Genoma, cultura y lenguas

No solo de animales y plantas se habla cuando de genoma se trata

Autor:

René Tamayo León

La pulga de agua (Daphnia pulex) es el animal con mayor número de genes de todos cuantos se han estudiado hasta ahora. Posee más de 30 000; casi 10 000 más que el ser humano, según las conclusiones de un estudio de diez años entre el consorcio Daphnia Genómica, el Departamento de Energía de EE.UU. y el Instituto de investigación Joint Genome Institute.

El anuncio sobre el primer crustáceo cuyo genoma ha sido descifrado, se dio a conocer en la revista Science y fue reproducido en la publicación digital www.abc.es. El gran número de genes identificados se debe a que algunos están duplicados, lo que podría desempeñar un papel fundamental en la habilidad de Daphnia para adaptarse a entornos cambiantes, señalaron sus autores.

La diminuta especie ha sido bastante utilizada en las investigaciones científicas, así como en el análisis de las variaciones ambientales en los ecosistemas, gracias a su alta plasticidad fenotípica, una idea desarrollada por el alemán Richard Woltereck (1877-1944) sobre la capacidad de los organismos de variar sus características en función de las condiciones ambientales.

También le permitió al inmunólogo judío nacido en Ucrania Élie Metchnikoff alcanzar el premio Nobel de 1908. Su descubrimiento sobre la actividad de los macrófagos ante el ataque de un parásito se basó en estudios de la Daphnia pulex…

Pero no solo de animales y plantas se habla cuando de genoma se trata. Un reporte de la agencia de prensa española EFE refiere que un grupo de expertos internacionales utilizaron cinco millones de libros escaneados para descifrar el «genoma» de la cultura humana.

La pesquisa se dedicó a detectar «las palabras usadas en cada época, cómo ha cambiado la sintaxis o quiénes han sido los más famosos de la historia», señala el despacho inspirado en un artículo —también— de la revista Science.

Los investigadores dedicaron cuatro años al «culturomics», como bautizaron el experimento. Fue facilitado, por supuesto, por el empleo de las nuevas tecnologías. Ningún ser humano, e incluso un equipo de ellos, por muy brillante que sea, podría procesar tanta información, al menos en una vida.

No deja de ser, sin embargo, una obra monumental. O un excelente intento. Pero dudo mucho que sea una tarea acabada.

Me explico: la fuente de investigación, sus ejemplares de laboratorio, son libros escaneados fundamentalmente en instituciones de los países más industrializados, especialmente en Estados Unidos, y mayormente en inglés.

Son ellos los que tienen los equipos, recursos y dinero para hacer algo así con prolijidad, Google mediante, que tiene un proyecto gracias al cual ya ha escaneado más de 15 millones de textos. Es decir, los autores de la investigación solo tuvieron acceso a una ínfima parte del acervo cultural de la humanidad.

No obstante, se «trata de una nueva pieza de evidencia acerca de nuestro pasado. Al igual que cualquier otra evidencia como fósiles, manuscritos, ruinas, que requieren una interpretación», señaló el líder de la investigación a EFE.

Los eruditos de la Universidad de Harvard pudieron hacer generalizaciones muy valederas, como, por ejemplo, que «cada año que pasa la humanidad olvida su pasado más rápido».

Las referencias de los individuos al año 1880 no disminuyeron hasta el año 1912, perdurando a lo largo de 32 años; mientras las referencias al año 1973 cayeron una década más tarde.

La fama está por el estilo. Hoy —gracias a la globalización de la información— esta es más notoria pero más efímera. En la actualidad, los personajes de moda son más jóvenes y más famosos, pero se olvidan antes, mientras que las celebridades nacidas en 1950 lograron el reconocimiento público a una edad media de 29 años, y los nacidos en 1800 a los 43 años de vida.

Los autores concluyeron también que el inglés asume cerca de 8 500 palabras nuevas cada año, aunque muchas no son incluidas inmediatamente en los diccionarios, y que este ha cambiado entre el año 1800 y el 2000…

Hablando de idiomas, el Atlas de la UNESCO de las Lenguas del Mundo en Peligro incorporó a su lista a dos nuevos: el koro (Arunachal Pradesh, India) y el jeju (Isla de Jeju, República de Corea), según reportó el servicio de prensa de esta institución internacional.

La lengua koro fue reportada como tal para la ciencia internacional el pasado octubre, a cuenta de un equipo de lingüistas de National Geographic. Se conocía, pero estaba clasificado como un dialecto del idioma tibeto-birmano aka.

Es una lengua no escrita y la hablan entre 800 y mil personas en Kameng Oriental, Arunachal Pradesh (India), quienes están culturalmente sumergidos en el grupo étnico dominante, el aka.

El equipo editorial del Atlas de las lenguas del mundo también lo actualizó con el jeju, un idioma en grave peligro de desaparición. Lo hablan menos de 10 000 personas en la isla de Jeju, en la República de Corea. Y su «transmisión intergeneracional se ha interrumpido, como demuestra el hecho de que hoy tan solo lo hablan con fluidez los mayores de 70 años», explicaron los expertos de la UNESCO.

Desde diciembre de 2010, el Atlas Interactivo de las Lenguas del Mundo en Peligro incluye 2 473 lenguas cuya vitalidad va de «vulnerable» a «extinta», según la clasificación de esta organización de Naciones Unidas.

Mas no solo de lugares remotos se trata. Lenguas de sitios más cosmopolitas y desarrollados también son catalogadas, como el asturiano, el euskera, el aragonés y el aranés. Por último se sabe que en los 60 años más recientes unas 220 lenguas se han declarado extintas.

Este Atlas de la UNESCO cataloga en cinco los grados de riesgo de una lengua. Uno: vulnerable (cuando los niños hablan el idioma, pero este puede estar restringido al hogar). Dos: definitivamente en peligro (los menores no aprenden el idioma como lengua materna). Tres: gravemente en peligro (lo hablan los abuelos, los padres entienden y los niños no lo hacen). Cuatro: críticamente en peligro (abuelos y mayores son los hablantes más jóvenes). Y cinco: extinta (sin hablantes desde 1950).

De hombres y civilizaciones

Hablando de cultura y civilizaciones, los eventos mundiales que repasan la historia y el devenir humano están de moda. Son un aporte sustancial, independientemente de su grandilocuencia o sencillez, al conocimiento de los jóvenes.

Aquí le brindamos un recorrido por diferentes catálogos de eventos mundiales celebrados por estos días que repasan los descubrimientos de algunas de las más famosas comunidades humanas, aunque solo hablan de una parte mínima de lo que estas aportaron.

•Civilización sumeria: aportó dos grandes invenciones humanas, la rueda y la escritura.

•Antiguo Egipto: desarrolló grandes construcciones, las primeras tablas de multiplicar y el primer antecedente del calendario actual.

•Antigua China: creó objetos muy cotidianos en el día de hoy, como el papel, la brújula y la pólvora.

Civilización india: inventó el número 0 y el sistema de numeración decimal.

•Civilización maya: aplicó el calendario más exacto que se conoce y desarrolló la astronomía a niveles incluso modernos.

•Antigua Grecia: ofreció abundantes aportes a la ciencia y nombres como los de Arquímedes y Pitágoras.

•Imperio romano: descubrió el arco de medio punto.

•Celtas: estuvieron muy ligados a la naturaleza y a las energías renovables.

•Civilización islámica: tuvo un gran desarrollo astronómico e inventó el alambique.

•Europa medieval: desarrolló la química, bajo el influjo y entusiasmo de los alquimistas.

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