De participar y otros imperativos en la Cuba actual

En el Octavo Taller de Resultados «Diálogo sobre Juventud», organizado por el Centro de Estudios Sobre la Juventud, se valoró el papel de una institución como esta en el actual momento de transformaciones y renovaciones que vive la Isla

Autor:

Alina Perera Robbio

Cómo lograr que la participación de las nuevas generaciones en la Cuba anhelada, la que ahora mismo estamos prefigurando y viviendo, sea un «tomar parte» profundo, creativo, real, fecundo, es una idea que podría señalarse como hilo conductor del Octavo Taller de Resultados «Diálogo sobre Juventud», realizado este miércoles en el Palacio Central de Computación, y al cual concurrieron economistas, sociólogos, pedagogos, psicólogos y otros pensadores.

Organizado por el Centro de Estudios sobre la Juventud (CESJ), y con la presencia del segundo secretario de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), Ernesto Corvo Vizcaíno, el Taller que esta vez fue dedicado a «Los jóvenes como actores del Socialismo Cubano», tuvo como pórtico las palabras de la Doctora Natividad Guerrero, directora del CESJ, quien recordó que el encuentro ha tenido lugar en medio de las jornadas por el aniversario 39 del Centro, cumpleaños que se celebrará el próximo martes.

Natividad hizo alusión al momento de transformaciones y renovaciones que vive la Isla, y habló del valor que entraña la labor de un centro de estudios, en tanto espacio que tribute recomendaciones sobre cómo instrumentar determinadas decisiones. En el caso específico del CESJ, dijo, en mucho puede seguir aportando al trabajo de la UJC.

Como parte de la apertura del Taller, Juan Luis Martín, secretario ejecutivo del Consejo Superior de Ciencias Sociales del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA), tuvo a su cargo una intervención especial cuyas primeras palabras hicieron referencia a «las jóvenes generaciones de hoy, en Cuba y en el mundo, cuya trayectoria de vida se desenvolverá en el siglo XXI, y a quienes corresponderá enfrentar una de las etapas más complejas y decisivas de la historia de la humanidad, caracterizada por la aparición recurrente de crisis de diversa naturaleza (alimentaria, ambiental, energética, financiera).

Juan Luis recordó que esas crisis ya se han manifestado en la primera década del siglo, y que continuarán haciéndolo, unas con carácter cíclico y otras con carácter crónico, todas como expresión de un proceso más general: la crisis del sistema capitalista. Y seguidamente hizo referencia a la juventud cubana, la cual desarrollará su trayectoria de vida, que estará marcada, en el orden externo, por la crisis mencionada, y hacia lo interno por cambios en el modelo del socialismo.

El especialista no pasó por alto, entre otras realidades, la del envejecimiento poblacional como uno de los desafíos más importantes que deberán asumir los hacedores de la Cuba futura. En 20 años, comentó, la Isla estará arribando a un 31 por ciento de su población con 60 años y más, siendo en ese momento el país más envejecido de América Latina y el Caribe. Se estará pasando de una situación, en el año 2010, en que los arribantes superan a los salientes de la edad laboral en casi 32 000 personas, a otra, en 2030, en que los salientes serán los que superen a los arribantes en 80 000 personas.

El proceso de envejecimiento poblacional —reflexionó Juan Luis— tendrá mayores impactos sobre las actividades económicas que demandan mayor esfuerzo físico, y su enfrentamiento requiere un conjunto de medidas no solo orientadas a incrementar la fecundidad, sino también a elevar el grado de tecnificación en determinados sectores con el objetivo de elevar la productividad por trabajador y reducir los requerimientos de fuerza de trabajo.

Otra arista para ser meditada compartió el investigador: «Las aspiraciones vinculadas a la elevación permanente del nivel de vida pasan a ocupar un lugar central en la conciencia social. En esas circunstancias, la existencia de canales de ascenso social claramente vinculados a la eficiencia del individuo como trabajador adquiere una importancia política primordial. El funcionamiento de relaciones de distribución, orgánica y proporcionalmente relacionadas con la producción, capaces de asegurar la satisfacción creciente de las necesidades del trabajador en la medida de su aporte a la sociedad, tendrá una importancia política cada vez mayor».

Sobre los temas que motivaron el desarrollo de los tres paneles del Taller, la subdirectora científica del CESJ, Elaine Morales Chuco, resaltó la trascendencia de perfeccionar, desde instituciones como los centros de estudio, los procesos formativos que vienen desarrollándose con los más jóvenes.

«Este encuentro —comentó Morales Chuco— puede ser un buen pretexto para valorar nuestro trabajo a partir de las tres temáticas: participación juvenil, socialización laboral e intervención psicosocial».

Apasionante y profundo resultó el panel alusivo al primer tema, donde los asistentes compartieron conceptos como la necesidad de definir, lo más ricamente posible, el concepto de participación. Es algo que va mucho más allá de acudir a una movilización popular, o de estar físicamente en una tarea: se trata de tomar parte creativamente, como personas con gran poder de autonomía, decisión y capacidad de aportar.

El asunto, sumamente complejo, pero imprescindible para la sociedad cubana actual, abordó matices que en pocas líneas no pueden desgranarse. Pero en un adelanto de lo que podrá ser meditado con calma en otras ediciones, digamos que participar, como dijeron en el Taller, implica una verdadera revolución del pensamiento, y es algo para lo cual la sociedad debe dar herramientas a sus hijos desde que estos dan los primeros pasos en la vida.

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