Acometen reparación capital del teatro Comandante Eddy Suñol de Holguín

Autor:

Juventud Rebelde

El proyecto incluye mejoras a la estructura original para dotarlo de servicios e instalaciones necesarios, la renovación de redes eléctricas, hidrosanitarias, así como el montaje de modernos equipos de audio, clima e iluminación

HOLGUÍN.— El acariciado anhelo de volver a disfrutar de las puestas en escena del teatro Comandante Eddy Suñol se va convirtiendo en realidad para los holguineros, gracias al intenso bregar constructivo que reina tras las puertas de este emblemático edificio desde hace algo más de dos años.

Aunque tal vez las trasformaciones en la fachada del inmueble no constituyan a la vista del impaciente transeúnte, una muestra certera de lo realizado en su interior como resultado de las labores de reparación capital, lo cierto es que por estos días asistimos a importantes avances, al lograrse más de un 90 por ciento de ejecución de la parte civil de la obra, que se ubica en una de las cuadras que circundan el parque Mayor General Calixto García.

«Más que reparar, hemos estado construyendo un nuevo teatro», aprecia Juan Ramón López Besil, ejecutivo del Consejo Provincial de las Artes Escénicas. Para esta inversión el Estado destinó más de cuatro millones 390 mil pesos, incluidos cerca de un millón y medio en moneda convertible.

Proyectado por el arquitecto Saturnino Mario Parajón, el coliseo se abrió al público como cine-teatro Wenceslao Infante el 2 de junio de 1939. Al triunfo de la Revolución pasó a formar parte del patrimonio cultural del pueblo y en 1971 adoptó su nombre actual, en homenaje al comandante rebelde Eddy Suñol Ricardo.

Aunque a lo largo de sus 70 años de prolífera existencia recibió diversas acciones de restauración, el progresivo deterioro del inmueble se agudizó durante los años de período especial y se hizo impostergable su cierre en julio de 2001.

Comenzó así una etapa en la cual ninguna compañía, agrupación o solista del ámbito escénico holguinero escapó a la disyuntiva de tener que reorientar sus proyectos hacia espacios alternativos, en ocasiones sin las condiciones requeridas. El parque Calixto García, las ruinas de la antigua Plaza de la Marqueta, el salón solemne del museo provincial La Periquera y el cine-teatro Ismaelillo, figuran entre los sitios aprovechados en la actualidad.

Es esa también una historia paralela por contar, cuyo mayor mérito reside en la perseverancia de los artistas por continuar ofreciendo al público lo mejor.

Tras bambalinas

Con el propósito de erigir un teatro acorde a los requerimientos contemporáneos de las artes escénicas, el proyecto de reparación incluye mejoras a la estructura original para dotarlo de los servicios e instalaciones necesarios.

Se impuso la completa renovación de los sistemas de redes eléctricas, hidrosanitarias y contra incendios, así como para el montaje de modernos equipos de audio, clima e iluminación.

La ejecución se encuentra a cargo de la Empresa Constructora de Obras de Ingeniería número 9, de Holguín, junto a la que han participado fuerzas pertenecientes al Ministerio del Interior.

Entre las operaciones de mayor complejidad para los obreros figuró la completa sustitución de la cubierta y del falso techo interior de la sala principal, con empleo de tecnologías y materiales de avanzada.

Grandes esfuerzos se concentraron en la renovación del añejo sistema de galerías y escaleras de madera, empleados indistintamente en las especialidades de mecánica escénica, iluminación o tramoya, por otro de metal que ofrecerá mayor seguridad.

En este último objetivo cooperaron varias empresas del SIME, como la Fábrica de Combinadas Cañeras KTP y la de Implementos Agrícolas Héroes del 26 de Julio, de Holguín, así como la Empresa de Estructuras Metálicas de Las Tunas (METUNAS).

Durante la primera etapa de ejecución de la obra, el «desconchado» de buena parte de paredes y columnas interiores y exteriores, constituyó acción ineludible que dejó al edificio literalmente «al desnudo». La etapa se aprovechó, además, para la realización de comprobaciones técnicas sobre el estado de los materiales.

Pese al paso del tiempo, los especialistas comprobaron una satisfactoria conservación, particularmente de las poderosas vigas de acero utilizadas originalmente en la conformación de su estructura espacial.

Depositaria de uno de los mejores exponentes del paso del estilo Art Decó por la arquitectura holguinera, la fachada exterior del Suñol fue de las pocas partes que se conservaron intactas. En su diseño predominan los motivos geométricos, rombos y anillos entrelazados, y líneas verticales con terminación en pináculos.

López Besil destacó la meticulosa eliminación de varias capas de pintura, aplicadas sobre los elementos decorativos, algo perjudicial para la belleza natural de los materiales originales.

Otros elementos que demandaron esmero en su rescate fueron los capiteles de las columnas interiores, así como el friso principal del escenario. Esta distintiva pieza podrá ser apreciada por vez primera por buena parte del público luego de permanecer oculta durante décadas bajo el falso techo.

La acumulación de evidencia fotográfica, unida a la consulta de documentos históricos, han sido de gran utilidad a lo largo del proceso reconstructivo.

«Contamos con un excelente apoyo por parte de los artesanos del Fondo de Bienes Culturales en la provincia para la reproducción de algunas singulares piezas, como la yesería en los falsos techos y pasillos exteriores, así como las lámparas colgantes y en forma de ménsulas», agregó el también inversionista de la obra, López Besil.

Nuevas áreas e instalaciones le han crecido también al Suñol durante este tiempo. El acceso de los músicos al foso de la orquesta es una de estas. Con la construcción de un pasadizo que bordea el tablado, ahora estos artistas no interferirán con el público.

Concluidos se encuentran 15 camerinos, ubicados en tres niveles consecutivos, a los que se agregan dos secciones exclusivas para personalidades, e igual número de peluquerías y salones para maquillaje.

Los últimos retoques se le dan al tercer nivel de la sala de pequeño formato —con capacidad para 160 personas— para la presentación de talleres, monólogos y funciones para niños, ahora con escaleras de acceso y evacuación independientes. En el segundo nivel de la parte frontal del edificio radicará la sala de historia del teatro.

Pese a que, presumiblemente, será el vestíbulo uno de los últimos locales en repararse, debido al esmero que demandará, reconforta adelantar que este espacio estará presidido por una obra del maestro de la plástica Cosme Proenza.

Una vez recuperado, el principal escenario teatral holguinero, con capacidad para más de mil espectadores, conformará un complejo cultural en el cual conservarán sus sedes habituales las destacadas compañías Codanza y el Teatro Lírico Rodrigo Prats.

En una ciudad como Holguín, cuyos habitantes están acostumbrados a convivir durante todo el año en medio de un apogeo cultural y artístico, la puesta en marcha de una obra como esta será, parafraseando al poeta, razón para una fiesta innombrable.

Con un público por demás admirador del arte teatral desde la época colonial, el retorno del teatro Eddy Suñol equivaldrá a recomponer una pieza clave dentro de la idiosincrasia y el entramado cultural que sustenta la llamada «holguineridad».

Grandiosa tradición

En Holguín se recuerdan algunas de las presentaciones que más prestigiaron este escenario. Desde las actuaciones de Tito Guizar, Marco Bizzorero, José Mojica, Los Chavales de España, Josephine Baker, Jorge Negrete, Libertad Lamarque, Rita Montaner, Ernesto Lecuona, Esther Borja y Rosita Fornés, hasta espectáculos de renombre internacional como el del coro de niños cantores de Viena, la Antología de la Zarzuela Española, la Ópera de Pekín o las funciones como subsede del Festival Internacional de Ballet de La Habana.

Pero como parte de esa «biografía» común que han escrito los artistas junto al público, tampoco podría dejar de citarse el sinnúmero de eventos realizados con la participación de artistas aficionados, entre ellos estudiantes y niños.

Reconocidos por su distinguida calidad en el ámbito nacional, agrupaciones como Codanza, la compañía folclórica La Campana, el Guiñol de Holguín, la compañía de teatro Alas Buenas, el Ballet de Cámara, el proyecto de variedades circenses y el teatro lírico Rodrigo Prats, aguardan con impaciencia por la reapertura del Suñol.

La exitosa trayectoria de esta última compañía le hizo merecer, en el año 1980, a la llamada Ciudad de los Parques el renombre de «capital del canto lírico en Cuba», por el maestro Rodrigo Prats Llorens, en ocasión de la puesta de la zarzuela Amalia Batista.

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