Incrementan control ambiental en grupos electrógenos

Autor:

Juventud Rebelde

Una estricta política de gestión ambiental en los mayores grupos electrógenos ha impedido que importantes cantidades de desechos agredan aguas y suelos del paísCIEGO DE ÁVILA.— Una rastra se acerca a un área de bombeo. En estos días de verano, el sol se siente sobre la Unidad Empresarial de Base Ciego-Centro, uno de los grandes grupos electrógenos surgidos con la Revolución Energética y que genera con plantas de fuel oil.

El chofer y el acompañante toman las mangueras y las conectan a las bombas de succión. Los conductos empiezan a vibrar y por el sonido de los equipos se percibe el paso de los líquidos.

A su alrededor, los obreros y técnicos transitan con sus cascos y vestidos con overoles azules. Pudiera parecer un trasiego normal; sobre todo cuando culmina el trabajo y las mangueras son devueltas a su lugar sin grandes apuros.

Sin embargo, gracias a esa rutina de trabajo, casi imperceptible, varios centenares de galones de lodo y desechos de hidrocarburos no han llegado al medio ambiente. El bosque que rodea la estación respira tranquilo.

Dime a dónde vas, y te daré el permiso

«Si los desechos de los grupos electrógenos no estuvieran bajo control ambiental, el suelo y las aguas estarían muy afectados por elementos agresivos», asevera María del Carmen Olivera Iser, directora de la Unidad de Medio Ambiente en la Delegación Provincial del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA) en Ciego de Ávila.

La especialista toma unos documentos. Con un dedo recorre las normativas listadas en el papel y que regulan la actividad de generación en los emplazamientos de la provincia, con el propósito de obtener energías limpias.

«Desde que comenzó la Revolución Energética, cada emplazamiento tiene un grupo de normas, emitidas a partir de resoluciones del Ministerio de la Industria Básica y el CITMA, que regulan lo que tienen que hacer con los componentes utilizados en la generación eléctrica y cómo manipularlos», añade.

Las normativas para esos desechos surgen de las disposiciones generales recogidas en el Convenio de Basilea, del que Cuba forma parte desde 1992, y que tiene como propósito reducir los niveles de intercambios de residuos para proteger la salud humana y el medio ambiente mediante un sistema de control del movimiento de residuos peligrosos.

De acuerdo con los especialistas, los aceites retirados en los grupos que funcionan con combustible de diésel ya no poseen las propiedades para actuar en los emplazamientos, pero sí conservan todavía los parámetros para ser usados en vehículos de tracción, como camiones, tractores y locomotoras.

«Para hacer alguna transportación de esos desechos hay que contar con una licencia que otorga el CITMA —aclara Georgis García Pino, especialista ambiental. La Organización Básica Eléctrica (OBE) en la provincia nos entrega un proyecto que recoge a quién se le entregarán esos aceites y cómo se transportarán. A partir de la aprobación de ese material es que se otorga el permiso».

Según las licencias aprobadas, los grupos electrógenos del municipio de Morón le entregan sus aceites usados a la CPA Ignacio Agramonte, que los utiliza en los tractores. Los de Bolivia son dirigidos a la los de Chambas a la Empresa Agroindustrial y los de Ciro Redondo se pasan a los equipos de Servicios Comunales.

«Lo más importante, en todas estas medidas, es que ningún desecho de lubricante vaya al ambiente —asegura María del Carmen. Porque lo que estamos haciendo ahora es eliminar dolores de cabeza en el futuro».

El lodo entrampado

Las preocupaciones son lógicas. Una revisión en Internet de los sitios dedicados a informar sobre el manejo de los hidrocarburos advierte del alto poder contaminante del petróleo y sus derivados. En el caso de los suelos, un derrame provocaría alteraciones graduales en los terrenos hasta dejarlos infértiles por completo.

Por ello los emplazamientos de fuel oil que generan en los municipios de Ciego de Ávila y Chambas y en el destino turístico Jardines del Rey han sido construidos con áreas para acopiar las grasas y desechos de mantenimientos.

«En el caso de esos grupos, el desecho más importante es el lodo, que es un asiento generado en las emulsiones de aceite, agua e hidrocarburos durante el funcionamiento de los motores», explica Georgina O‘Farril Poll, especialista de Medio Ambiente en la OBE provincial.

Esa materia es acopiada en las trampas de grasas y luego almacenada en tanques. CUPET las recoge y entrega al Complejo Agroindustrial Ciro Redondo, que las utiliza para la combustión de sus calderas en los días de zafra. Así, solo en el emplazamiento de Ciego-Centro, considerado uno de los más grandes del país, se controlaron 850 toneladas de lodo durante el 2007.

Luego la experta aclara: «Todas las medidas son válidas, pero lo más importante es el hombre que trabaja estos equipos». A su lado Ana Iris García López, especialista en Medio Ambiente y Meteorología en Ciego-Centro, asiente y apunta hacia los obreros que dan mantenimiento a un bloque generador.

«Cuando llegaron a trabajar, no tenían conocimientos medioambientales —cuenta. Por eso una política de la unidad, desde que se creó, ha sido la capacitación de los trabajadores en los temas del cuidado del ambiente».

Los cursos constan de distintos niveles y abarcan desde el personal de dirección hasta los operadores. Entre los temas que se imparten están los tipos de desechos y su clasificación, formas de manejarlos, elementos básicos de medio ambiente, y el impacto del hombre sobre los recursos naturales.

«Ese conocimiento ayuda, incluso, a que ellos den sugerencias en los sistemas de protección ambiental —explica Ana Iris. Los obreros son los que están directamente vinculados al proceso y saben cómo funciona realmente la entidad. Por eso es importante involucrarlos: para que ellos sean protagonistas y no simples observadores».

Conexión Mundial Investigadores del Instituto de Tecnología de Massachusetts en Cambridge desarrollan un método para almacenar la energía solar de forma económica. Hasta ahora, la energía solar era un recurso que solo se podía utilizar durante las horas de luz debido a que almacenarla para su uso posterior es muy caro e ineficiente. Los investigadores han descubierto un método sencillo y económico para el almacenaje utilizando materiales naturales no tóxicos. Los resultados de su trabajo se publican en la edición digital de la revista Science. Los investigadores han desarrollado un proceso que permite que la energía solar se utilice para separar el agua en gases de hidrógeno y oxígeno. Después, el oxígeno y el hidrógeno se recombinarían dentro de una pila de combustible, creando una electricidad libre de carbono para dar energía al hogar o a coches eléctricos de día o de noche. El componente clave en el proceso es un nuevo catalizador que produce oxígeno a partir del agua y otro catalizador produce hidrógeno. El nuevo catalizador está formado por cobalto metal, fosfato y un electrodo situado en el agua. Cuando la electricidad, ya sea de una pila fotovoltaica, una turbina eólica o cualquier otro medio, activa el electrodo, el cobalto y el fosfato forman una película fina sobre el electrodo y se produce el oxígeno. En combinación con otro catalizador, como el platino, que puede producir hidrógeno del agua, el sistema puede duplicar la reacción de división del agua que se produce durante la fotosíntesis. El nuevo catalizador funciona a temperatura ambiente, en agua con pH neutro y es fácil de instalar. China se apresta a liderar la producción mundial de celdas solares, turbinas eólicas y tecnología de energía de bajos niveles de carbono, según el sitio digital prensa.com. Esa nación ya es el principal productor del mundo de energía renovable, de acuerdo con su capacidad instalada de generación, según un informe difundido por el Climate Group, una coalición de empresas y gobiernos que respaldan soluciones al calentamiento global. Es, también, el principal productor del mundo de celdas solares y será el mayor exportador de turbinas eólicas para 2009. Aunque China sigue dependiendo del carbón para alimentar su rápido crecimiento económico, los funcionarios estatales comprenden la necesidad de iniciar una transición hacia una energía limpia. En dos años, el Gobierno quiere reducir un 20 por ciento la cantidad de energía que usa el país para generar cada unidad de producción económica, y les ha dicho a las mil empresas que más energía consumen que reduzcan su consumo energético aún más, según el informe.

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