un lado esas actitudes sobreprotectoras que hoy se escudan en las dificultades económicas; a la FEEM, asumirse como representante ágil y vital de una generación que, entre obstáculos, más allá de cualquier dilema, seguirá apostando por un futuro mejor.

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