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«Corrientazo» al conocimiento

La primera aula especializada de la enseñanza técnica en el país, creada gracias a la cooperación entre el Ministerio de Educación y la Organización Básica Eléctrica de Guantánamo, transporta al estudiante a un escenario donde a la vuelta de pocos años se desempeñará como trabajador

Autor:

Haydée León Moya

GUANTÁNAMO.— Unos 15 o 16 muchachos y muchachas a la vez entran al mundo moderno de la transformación y distribución de electricidad, incluyendo algunas de sus más nuevas y económicas variantes. Antes deben pasar por una especie de zona de seguridad de donde salen ataviados de lo necesario para trabajar y protegerse, pues allí todo está dispuesto para que, de tener lugar un «corrientazo», sea solo al conocimiento.

Eso está sucediendo desde hace unos días en el politécnico industrial Diosmedes Córdova Arredondo, al este de la ciudad, el primero del país que cuenta con un aula especializada montada gracias a la cooperación entre el Ministerio de Educación y la Organización Básica Eléctrica (OBE), y fruto del interés por potenciar y reanimar la enseñanza técnica en el país y responder con ello a las urgencias de la economía y la sociedad cubanas.

Los que están dentro no necesitan que el profesor les sugiera prestar interés en lo que hacen. Se mantienen completamente absortos, porque en la medida en que les explican cómo funciona la distribución de corriente eléctrica en nuestro país, lo pueden observar y luego, con la guía del maestro y otros especialistas, ejecutar empalmes, conexiones y otros procedimientos técnicos.

El problema está ahora en el desespero de unos cuantos que al mismo tiempo quieren verse el mayor tiempo posible dentro del medio vivo en el que, a la vuelta de unos pocos años, se estarán desempeñando como técnicos de nivel medio en Electricidad y en otras especialidades afines.

Sucede que el aula no la componen sillas y pupitres, como los tradicionales recintos estudiantiles, sino precisamente un montaje que incluye, además de las líneas, redes y otros componentes visibles del Sistema Electroenergético Nacional, un banco de transformadores, maquetas y los principales componentes de la distribución hasta los hogares.

Está tan reluciente y ordenado aquello que pocos advierten que casi todo lo instalado, sin contar los cuantiosos medios de trabajo y protección que se estrenan allí, fue usado durante bastante tiempo y ahora recobra utilidad.

Jorge Félix Vargas García, director de la Escuela provincial de capacitación de la Organización Básica Eléctrica, se considera uno más del claustro de ese centro, con una matrícula de 810 alumnos y donde se estudian 12 especialidades, y refiere las posibilidades que ahora tienen los estudiantes de tres de ellas, pero principalmente los de Electricidad y Montaje Eléctrico.

«Entran en contacto vivo con el acoplamiento de un metro contador, incluidos equipos de ese tipo instalados en la Isla como parte de la modernización del sistema; también manipulan esos dispositivos esenciales y complejos conocidos popularmente como “caballitos”, que son los que resguardan un circuito en caso de sobrecarga en la línea, de todo lo cual escuchaban explicaciones cuando tenían posibilidad de ir a un escenario concreto.

«El aula los transporta a todo el sistema de alimentación eléctrica, y aunque sin energía, la línea, el transformador y todos los demás componentes no son de papel ni de cartón; están allí en el aula, como los de la vida real», ilustra el experimentado trabajador.

En vivo y en directo

«Aunque tenemos talleres y laboratorios, en verdad antes nunca podíamos practicar el principio de funcionamiento de una lámpara fluorescente con una delante, viendo lo que nos decían. Ahora en el aula contamos con una dotación completa de estas y otros dispositivos en nuestras manos, con un profesor y un especialista de la OBE al lado. Eso es lo mejor que pudo suceder, porque yo estoy casi en la mitad de la carrera y nunca había “chocado” con la realidad», opina Enrique Saínz Cardosa, estudiante de segundo año de Instalación Eléctrica.

Los también estudiantes de esa especialidad Oniell Castillo Robles y Alexei Hernández Balvier, agregaron: «Participamos en el montaje del aula; todos fuimos rotando y aprendimos mucho en ese proceso, incluso a usar los medios de protección, como petos, guantes, polainas, cascos y mantas, así como las herramientas especializadas de trabajo (alicates, destornilladores, llaves...) que de todo eso está dotada el aula».

Cantera joven y capaz

Otra de las ventajas de un aula con tales características la advierten los mismos directivos «eléctricos» de la provincia, pues es una fuente para la captación de futuros linieros, un trabajo sumamente importante en condiciones normales y también en situaciones de desastres naturales, frecuentes en los países tropicales como el nuestro.

Aseguran que por lo general la formación de esos obreros se fundamenta en cursos emergentes de corta duración, a partir de una convocatoria abierta y una selección no siempre rigurosa.

«La cantera, reflexiona el director de la Escuela provincial de capacitación de la OBE en Guantánamo, tiene que ser la escuela, porque además de estarse formando ya con un aula especializada, salen con una preparación integral y con mucho más nivel cultural que la mayoría de quienes se presentan a convocatoria. De manera que esta es una cantera para rejuvenecer y fortalecer al arriesgado ejército de linieros, pero también al de los lectores-cobradores de metros contadores e inspectores.

Se actualiza el modelo

Para Leticia Brooks Pereira, directora del politécnico Diosmedes Córdova, el aula es, además, un elemento organizador del proceso docente y estabilizador de la vida interna de la escuela. «No es necesario que el profesor guía tenga que buscar dónde pueden hacer determinadas prácticas una vez a la semana y salir a la calle, sin transporte asegurado, con 30 o 40 estudiantes a la vez», comenta.

«Ahora, con una simple y organizada rotación de estudiantes de las tres especialidades que se benefician con esta aula, divididos en subgrupos que no sobrepasen los 16 alumnos en cada horario, hasta 60 educandos pasan diariamente por ese escenario vivo que tenemos ya en la escuela», subraya la directora.

«El programa Puertas abiertas al conocimiento, de la secundaria básica aledaña, tiene aquí la posibilidad de desarrollarse en su dimensión vocacional, lo cual es una prioridad del trabajo en el sector», agrega.

Y efectivamente, en el número 150 de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, se indica garantizar que la formación vocacional y la orientación profesional que se desarrolla desde la educación primaria, de conjunto con los organismos de la producción y los servicios, potencien el reconocimiento a la labor de los técnicos de nivel medio y obreros calificados, que en el caso de Guantánamo abarcan a más de 10 000 jóvenes, cuya formación cubrirá las necesidades de la provincia hasta 2014, en sectores de la producción y los servicios.

El subdirector de Enseñanza Práctica de este politécnico industrial, Ariel García Barcelay, agrega que junto al medio vivo, que abarca las modalidades más actuales implantadas en el sistema eléctrico cubano, como son los grupos electrógenos, los paneles solares y la energía eólica, este convenio OBE–Ministerio de Educación favoreció contar con bibliografía actualizada, pues hasta ahora las clases se apoyaban solamente con libros y otros materiales de estudio en los que ni siquiera se encuentran referencias a esos sistemas que se van introduciendo en el país.

«Facilita mucho el desarrollo de las asignaturas básicas, especialmente Suministro de Energía, que era eminentemente teórica e impartida a partir de una bibliografía de la práctica cubana en esta rama, pero de los años 70 u 80. Más de seis asignaturas tienen apoyo aquí», precisa García Barcelay, quien asegura que este es también un paso fundamental para la formación del personal docente de la escuela.

Y tiene eso mucho que ver con la materialización del Lineamiento 146, referido a «formar con calidad y rigor el personal docente que se precisa en cada provincia y municipio para dar respuesta a las necesidades de los centros educativos de los diferentes niveles de enseñanza».

Aquí, donde se forman electricistas, instaladores, soldadores chapisteros… todos de un modo u otro vinculados, no solo «eléctricamente», sino con las urgencias de hoy, no basta un aula especializada, y por eso se realiza el montaje de otras vinculadas con la ampliación del conocimiento, como es el caso de la subestación en que será convertido en breve otro recinto del Diosmedes Córdova.

Entonces el politécnico guantanamero dará un «corrientazo» más fuerte al conocimiento.

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