Tuberculosis, rebrote peligroso

Reemerge esta enfermedad infecciosa, considerada en el mundo la segunda causa principal de muerte en adultos. Cuba refuerza su programa nacional para enfrentarla, aunque está entre los países con menos casos

Autor:

Luis Hernández Serrano

«Se calcula que en 2015 habrá 40 millones de personas con tuberculosis y que al menos ocho millones tendrán una muerte que se podría evitar, si no se toman las medidas necesarias».

Esto se dio a conocer en conferencia de prensa, en la mañana de este miércoles, ofrecida por especialistas del MINSAP en el Centro Nacional de Promoción y Educación para la Salud, en La Habana.

La doctora Ana María Chalgub, del mencionado centro, y el profesor y doctor Antonio Marrero Figueroa, miembro del Grupo de Enfermedades Respiratorias del Ministerio de Salud Pública, recordaron que este 24 de marzo es el Día Mundial de la Tuberculosis, cuyo acto central nacional se efectuará en la ciudad de Matanzas y por el que habrá actividades en todo el país.

El doctor Marrero Figueroa expuso que la tuberculosis es prevenible y curable y que el Programa Nacional cubano para combatir esta infección está siendo reforzado.

«Cuba tiene las herramientas necesarias para el diagnóstico de esta enfermedad, su tratamiento, y algo tan importante como eso: la capacidad de movilización social para luchar contra ella con el objetivo de tratar de eliminarla al mínimo factible», afirmó el especialista.

Las naciones que tienen menos personas afectadas por esta enfermedad hoy en el planeta son Estados Unidos, Canadá, Cuba, Uruguay, Chile y Costa Rica, informó el doctor Marrero Figueroa.

Nuestra tasa ha ido decreciendo

«La tasa de personas en Cuba con esta enfermedad ha ido decayendo progresivamente, y hoy es de siete por cada 100 000 habitantes; pero lo más importante no es el número frío, sino el hecho de que cada enfermo es un asunto de carácter social, y por esa razón la eliminación de este fenómeno de salud es posible si actúa contra la infección toda la sociedad, no solo el Ministerio de Salud Pública», apuntó el profesor Marrero y aclaró: «Eliminarlo no es reducir la estadística a cero casos, sino llevarla a solo uno por cada millón de habitantes».

Enfatizó en el hecho de que la tuberculosis está asociada al sida y por ello se trata de «un dúo mortal», pues aquella acelera esta.

Argumentó que ambas enfermedades se asocian con las inmunodeficiencias y recalcó un hecho muy importante: conocer que la tuberculosis ha sobrevivido por la resistencia «inteligente» que ejerce ya el bacilo que la provoca.

Comentó el doctor que en el mundo esto último se debe a tratamientos antituberculosos mal administrados, y precisó que no es justo atribuirlo solo al personal de salud, sino sobre todo a los mismos enfermos, que en cuanto se sienten mejor suelen dejar de seguir y cumplir lo que el médico indica.

El especialista puntualizó, no obstante, que los casos de tuberculosis multirresistente a los fármacos en Cuba son muy pocos, uno o dos anuales.

Abogó porque todo enfermo de tuberculosis sea diagnosticado oportunamente, de forma precoz, y especificó que los síntomas principales de la tuberculosis pulmonar son la tos y la expectoración.

«Es vital el diagnóstico oportuna con el fin de cortar a tiempo la cadena de transmisión de la enfermedad. El diagnóstico en nuestro país —desde el barrio hasta la nación— se hace mediante baciloscopía, el examen y el cultivo de “esputo” del paciente, a lo que hoy se le agrega la nueva herramienta de la biología molecular».

Argumentó también que esta enfermedad se une al hábito de fumar y sobre todo a la cantidad que se fuma: mientras más cigarrillos y tabacos se consumen, más riesgos tienen los fumadores de contraer la enfermedad, porque —recalcó— hay que cuidar los pulmones y fumar es agredirlos, atacarlos, golpearlos, desgastarlos, herirlos poco a poco sin saber que lo estamos haciendo.

Se conoció en la conferencia que fumar sigue siendo un problema crítico también para esta dolencia, que se transmite por vía aérea, al igual que el catarro común. Solo transmiten la infección las personas que padecen tuberculosis pulmonar, ya que al toser, estornudar, hablar, reír, cantar o escupir, expulsan al aire los gérmenes conocidos como bacilos tuberculosos.

Basta inhalar una pequeña cantidad de bacilos para contraer la infección. Afecta por lo general los pulmones, pero puede comprometer otras partes del cuerpo, como el cerebro, los riñones o la columna vertebral. Y si no se trata puede causar la muerte. Las personas con tuberculosis pulmonar a menudo se sienten débiles o con cansancio constante, pierden peso, tienen fiebre, sudoración nocturna y pérdida del apetito, tos, expectoración, fiebre por las tardes y esputos con sangre. También es posible que los enfermos tosan y tengan dolor en el pecho y puede haber sangre en el esputo. Otros síntomas dependen de qué parte del cuerpo está afectada.

Aún no hay vacuna universal

Debe saberse que la vacuna BCG protege a los niños menores de dos años, pero que aún no existe una vacuna universal o que proteja para todas las edades, durante toda la vida.

Y que el tratamiento de la tuberculosis pulmonar —que es ambulatorio— dura seis meses, aunque se trabaja para reducir ese tiempo. Hoy se realiza un pesquisaje de esta enfermedad en los grupos más vulnerables: ancianos, diabéticos, reclusos enfermos de Sida y en general personal inmunodeprimido.

La tuberculosis no se transmite por el mosquito, ni por las relaciones sexuales, y los niños no figuran entre los más afectados, pero están a veces muy ligados a los adultos que, sin saberlo, poseen el virus de la enfermedad. Es preciso ganar en percepción de riesgo en el caso de la tuberculosis y vencerle la batalla.

La lucha es por eliminar la enfermedad

El 24 de marzo de 1882, el doctor Robert Koch anunció el descubrimiento de la Mycobacterium tuberculosis, la bacteria causante de esta enfermedad, TB por sus siglas en inglés, que en esa época provocaba la muerte de una de cada siete personas en los Estados Unidos y Europa. Ese descubrimiento fue el paso más importante que se dio en la lucha para su control y eliminación.

En 1982 —un siglo después del anuncio del doctor Koch— se realizó el primer Día Mundial de la Tuberculosis, patrocinado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Unión Internacional Contra la Tuberculosis y las Enfermedades Respiratorias (UICTER).

Actualmente el Día Mundial de la Tuberculosis se tiene en cuenta en todo el planeta. Y esta enfermedad infecciosa sigue siendo la segunda causa principal de muerte en los adultos en el mundo, con más de dos millones de muertes anuales relacionadas con ella.

Varios son los denominados «mensajes clave» que la OMS y la OPS plantean para este 24 de marzo:

•Es hora de vencer los obstáculos que se oponen a un mundo sin tuberculosis». Los programas de lucha contra la TB salvan millones de vidas cada año, pero debe avanzarse con mayor rapidez. Es una enfermedad antigua que ha resurgido con fuerza, pero hoy se puede prevenir y curar, y en el siglo XXI nadie debería morir por ella.

•Es hora de elaborar un programa e investigación ambicioso». Investigaciones recientes nos han ofrecido nuevas pruebas diagnósticas rápidas que se empezarán a comercializar mundialmente este año. Serán pruebas simples, en el lugar de consulta, en cualquier entorno de atención sanitaria básica y requerirán escasos conocimientos técnicos. Además, hay en el horizonte nuevos fármacos para la TB multirresistente. Una mayor inversión los pondría a disposición del ser humano lo antes posible. No conseguiremos eliminar la TB sin una vacuna que sea segura y eficaz para prevenir la enfermedad en personas de todas las edades, pero la investigación para lograrlo carece de financiamiento suficiente. Los financiadores tienen que aumentar hoy su contribución a la investigación sobre esta enfermedad, para que mañana sea posible alcanzar el noble fin de que no haya más muertes por esta causa.

•Es hora de hacer llegar los programas de salud pública a todos los pacientes». Un tercio de los pacientes con este mal no reciben un diagnóstico exacto, ni una atención adecuada. La sociedad civil, la totalidad de los prestadores de atención sanitaria —incluidos los del sector privado y las empresas— tienen que trabajar en equipo para lograr el acceso universal a la atención antituberculosa, objetivo que también requiere la modernización de los laboratorios, un acceso fiable a medicamentos de gran calidad y medidas para movilizar recursos adicionales.

•Es hora de fijar objetivos nuevos y ambiciosos al tratamiento de la TB multirresistente». Sabemos lo que hace falta para ampliar el tratamiento de la multirresistente: el firme compromiso de los Gobiernos, un suministro fiable de medicamentos de gran calidad, un personal sanitario comprometido y la participación de la comunidad. Podemos alcanzar los fines del Plan Mundial para Detener la Tuberculosis 2011-2015 e ir incluso más allá. Para 2015 todos los pacientes con TB multirresistente deberían recibir un diagnóstico exacto y un tratamiento eficaz.

•Es hora de avanzar rápidamente hacia la eliminación de la mortalidad por TB/VIH». Nuestros objetivos son claros. Para 2015 se debería reducir a la mitad la mortalidad por TB asociada al virus del sida. El ciento por ciento de los pacientes con TB deberían ser sometidos a pruebas de detección del VIH, y el ciento por ciento de las personas atendidas en los servicios de VIH deberían ser sometidas a pruebas de detección de la TB. Todos los infectados por el VIH deberían recibir profilaxis o tratamiento antituberculoso, según proceda. El año 2011 es el momento para una expansión masiva que haga realidad el acceso universal a los servicios relacionados con la TB y el VIH.

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