Victoria en terreno virtual

Los simuladores son actualmente uno de los más modernos medios de base material de estudio para la preparación del personal y la formación de futuros oficiales de las Fuerzas Armadas Revolucionarias

Autor:

Patricia Cáceres

Conducir un tanque, BMP u otro vehículo blindado no resulta complejo para el joven soldado Yonier Arjono Rey, quien cumple su servicio militar en la Gran Unidad de la Gloria Combativa Rescate de Sanguily, Orden Antonio Maceo.

Con apenas 20 años de edad, y como si lo hubiese hecho toda la vida, opera con destreza estos medios de combate, cruza terrenos difíciles, obstáculos, trincheras, ríos y puentes.

Y es que Yonier, como la mayoría de los soldados, reservistas, alumnos y cadetes de unidades militares y centros de enseñanza de las Fuerzas Armadas, ha desarrollado y perfeccionado sus habilidades gracias a una moderna tecnología conocida como realidad virtual.

Largo camino

Los simuladores son actualmente uno de los más modernos medios de base material de estudio, empleados en la preparación del personal y en la formación de futuros oficiales de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).

La capacidad de estos medios para reproducir con exactitud la complejidad de las diferentes situaciones combativas impulsó desde hace algunos años su creación y desarrollo en la industria militar cubana, utilizando la realidad virtual como tecnología básica de funcionamiento. Paulatinamente han sustituido a los viejos medios de entrenamiento provenientes del antiguo campo socialista.

La simulación puede ser usada para crear hábitos y habilidades en cuanto a la conducción de carros blindados y transporte, entrenar los procedimientos para el tiro con armas de infantería, tanques, medios antitanques y artillería, así como el pilotaje de aeronaves, entre otras funciones.

No obstante, construir un modelo de simulador no es cosa fácil. Constituye un trabajo complejo, que involucra a un grupo importante de especialidades como matemática, física, cibernética, electrónica, mecánica, diseño y pedagogía.

Los simuladores producidos en el país, entre otras ventajas, constan de un puesto de instrucción donde se programan distintas situaciones combativas y con condiciones climatológicas complejas, emergencias u obstáculos.

Los alumnos deben ejecutar con exactitud los procedimientos y maniobras ordenadas. Para ello disponen de una pantalla que reproduce en tiempo real las imágenes (blancos que se deben batir, terrenos con obstáculos, vistas aéreas…), y de un conjunto de sistemas electrónicos enlazados que transmiten y procesan las señales.

También incluyen sistemas de accionamiento de diferentes tipos (eléctricos, neumáticos e hidráulicos, entre otros), que permiten simular procesos físico-mecánicos, como pueden ser el movimiento, las vibraciones de los vehículos y aeronaves o el retroceso del armamento durante el disparo.

Asimismo, están elaborados sobre un mapa georeferenciado de Cuba, por lo que las imágenes utilizadas se corresponden con los accidentes geográficos, elevaciones, árboles y ríos que el soldado encontrará al salir al terreno.

Razón de ser

La utilización de simuladores supone ante todo para las Fuerzas Armadas un ahorro considerable de recursos materiales y financieros. El costo de las investigaciones y la introducción de estos medios en instituciones docentes y unidades militares es indiscutiblemente inferior a si se utilizasen máquinas reales, que demandan piezas de repuesto, combustible, lubricante y municiones.

Estas ventajas económicas han permitido que desde hace algunos años los simuladores cubanos se desarrollen a partir de una concepción pedagógica de empleo, en correspondencia con los planes y programas de estudio vigentes para la instrucción de las distintas categorías del personal.

Si bien en la Isla existía una experiencia previa, los equipos que actualmente se diseñan y construyen son mucho más eficaces para el proceso de aprendizaje, pues están enfocados esencialmente hacia la enseñanza.

Según la capitana Rita María Sera, primera profesora de la Cátedra de Táctica de las Tropas de la Defensa Antiaérea y Fuerza Aérea Revolucionaria (DAAFAR) del Instituto Técnico Militar José Martí (ITM), nuestros simuladores permiten dosificar el conocimiento.

En lugar de atiborrar al alumno de un golpe con exceso de información, los simuladores producidos en el país están diseñados para que el profesor personalice su clase y represente en el ejercicio la parte de la realidad que cree que necesita en ese momento el futuro oficial para un aprendizaje acelerado, explicó.

Así lo confirma el joven Doimar Estrada González, cadete de cuarto año de la especialidad de Armamento Radioelectrónico en Defensa Antiaérea de esa institución docente, quien gracias a estos medios se siente más cómodo a la hora de batir blancos que vuelan a gran velocidad y altura, y que se ocultan detrás de las nubes.

«Mediante estos ejercicios nos familiarizamos con el arma y ganamos habilidades importantes. Cuando empleamos la técnica y armamento de combate en el terreno, indiscutiblemente estamos más preparados», expresó.

Con él coincide el cadete Raisdel Delgado, quien cursa el primer año en la especialidad de Piloto de Combate en el mismo centro de enseñanza.

«Me han ayudado a prepararme psicológicamente para pilotear. He aprendido la ubicación de los instrumentos, cuál es su escala, hacia dónde mirar, qué elementos debo conectar…».

El primer teniente Brayan Rodríguez Rueda, a cargo del simulador de aviación del ITM, considera que esta tecnología acorta la curva de aprendizaje del alumno, pues a diferencia de las prácticas reales permite repetir una y otra vez la maniobra combativa, introducir a voluntad obstáculos para el vuelo, como la lluvia o la niebla, o crear situaciones de emergencia, como el incendio del motor.

El teniente coronel Carlos Daniel Janes Rivero, jefe de unidad de estudio en la Gran Unidad de la Gloria Combativa Rescate de Sanguily, Orden Antonio Maceo, considera que cuando los soldados están en campaña, después de haberse ejercitado mediante la simulación, los resultados son notablemente superiores.

De acuerdo con el oficial, en el terreno simplemente se validan los conocimientos adquiridos gracias a estos excelentes medios de enseñanza que, aunque no sustituyen totalmente el empleo de la técnica y el armamento real, garantizan la preparación óptima.

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