Amar a Martí es amar a Cuba - Cuba

Amar a Martí es amar a Cuba

A cuatro décadas de la creación del Movimiento Juvenil Martiano (MJM), JR conversó sobre la necesidad de rescatar el ideario del Apóstol y ponerlo a disposición de niños y jóvenes

 

Autor:

Patricia Cáceres

Dicen que los aniversarios son siempre una oportunidad para reflexionar, para apuntar el catalejo hacia el pasado y revisar el camino transitado, con sus luces y sombras. Y, cuando lo que celebramos tiene como razón de ser el servicio a una causa noble y necesaria, sobran aún más los motivos para mirarse por dentro.

De ello puede dar fe el Movimiento Juvenil Martiano (MJM) —que tiene su génesis en el Primer Seminario Juvenil de Estudios Martianos realizado por la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), en 1972—, el cual nació como una necesidad histórica de rescatar el ideario del Apóstol, y ponerlo a disposición de niños y jóvenes.

A 40 años de creado —y a propósito del aniversario 50 de la UJC, su motor impulsor— JR conversó con Yusuam Palacios Ortega, presidente provincial del Movimiento en La Habana y uno de sus vicepresidentes a nivel nacional.

—No son pocas las instituciones en Cuba que investigan y difunden el pensamiento del Apóstol. ¿Qué distingue al MJM?

—Nos distingue, precisamente, la juventud. Las instituciones martianas tienen sus objetivos, sus prioridades, sus acciones a realizar. Pero el MJM es el único movimiento que agrupa, en sus escuelas y centros laborales, a niños y jóvenes de hasta 35 años de edad que tienen esa visión común de estudiar a Martí, valorar su legado ético humanista, traerlo al presente y transmitírselo al resto de la sociedad.

—¿Cómo está articulado el MJM desde el punto de vista organizativo?

—A nivel nacional tiene un Consejo ampliado y uno ejecutivo. También en cada municipio o provincia se han creado consejos territoriales.

«Pero sus estructuras primarias, sus células base son los clubes martianos: los Clubes Patrióticos Amigos de Martí, en las escuelas primarias, secundarias y en las de enseñanza especial; y los Clubes Juveniles Martianos en el resto de las instituciones de enseñanza, y los centros laborales donde hayan jóvenes de hasta 35 años.

«En estos momentos, una de nuestras prioridades es que estos clubes no solo se creen o se fortalezcan dentro de los centros de enseñanza, sino que lleguen a las comunidades, a la familia cubana, los barrios, los CDR…

«De hecho, ya creamos en el municipio capitalino de Playa un Club Patriótico Amigos de Martí que lleva por nombre Paquito González Cueto, integrado por un grupo de niños de un CDR. Un joven muy entusiasta es quien los guía y organiza las actividades».

—¿Cuáles son las principales actividades que realizan los miembros del Movimiento?

—Son disímiles. La fundamental sigue siendo el Seminario de Estudios Martianos, que se celebra todos los años desde la base, o sea, en los clubes, municipios y provincias, y a nivel nacional.

«Además, el MJM organiza otras actividades como la atención a bosques martianos, bustos, huertos; la realización de concursos, talleres, acampadas, actividades culturales en coordinación con la brigada de instructores de Arte José Martí y la Asociación Hermanos Saíz… Todo lo que se les ocurra a los miembros del Movimiento en sus consejos municipales y provinciales.

«Pero las actividades más importantes son aquellas que cada grupo de jóvenes, en su centro de trabajo, escuela o comunidad, pueda realizar a partir de su propia iniciativa. Es decir, lo que cada joven decida hacer desde su club martiano no tiene límites».

—Existe la percepción de que, con el tiempo, el MJM ha perdido protagonismo entre los jóvenes. A su juicio, ¿cuáles son las causas fundamentales de este problema? ¿Qué medidas está tomando el Movimiento para revitalizarse?

—En sus cuatro décadas, el MJM ha tenido momentos de mucha trascendencia, de mucha felicidad, pero también otros muy tristes. En los últimos años ha ido perdiendo esa fuerza de impulso juvenil, de arrastre, de confluencia de la masa juvenil martiana.

«Hoy son muchos los jóvenes que desconocen que existe el MJM. Y esta organización no puede tener éxito si hay un solo joven que lo ignora, porque es para ellos. Ese desconocimiento se debe, en parte, a la poca divulgación que se le da a las actividades. También a la poca atención que en ocasiones se le ha brindado desde las instancias políticas.

«Y es que el Movimiento, desde sus propias estructuras básicas municipales y provinciales, está enclavado dentro de los comités de la Juventud, y se supone que tenga un funcionario que lo atienda y que lo asesore con regularidad.

«Pero muchas veces esto no ha fluido de la mejor manera porque en un municipio, por ejemplo, hay un funcionario con muchísimas responsabilidades, y tiende a olvidar un poco el Movimiento. Es por eso que estamos dando pasos para rescatarlo, para refrendarlo, porque estamos convencidos de que hace falta, de que es necesario para Cuba.

«En pos de tal propósito creamos tres vicepresidencias nacionales, para que por cada región el trabajo pueda realizarse con más virtualidad y cohesión. También estamos revisando el reglamento para actualizarlo, fortaleciendo los consejos municipales y provinciales, creando clubes y consolidando los que estaban, y rescatando nuestros Seminarios de Estudios Martianos.

«El próximo Seminario Nacional, que se celebrará del 26 al 28 de mayo, sin duda va a marcar un hito para la vida y la historia del MJM, porque allí se va a elegir a su nuevo presidente, se definirá hacia dónde se dirige esta organización, cuáles son sus objetivos y prioridades más urgentes…

«Dentro de los análisis de los documentos rectores se está valorando la posibilidad de que el nuevo presidente no sea un cuadro profesional de la Juventud, como sucedía hasta ahora. O sea, que se mantenga un funcionario ideológico de la esfera de la UJC Nacional atendiendo al Movimiento, pero que lo presida un joven que no sea cuadro profesional. No obstante, eso está todavía en discusión.

«Pero, sobre todo, vamos a debatir la manera en que podemos llegar a los jóvenes con creatividad, sin esquemas, dogmatismos o formalismos, cómo enamorarlos con nuestra idea. Porque para nadie es un secreto que la manera en que nos hemos acercado a las nuevas generaciones también ha sido un obstáculo para el funcionamiento del MJM.

«Eso tiene que cambiar, hay que darle un giro de 180 grados a esa concepción, para que realmente sea un movimiento de jóvenes que desean descubrir la esencia martiana, porque amar a Martí es amar a Cuba. Desde el Apóstol, los jóvenes de hoy podemos atemperarnos a nuestra realidad y hacer de Cuba ese país que queremos».

—¿Qué puede decirle Martí a los jóvenes del siglo XXI?

—Es cierto que Martí no puede conversar con nosotros frente a frente, pero eso no significa que no tenga nada que decirnos. Lo que escribió, lo que nos legó, está ahí, al alcance de todos, a la espera de que sepamos hurgar dentro de esas esencias para encontrarle soluciones a nuestros problemas.

«Martí le diría a los jóvenes de estos tiempos que sean jóvenes de estos tiempos, que sean consecuentes con su historia, que hurguen en las entrañas del pasado para poder entender el presente y encontrar perspectivas futuras.

«Creo que Martí les diría que fueran pinos nuevos, no porque sean jóvenes, sino porque deben tener sentido del momento histórico. Les diría que fuesen creativos, felices; que se diviertan, bailen, pero que también cultiven su pensamiento, que sean cultos, que amen la naturaleza, la familia, la vida, la Patria. Porque a él lo caracterizaba precisamente su humanismo, su amor por el hombre.

«Pero pienso que todo eso no lo diría en un tono de “teque” político, en un discurso vacío, sino en una conversación diáfana, como la que siempre emana de su fuente creadora.

«Conversar con Martí es leer La Edad de Oro, el Ismaelillo, sus Versos sencillos, Nuestra América, las bases del Partido Revolucionario Cubano, Los pinos nuevos, Con todos y para el bien de todos, el Manifiesto de Montecristi. Conversar con Martí es sencillamente conversar entre nosotros mismos sobre el futuro de Cuba».

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