Filósofos «tocan» el país

Temas como la Revolución Cubana y el debate sobre el socialismo en el siglo XXI se discutieron en la IV Jornada Científica del Instituto de Filosofía

 

Autor:

José Alejandro Rodríguez

No andan por las nubes los filósofos cubanos, embriagándose de metateorías y abstracciones especulativas; sino que concentran sus bisturíes epistemológicos en la conceptualización de la realidad nacional, enriqueciendo el pensamiento teórico que sustenta los cambios que se emprenden para la Cuba querida y ansiada.

La fuerza de ese pensamiento iluminador se mostró en la IV Jornada Científica del Instituto de Filosofía —adscrito al CITMA—, que sesionó durante dos días en el Colegio Universitario San Gerónimo de La Habana Vieja.

Un ejercicio colectivo de reflexión sobre La Filosofía en su tiempo histórico, promovido por el Doctor Félix Valdés con imágenes muy crudas del mundo de hoy, desató en los asistentes todas las liebres del análisis, para vindicar qué papel puede tener en nuestros días el pensamiento creador.

Paneles como La Revolución Cubana y el debate sobre el socialismo en el siglo XXI, se adentraron en el tema de la propiedad social en nuestra sociedad; también en el replanteo Equidad versus libertad: ¿Un dilema para el desarrollo socialista?; y el debate en torno a marxismo y tradiciones latinoamericanas.

También el dedicado a la Diversidad e identidad en el pensamiento cubano y latinoamericano enfocó la polémica sobre la problemática racial en la Cuba contemporánea, y los movimientos sociales y nuevos paradigmas emancipatorios en el siglo XXI; además se abordaron nexos de las mediaciones estéticas y los paradigmas y estrategias ambientales.

Prestigió el ejercicio conceptual de dos días, la premio nacional de Ciencias Sociales Doctora Isabel Monal, quien en breves declaraciones a JR validó la importancia, hoy como nunca, de la teoría y la conceptualización para los derroteros de la nación.

«El socialismo requiere una movilidad —precisó—. La actualización no se acaba nunca. Hay que saber distinguir a tiempo las contradicciones, pues cada solución, suponiendo que funcione, generará un nuevo racimo de problemas. La praxis sin teoría nos conduce al voluntarismo, y la teoría sin praxis es apenas un instrumento abstracto. La teoría tiene que enriquecerse a la luz de los cambios».

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