Siempre joven

Este 2 de agosto se cumplen 34 años de que la Isla de Pinos se convirtiera en Isla de la Juventud

Autor:

Roberto Díaz Martorell

NUEVA GERONA, Isla de la Juventud.— El 2 de agosto de 1978 se cambió el nombre de Isla de Pinos por el de Isla de la Juventud y se hacía realidad el sueño de cientos de jóvenes cubanos, quienes vinieron a esta ínsula para acelerar los programas de desarrollo atrasados por el devastador huracán Alma (1966).

La escalinata del Presidio Modelo —por donde descendieron Fidel y sus compañeros el 15 de mayo de 1955, cuando el pueblo logró su amnistía— fue el escenario donde Raúl Roa, en su condición de vicepresidente de la Asamblea Nacional, proclamó el cambio de nombre y aludió a la claridad y visión de futuro de Fidel, cuando auguró un porvenir excepcional a este territorio mediante el trabajo, la audacia, la iniciativa y el tesón.

Aquel grupo de jóvenes que acudió al llamado de la UJC dejó sus huellas en todos los sectores de la economía; venían de todas partes, del oriente, el centro y el occidente de Cuba; dejaron atrás familias, amigos, amores y sueños para contribuir a levantar una isla, rescatada del olvido el 1ro. de enero de 1959 y que acababa de ser devastada por un fenómeno natural.

Piedra a piedra construyeron carreteras y la red de acueducto y alcantarillado de Nueva Gerona, levantaron la torre de televisión, crearon el criadero nacional de ganado de la raza Cebú, fomentaron la agricultura y el plan citrícola que identificó por muchos años a este terruño.

Entre aquellas obras figuraron las  escuelas en el campo, para estudiantes de las enseñanzas media y media superior, donde se materializó el precepto martiano de vincular el estudio con el trabajo en la formación integral de los jóvenes, quienes llegaron a ser los principales artífices de la producción de cítricos.

Tras la furia que desató el huracán Gustav (2008), la historia se repitió. Otros cientos de jóvenes, integrados en la Columna Aniversario 50 del Triunfo de la Revolución, reeditaron la hazaña. Con sus manos ayudaron en la reconstrucción y sanaron muchas heridas en el alma de los pineros.

Este gesto es evocado cada 2 de agosto por la UJC. De igual modo se desarrollaron festivales deportivo-recreativos para los más pequeños, adolescentes y jóvenes; la tradicional gala político-cultural y el encuentro entre la generación que vino a recuperar lo perdido en los 60, y los pinos nuevos de hoy, en una franca transfusión de virtudes.

Comparte esta noticia



Enviar por E-mail

  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares, ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los que incumplan con las normas de este sitio.