¿Sacudida imprevisible? - Cuba

¿Sacudida imprevisible?

Cuba apuesta por la introducción de resultados que contribuyan a reducir las vulnerabilidades y perfeccionar el monitoreo constante de la actividad sísmica

 

Autores:

Odalis Riquenes Cutiño
Gretchen Gómez González

SANTIAGO DE CUBA.— Justo a la una y 12 de la madrugada comenzó el ruido. Paredes y ventanas retumbaron. Sorprendida, la ciudad se convirtió en un gigante enardecido.

Como ráfagas punzantes pasan las imágenes ante los ojos del hoy anciano santiaguero José Enrique Calzadilla Estrada.

Era la madrugada del tres de febrero de 1932 y Santiago de Cuba era sacudida por un sismo de 6,7 grados de magnitud en la escala de Richter, y una intensidad de VIII en la escala MSK.

A pesar de que sacudidas previas alertaron sobre la posibilidad del terremoto, 14 personas murieron y más de 300 resultaron heridas.

En pocos segundos, como reseñan investigaciones, unos 15 millones de pesos, según valores de la época, se convirtieron en polvo; el cinco por ciento de las edificaciones fueron destruidas y el 80 por ciento sufrió daños.

Del suceso, tan real como trágico para los santiagueros, se cumplieron 79 años en febrero de este año, y aunque estuvo mucho tiempo relegado al olvido, rescató el interés de la mano de las dantescas imágenes que les llegaron a los cubanos tras el sismo del 12 de enero de 2010 en Haití, los eventos en Chile y más recientemente el desastre en tierra japonesa, que renuevan el alerta sobre el riesgo sísmico que se cierne particularmente sobre la región oriental de Cuba.

La cercanía al sistema de fallas Bartlett-Caimán, límite de placas con una estructura tectónica muy dinámica y de fuerte actividad, ponen la señal de alerta sobre los asentamientos poblacionales del este cubano, y con ello la necesidad de prepararse para enfrentar fenómenos a cuyos efectos sobreviven los mejor preparados.

Para la realización de investigaciones fundamentales y aplicadas, el monitoreo de la actividad sísmica en el país y el aporte, desde el compromiso, de numerosos resultados que contribuyen a la mitigación del riesgo, en esta ciudad existe desde hace 19 años el Centro Nacional de Investigaciones Sismológicas (CENAIS).

Renovar una y otra vez la atención sobre el tema y contribuir desde la ciencia a la mitigación de las vulnerabilidades que puedan existir para enfrentar estos eventos, es razón que anima al prestigioso colectivo.

Y aunque al decir de su director, el Doctor Bladimir Moreno Toirán, la subvaloración a nivel social del peligro al que estamos expuestos es uno de los mayores escollos que se enfrentan, nada detiene el empuje del joven colectivo santiaguero en el empeño de arrojar luz sobre un asunto que aún entraña grandes retos.

Vigilancia en tiempo real

El año 2010 marcó un punto de giro para el CENAIS, que al decir del Doctor Moreno Toirán ha redundado en el fortalecimiento de su labor, sobre todo a nivel social, en aras de disminuir el riesgo sísmico en Cuba.

La modernización de la tecnología existente para la vigilancia de los terremotos fue clave para apuntalar la labor del centro.

Durante el pasado año una importante asimilación tecnológica puso al servicio sismológico nacional en el camino del perfeccionamiento de los sistemas de procesamiento de datos y análisis de señales que ya redunda en un aumento de la precisión, calidad y eficiencia de la información que se ofrece.

El equipamiento, fruto de la colaboración con la República Popular China y ubicado ya en las siete estaciones de banda ancha y en dos telemétricas o no asistidas, registra automáticamente un mayor número de terremotos débiles y fuertes, información que transmiten en segundos, facilitando así la toma inmediata de decisiones para responder al fenómeno.

Como novedad se acopló una red de acelerómetros en cuatro estaciones orientales: Maisí, Moa, Río Carpintero y Las Mercedes, que auxiliarán en el registro de terremotos fuertes, en caso de saturación de los sismómetros convencionales.

Gracias a la avanzada tecnología, por vez primera se ha logrado unificar y visualizar en tiempo real, en la estación central, en el Laboratorio Geodinámico General de División Senén Casas, todas las trazas registradas por las estaciones en el mismo momento en que está ocurriendo el sismo, con lo que se reduce considerablemente el tiempo de respuesta.

La transformación tecnológica, al decir del Doctor Tomás Chuy Rodríguez, especialista del Centro Nacional de Investigaciones Sismológicas, induce ya cambios en los enfoques de los especialistas sobre el procesamiento y monitoreo, al dar la posibilidad de hacer todos los días análisis integrados de lo ocurrido y formar criterios al momento.

Igualmente, y como puede derivarse del aumento de la precisión, rango dinámico y espectro de frecuencia de los sensores, se abre ante los expertos la posibilidad de realizar investigaciones básicas, antes limitadas por la anterior tecnología, así como de crear bases de conocimientos para las futuras generaciones.

Seguridad a prueba de sismos

Los terremotos irrumpen imprevisiblemente, sin ser invitados, y se hacen notar de la peor manera. Aprender a convivir con estos, tanto como lo hemos hecho con huracanes y ciclones, es imperativo de supervivencia.

El mejor triángulo de seguridad ante la amenaza de un sismo se concentra, para el Doctor Fernando Guash Hechavarría, investigador del CENAIS, en garantizar una exposición segura ante este, en la preparación adecuada de todos los elementos de la sociedad y en la capacidad de respuesta al peligro.

En todas esas direcciones trabaja el CENAIS, convencido, más allá de la teoría, de que el daño generado por un terremoto es directamente proporcional al riesgo preexistente.

Garantizar la seguridad de las construcciones y reducir vulnerabilidades en este campo es una de las líneas en que con más fuerza se enfrascan ingenieros y otros especialistas de la institución.

Como detalla el Doctor Tomás Chuy, se concluyeron los estudios para la actualización, a la luz de los nuevos conocimientos, del mapa de la Norma Cubana para la Construcción en Zonas Sísmicas, que dotará a los proyectistas de una herramienta actualizada, indispensable para el desarrollo de obras de interés socioeconómico.

Igualmente se encaminan estudios integrales de vulnerabilidad y riesgo en varios municipios y provincias, que incluyen la afectación por otros fenómenos naturales y la posibilidad de extender esta práctica a toda la región oriental y al país, para recomendar algunas soluciones técnicas desde el punto de vista ingenieril.

A través de doctorados y maestrías, y con el aporte de jóvenes investigadores que se han integrado al centro, continuó precisando Chuy, se intenta poner el conocimiento en función de ofrecer soluciones a la práctica cotidiana desde el estudio de temas como la respuesta dinámica de los puentes, la caracterización de los elementos sismorresistentes para la construcción de sistemas prefabricados, o la respuesta de los suelos de la región oriental, entre otros.

Se trabaja asimismo en la creación de una cartilla popular para que las personas conozcan cómo construir sus viviendas de forma sismorresistente.

Paralelamente, según explicó el Doctor Bladimir Moreno, estudian la fuente sísmica de los terremotos, la potencialidad de que ocurran, cuáles son las fallas que están acumulando en este momento, el tipo de ruptura que se logra, y se desarrolla una metodología de estudio de escenarios pre-desastres, aplicada a varios países de Centroamérica.

Hacia una cultura sismológica

Aun cuando el camino es arduo, en el último año el CENAIS incrementó la información a la población y la preparación de los organismos rectores, aspectos decisivos para enfrentar fenómenos naturales de impacto súbito como los sismos.

Es esta la prueba de que la labor de educación popular y el quehacer organizado y fundamentado científicamente para la creación de una cultura sismológica entre la población, se encuentra entre las líneas principales del centro.

De la mano de un curso de Universidad para todos, de un mayor acceso a la información sismológica por los medios de difusión masiva, de la producción de multimedias para la preparación comunitaria, tabloides y plegables, entre otros soportes, y de la impartición de conferencias en centros de trabajo y estudio, los santiagueros, los cubanos, hemos comenzado a hablar de sismos, quizá no como algo normal, pero sí ligado a nuestra realidad.

 

 

 

 

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