El bloqueo se anota otra víctima

El director de política comercial de la empresa cubana Copextel explicó las consecuencias que tiene para esa corporación cubana el brutal cerco económico impuesto a Cuba por Estados Unidos

Autor:

Patricia Cáceres

La empresa cubana Copextel, distinguida por sus productos y servicios ingenieros en esferas como la electrónica, la informática, la automática y las comunicaciones, ha sentido «en carne propia» las repercusiones del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto a Cuba por Estados Unidos desde hace casi medio siglo.

Así lo expresó Adolfo Cepero Barroso, director de política comercial de la corporación, quien calificó de titánicos los esfuerzos por evadir día a día el control y las revisiones de las autoridades norteamericanas.

«Para nadie es un secreto que Estados Unidos lidera el avance tecnológico en todo el mundo. Por tanto, muchas de las empresas del sector están registradas bajo la bandera norteamericana o tienen estrecha relación con este país», comentó Cepero.

«Lógicamente, esto nos dificulta la adquisición directa de productos, como piezas de computación, sistemas de climatización y control automático, de televisión y telecomunicaciones y aplicaciones informáticas, con el consecuente encarecimiento de los costos», agregó.

De acuerdo con información ofrecida por el directivo, durante 2010 Copextel importó mercancías de origen norteamericano por un valor de más de un millón de CUC. Para ello se valió de intermediarios representativos en terceros países.

«Estimando un incremento promedio del diez por ciento en los precios de las mercancías adquiridas a través de un tercero, se concluye que la empresa tuvo que desembolsar 187 609,19 CUC por encima del costo real de los productos», puntualizó.

En el caso de la importación de fotocopiadoras, por ejemplo, Copextel tuvo que enfrentarse al hecho de que todos los fabricantes en el mundo son norteamericanos o japoneses.

De acuerdo con Cepero, en un primer momento las casas distribuidoras de las marcas japonesas se encontraban en Panamá. «Luego se trasladaron a Estados Unidos, por ser este su mayor mercado, y automáticamente dejaron de suministrarnos, tanto las fotocopiadoras como sus partes e insumos».

Como consecuencia fue necesario recurrir a distribuidores en otras partes de nuestra zona geográfica, perdiendo así el precio del distribuidor directo, y el acceso a las piezas de repuesto.

«Como importadores de puntos de venta de control de acceso e identificación, también hemos tenido que recurrir a la intermediación de terceros, los cuales han estado constantemente asediados por fabricantes reconocidos, como Hewlett Packard y Canon, que han cuestionado las solicitudes de nuestros suministradores, indagando por el destino final de los productos».

Según el director, otra de las esferas más afectadas es la industria cubana de aplicaciones informáticas, a la que le está vetado el desarrollo de productos a partir de herramientas estadounidenses prohibidas para Cuba.

«Las grandes empresas como Microsoft, que monopolizan la propiedad de las herramientas de desarrollo de software más empleadas, establecen de forma expresa en sus contratos de venta de licencias, que las mismas no podrán ser empleadas para el desarrollo de productos por determinados países, entre los que se encuentra Cuba».

La adquisición de partes y piezas de computadora —dijo— también se ha visto afectada por la imposibilidad de comprarlas directamente en los canales oficiales de distribución de los principales fabricantes, en su mayoría norteamericanos.

«Dell y Hewlett Packard, las dos empresas más grandes de computación a escala global, nos impiden el acceso a sus mercancías. De hecho, ambas disponen de revisiones periódicas del destino de sus productos», enfatizó.

Entre las líneas de trabajo de Copextel también se incluye la importación de equipos de medición. Según informó Cepero, Cuba ha estado comprando instrumentos, como cromatógrafos, de un importante fabricante norteamericano a través de un tercer país, y ha tenido que cambiar de proveedor en varias ocasiones.

«Los precios de adquisición han ido en aumento, llegando a incrementos de un 50 por ciento para los insumos y de un 20 por ciento para el equipamiento, con respecto al precio original», explicó.

Y como si no fuera poco, la necesidad de importar mercancías a través de terceros incide adicionalmente en los costos por concepto de flete.

En el caso del marítimo —destacó Cepero— la corporación ha erogado 68 458,73 CUC de más al no poder transportar la mercancía de origen norteamericano desde las propias costas de Estados Unidos, sino desde puertos como los de Canadá. Para otras rutas u otro tipo de envío, como el aéreo, el impacto es aún mayor.

«Tampoco pueden obviarse las complejas operaciones entre monedas y los elevados costos de las transferencias bancarias impuestas a nuestras divisiones en cada intento de adquirir, a través de un tercero, cualquier producto que de una forma u otra esté vinculado al mercado norteamericano», concluyó.

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