Agente Emilio: feliz de estar en la prensa nuestra

En medio del cariño de sus colegas, Carlos Manuel Serpa recibió este lunes el carné de afiliado de la Unión de Periodistas de Cuba, en la categoría de miembro de honor

Autores:

Alina Perera Robbio
Hansel Pavel Oro Oro

La mañana de este lunes resultó emotiva y muy alegre en la Casa de la Prensa, en el Vedado capitalino, sede de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), donde recibió la bienvenida, al filo de las diez y sumergido en una nube de aplausos, el agente Emilio, quien asistió para recibir de manos de sus verdaderos colegas el carné de afiliado.

La UPEC acordó entregar a Carlos Manuel Serpa Maceira (agente Emilio) y a Moisés Rodríguez (agente Vladimir) el carné de afiliados a esa organización en la categoría de miembros de honor. Son ellos los hombres que hace solo días develaron sus verdaderas identidades a través del capítulo Peones del imperio, de la serie televisiva Las razones de Cuba.

La entidad gremial también acordó que el próximo 9 de marzo —cuando sean condecorados en toda Cuba los profesionales de la prensa que han tenido una labor destacada— Carlos Manuel y Moisés reciban, junto a personalidades de la Isla y de otros países, la Distinción Félix Elmuza, la más alta que confiere la UPEC.

No se encontraba Moisés Rodríguez, a quien le será entregado el carné en próximos encuentros, por estar enfrascado en otras tareas. Pero en todo cuanto se dijo estaba implícito el homenaje a los dos héroes.

Abarrotado estaba el amplio recinto que suele destinarse a conferencias y encuentros. Aquello era una gran familia encrespada y movida por la necesidad de reverenciar las actitudes estoicas. Sentados o de pie, periodistas cubanos de todas las generaciones, estudiantes de la profesión, y colegas de otras latitudes, vivieron una rotunda felicidad compartida. Hacia lo íntimo, muchos deben haberse reencontrado con la certeza de que, para ser bueno en nuestro oficio hay que ser, antes que todo, un ser humano bueno; y por sobre todas las cosas, humilde.

Fue la joven periodista del Sistema Informativo de la Televisión Cubana, Gisela García, quien puso en manos de Carlos Manuel el carné de afiliado a la UPEC. A él le dijo: «Eres mi colega. Es un orgullo». Fue elegida justamente ella, por ser de las que tuvo en la calle más de un encontronazo con el «mercenario».

El colega Yosvany Noguet Rodríguez, del Sistema Informativo de la Televisión Cubana, quien también tuviera encuentros nada amigables con Serpa, se puso de pie para comentarle que si en lo adelante tienen «bronca, será por algún titular que no me guste o algo parecido, pero no por razones ideológicas». Y le dio las gracias por haber sido «extremadamente útil», por haber descorazonado al imperio y a sus seguidores.

En medio de las risas y las emociones, la joven reportera Maray Suárez, también de la Televisión, dijo a Carlos Manuel que él había tenido que conocer de ella la parte fiera: la del desprecio hacia la traición, la del repudio a los vendepatrias. «Estoy aquí —comentó— para darte un abrazo, y para expresarte todo el orgullo que siento».

Palabras de Carlos

«Estoy contento. La primera alegría que me encontré como patriota fue cuando pude cantar el Himno Nacional. Hacía diez años que no lo hacía. Ustedes se imaginan... Y cuando pude lo hice con gran fervor y espíritu.

«Quería decirles que me siento feliz de estar con ustedes. La prensa nuestra... Les voy a confesar: cada vez que podía, escondido, leía los periódicos nuestros, y les puedo asegurar que también han estado en la primera línea de la Revolución».

¿Qué siente al cambiar de «periodista independiente» a miembro de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC)?, le preguntó alguien al final del encuentro. Y Carlos fue claro: «Me siento honrado».

—¿En lo adelante qué hará?, lo abordó este diario:

—Pienso escribir un libro con informaciones, fotos, testimonios sobre cómo desde las filas del enemigo la Revolución Cubana se pudo mantener en alto.

—¿Le teme a algo?, indagó una colega.

—Quienes deben temer son los del imperio: siempre que metan sus narices aquí, encontrarán un Emilio.

En nombre del gremio

Al recibir a Carlos Manuel en la Casa de la Prensa, Tubal Páez, presidente de la UPEC, habló del orgullo por saber que los dos revolucionarios, «aunque con Serpa en mayor proporción, se desenvolvieron en el plano mediático, utilizado con furia despiadada por los enemigos de la Revolución».

El velo descorrido hace unas horas —añadió en referencia al combate en silencio— «permite corroborar con abundantes pruebas y testimonios la política agresiva del Gobierno de Estados Unidos y sus aliados europeos contra Cuba, y el despreciable papel de grupos de personas que se han puesto a las órdenes de los enemigos de la Patria en que nacieron.

«Los testimonios de Carlos Serpa —resaltó Tubal— ilustran cómo se fabrica la llamada oposición en Cuba, cómo corren ríos de dinero y recursos para fabricar supuestos periodistas, sindicalistas y bibliotecarios, y presentarlos al mundo como fuerzas legítimas surgidas dentro de nuestra sociedad. Cómo se practica un periodismo falso, sin ética ni valores, bajo el principio de que contra Cuba todo vale. Es el cinismo llevado a niveles de delirio».

El nuevo colega ha sido amenazado por los enemigos de la Revolución. La reacción es lógica: ellos sienten que han hecho el ridículo, entre otras cosas, porque tras las revelaciones de nuestros agentes, se han quedado con unas cuantas plazas vacantes.

Con personas como Carlos y Moisés no vale la intimidación. Los dos, como millones aquí, tienen su suerte echada. Es lo que ha dicho el agente Emilio: «Soy revolucionario hasta las últimas consecuencias».

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