Fidel presenta “La contraofensiva estratégica”

En este texto se puede apreciar un recorrido por la vida del Comandante en Jefe, desde sus años de estudiante hasta los actuales días de la Revolución Cubana

Autor:

Juventud Rebelde

Los gérmenes de su pensamiento están contenidos en el libro La contraofensiva estratégica. Hay un hilo visible en la vida de Fidel, desde sus años de estudiante, pasando por la Sierra y los primeros años de la Revolución hasta hoy, y son sus principios.

Por eso a nadie le extraña que haya elegido el Aula Magna para la presentación de su segundo libro de memorias, que hilvane cartas y anécdotas de la guerrilla contenidos en el nuevo volumen y que se enfrente “al aparato publicitario”, que por estos días ha intentado tergiversar sus respuestas a la entrevista que le hiciera el periodista norteamericano Jeffrey Goldberg. “Casi debemos alegrarnos de la especulación, porque no pueden ignorar mis respuestas”, dice en breve aparte con un grupo de los panelistas habituales de la Mesa Redonda, que asistieron a la presentación del libro.

Es, sencillamente, fascinante la manera en que Fidel integra el pasado, el presente y el futuro a fuerza de principios, que son los que revelan la coherencia de su pensamiento. A propósito, Katiuska Blanco, la editora principal del libro, llama la atención sobre una frase que aparece en el parte escrito por el Comandante en Jefe, el 19 de agosto de 1958, leído por Radio Rebelde: “La victoria en la guerra depende de un mínimo de armas y un máximo de moral”.

La contraofensiva estratégica

Es Katiuska quien primero menciona estas coincidencias. “Estremece presentar,

Comandante, en la histórica Aula Magna de la Universidad de La Habana, el libro que conduce paso a paso, en largo recorrido por montañas y llanos, desde la Comandancia de La Plata hasta la ciudad de Santiago de Cuba, al triunfo definitivo de la Revolución cubana”.

En las primeras filas están los Comandantes, Capitanes, Marianas y combatientes de la Sierra. Con ellos en el Aula Magna, ya de por sí solemne con sus columnas y pinturas, su acústica particular y la gigantesca araña de luces, se respira una sensación de recogimiento espiritual, de ámbito sagrado.

“Este volumen es como una bitácora, una especie de diario”, añade la editora que ha tenido a su cargo el cuidado de esta edición y de la precedente, La victoria estratégica, presentada en el Palacio de las Convenciones el pasado 2 de agosto. El libro permite conocer aún más a Fidel como jefe exigente al tanto de lo máximo y de lo mínimo, “preocupado —añade Katiuska— más que por su suerte personal o por lo que puedan pensar de sí, por el deber que debe cumplirse para que a su vez la Revolución cumpla su destino.”

La escritora advierte que se revela aquí la visión táctica y estratégica del líder de la Revolución. Se expresa la conducta intachable de la guerrilla rebelde hacia los prisioneros y las normas éticas que guiaban al Ejército Rebelde, marcadas por el respeto a la dignidad humana. Se percibe, avanzando desde agosto de 1958 al 1ro. de enero de 1959 en que dura el viaje al que invita este libro, la obsesión de Fidel por ahorrar los suministros de guerra y no descuidar el hospital de campaña.

Pero ella subraya otra circunstancia excepcional de La contraofensiva estratégica. En pocos libros aparece de modo tan pleno la humanidad de Fidel, y pone el ejemplo de cuando él escribe que no puede llegar a un lugar porque está enfermo. Cuando dice que ama ya a su cámara fotográfica tanto como a su fusil. O cuando descubrimos que ha hecho un breve paréntesis para ir a ver a su mamá. Y cuando le escribe a los padres de los combatientes caídos y honra a los héroes de Baraguá.

Alberto Alvariño Atiénzar, vicejefe del Departamento Ideológico, añade otros datos de este volumen: en contenido, diseño, edición y producción de artes gráficas, se parece muchísimo a La victoria estratégica. Es también una maravilla bibliográfica, con títulos a relieve en la portada, fotografías, mapas y cartas inéditas, reproducidos de tal modo que el lector llega a tener la sensación de estar tocando documentos originales.

Este volumen tiene 608 páginas, con 72 de fotografías, el facsímil de 24 documentos históricos y 16 mapas reelaborados por cartógrafos y dibujantes, que permiten “ver” el lugar de las tropas y los combatientes en los combates que tuvieron lugar en la segunda mitad del año 1958.  Están en proceso de impresión 90 000 ejemplares, de los cuales 70 000 serán destinados a la venta a la población y al mercado en frontera.

Alvariño aporta otro dato adicional: La victoria estratégica, el volumen precedente, ya está en proceso de reproducción de diversas editoriales extranjeras, que lo han solicitado en los idiomas español, inglés, francés, alemán, checo, ruso, vietnamita, chino y árabe.

Mirando la cerca

Fidel se acomoda los espejuelos que “no son muy perfectos, porque no son bifocales, pero sirven para ver de cerca”. Y podría ser esta también una metáfora de la inmersión en la Historia que supone reconstruir minuciosamente los meses finales de la ofensiva rebelde, que llevó al Triunfo del 1ro. de Enero de 1959.

El Comandante ha visto de cerca, muy de cerca, y explica cómo ha sido la metodología del trabajo. Conversó con los combatientes, les pidió que buscaran papeles, fotos, lo que tuvieran y pudiera ayudar en el esfuerzo del libro. Lamenta no haber podido hablar con Calixto García, quien estaba muy enfermo cuando el Comandante estaba trabajando en esta edición y falleció recientemente.

Habría querido hablar con él, porque Calixto participó en la Batalla de Guisa, como refuerzo. En La contraonfesiva estratégica, el Jefe de la Revolución recuerda su participación en la Batalla de Guisa, donde se destacó especialmente “con una moral extraordinaria”. En diciembre de 1958, Calixto fue ascendido al grado de Comandante y al triunfar la Revolución era ayudante del Comandante en Jefe, con quien entró a La Habana el 8 de enero de 1959.

Más adelante comentará que cuando alguien comienza a reconstruir la Historia, incluso la que se ha vivido, es importante discutirla con otros que también la vivieron, para ser fiel a ella. Por eso la persistencia en los documentos, en los detalles. Luego se ve “que hay algunas cosas que nosotros hicimos, que si las volvemos a pensar no las hacemos igual… Pero todo lo que ocurrió tiene una razón de ser. El asunto no es elogiar lo que se hizo, sino estudiarlo y eso es posible con todos los documentos históricos.”

La Batalla de Guisa le recuerda los 10 días que las fuerzas guerrilleras tuvieron que invertir para tomar ese pueblo. “¿Qué impidió nuestro propósito de tomar Guisa mucho antes? Una pequeña fuerza al mando de un teniente rebelde, bastante autosuficiente, era la que debía cerrar el camino hacia Bayamo, apoyados por Braulio Curuneaux”, el valiente capitán rebelde —“el mejor oficial con que contamos”, admite Fidel—, que cayó casi al final de esta batalla.

Lee algunas cartas, particularmente las del 16 de agosto en que redactó tres, donde se nota la preocupación puntillosa del líder por la disciplina, el cuidado de las armas y el ahorro de los pertrechos. En una de las notas a Camilo, se nota además la cariñosa relación entre ellos, y el sentido del humor de Fidel:

 

Agosto 16 de 1958

Camilo: Tú como todos los demás tienes la tendencia a armar la mayor... [equivale a caos]* posible y dejarla como herencia por aquí.

No te has molestado siquiera en enviarme la lista de hombres, armas y balas que llevas. No sé tampoco si llevas una sola mina.

Imagino hayas dejado a cargo de alguien los rastrojos de los pelotones que quedaron por ahí.

Me gustaría aunque sea tener alguna noticia de todo eso.

Lamento no haber tenido tiempo de comunicarte una serie de planes muy importantes.

Si este mensaje te agarra todavía en Providencia, coge un caballo y ven a la Plata, aunque te retrases dos días.

Si ya has salido, sigue viaje, pero no dejes de mandarme los informes que te pido.

Apriétate los tornillos y no dejes de tener en cuenta que la fama, la jerarquía y los éxitos echan a perder un poco a la gente.

Si llegas a Pinar del Río tendrás un pelo de la gloria de Maceo, pero no te olvides que por todo el camino van a tratar de... [equivale a que fracase].

Fidel

 

En otra carta, el 21 de agosto, le escribía, subrayando la oración: “No dejes de mandarme la lista completa del armamento que llevas”. En el libro aparece un papelito, firmado por Camilo con esa misma fecha y la pronta respuesta: “Fidel, aquí va la lista de hombres, armas y parques…”

Esa relación personal, directa con la tropa y los oficiales, a quienes Fidel se dirige con respeto, pero sin medias tintas, incluye también el reconocimiento a aquellos que se destacan por su conducta. En la Orden Militar en la que le da al Comandante Camilo Cienfuegos la misión de conducir una columna rebelde desde la Sierra Maestra hasta Pinar del Río, Fidel dispone que “para premiar, destacar y estimular los actos de heroísmo en los soldados y oficiales de la columna No. 2 invasora Antonio Maceo, se crea la medalla al valor ‘Osvaldo Herrera’, capitán de dicha Columna, que se arrancó la vida en las prisiones de Bayamo, después de gallarda y heroica actitud de resistencia frente a las torturas de los esbirros de la tiranía.”

Y firma: “Fidel Castro Ruz, Comandante en Jefe Sierra Maestra, Agosto 18, 58, 9 a.m.” Con la hora, detalle que sigue registrando 50 años después en sus Reflexiones.

Respeto a la dignidad

En este libro, como advertía antes Katiuska, puede leerse sobre la conducta intachable de la guerrilla rebelde hacia los prisioneros y adversarios y un decálogo de respeto a la dignidad humana.

“Si hay justicia en la República, mañana no habrá venganza”, escribe Fidel  en el Parte del 19 de agosto de 1958 que fue leído por Radio Rebelde, donde alertaba además sobre la posibilidad de un golpe militar ante el avance del Ejército Rebelde. Vaticinaba “una paz larga y sincera para Cuba”, a partir de que había observado “la calidad humana de muchos soldados, y a fuerza de sincero hubiera deseado que en vez de adversarios fueran compañeros de lucha. Me he preguntado muchas veces cuántos hombres valiosos habrán muerto en el engaño de que defendían algo por lo que valiera la pena luchar”.

Sin embargo, la dictadura adolecía de todo escrúpulo. Fidel relata el incidente con la Cruz Roja.

El día 15 (de diciembre de 1958) a [las] 3 de la madrugada, sin previo aviso y sin solicitar autorización del mando rebelde, un jeep de la Cruz Roja se puso en marcha por el desvío construido por el enemigo junto al Cautillo.

Apenas había caminado doscientos metros, al pasar sobre una mina de contacto esta hizo explosión destruyendo el vehículo y matando a sus tripulantes. La culpa de este accidente la tiene, en primer término, la Jefatura de la Cruz Roja, que sin comunicarse con el mando rebelde y sin aviso previo alguno envía un carro en horas de la madrugada por un camino donde se está esperando el avance enemigo.

En segundo lugar, también es culpable el mando de la Dictadura, que utilizó un carro de la Cruz Roja como conejillo de Indias, autorizándolo a pasar por un camino minado sin advertirle el peligro.

El resultado fue la muerte de 5 humildes miembros de la Cruz Roja Cubana. Al amanecer, los tanques no avanzaron; se habían valido de la Cruz Roja para explorar el camino, y en lugar de soldados murieron pacíficos ciudadanos, que prestaban sus servicios en la humanitaria institución.

Fidel repasa muchos hechos curiosos del libro, que vuelven a lo mismo: la guerra del Ejército Rebelde lleva detrás un trabajo de orfebrería, en la que no se descuida ningún detalle. El Comandante, por ejemplo, escribía de su puño y letra cartas como esta:

Sierra Maestra Nov. 21, 58

A cualquier miembro del Movimiento 26 de Julio o del Ejército Rebelde:

El portador, que es lechero, tiene permiso para transportar leche al pueblo, haciéndose pasar como persona que no acata nuestras disposiciones, con el objeto de poder realizar misiones muy importantes.

Fidel Castro Ruz [firma]

P. D. Tengo sumo interés en que no se le obstaculice en ninguna forma.

“Es que hay cosas muy interesantes, realmente”, comenta el líder de la Revolución, y mira su reloj. “Hay muchas historias por el camino.”  Hay mucha información en el libro, que llega justo hasta el intenso 1ro. de Enero del 59, en Santiago de Cuba, con el discurso que pronunció en el Parque Céspedes de esa ciudad, el llamado a la Huelga General, los partes, los boletines especiales de Radio Rebelde. Nada escapa a este documentado viaje de cinco meses intensos.

“Son muchas batallas, pero no tantas como las que se están librando, en las que se utilizan todas las armas: la mentira, la calumnia. Por eso, además del libro, quería compartir con ustedes la situación internacional, los riesgos de guerra y las campañas que nos están haciendo”, dice reposadamente.

Mira a la audiencia, se acomoda los espejuelos “para ver de cerca”, aunque la mirada obviamente ya está en la línea del horizonte: “Estamos en un momento excepcional de la Historia humana…”

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