Creciendo en solidaridad

Jóvenes de diversos países que estudian en Cuba dedican tiempo de sus vacaciones para expresar su compromiso con la justicia

Autor:

Nyliam Vázquez García

Llegados de cuatro continentes y de 36 nacionalidades, más de 140 jóvenes viven este agosto una experiencia singular. Ellos no paran de soñar en esta Isla, en la que algunos llevan años estudiando, y otros recién se inician en sus aspiraciones de llegar a ser médicos, fisioterapeutas, maestros, expertos en lengua española. La solidaridad que Cuba enseña y entrega es una fuerza tan poderosa que necesitan reciprocarla, aprenderla.

En el campamento internacional Julio Antonio Mella, en el municipio de Caimito, de la joven provincia de Artemisa, los jóvenes que integran la Cuarta Brigada de Solidaridad de Estudiantes Extranjeros —este año dedicada a los cinco antiterroristas cubanos—, conocen aun más las razones del pueblo que los acoge y se entregan a un programa de actividades que, según predicen, los hará crecer.

Mixi Rosales, de Nicaragua, estudiante de primer año de la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM), espera aprender más de la historia del Archipiélago. Para su coterráneo Alfredo Flores, estos días son perfectos para conocer de quienes son ejemplos de solidaridad. A Venevele Moala, de Tonga, quien comenzará el primer año de Medicina en septiembre próximo, le interesa conocer a fondo quiénes son esos cinco hombres por los que Cuba no se cansa de levantar la voz.

«Esta es una gran oportunidad de transformación personal», aseguró Marx Cartagena, mexicano de 22 años, quien también destacó la importancia de compartir experiencias con compañeros de diversas latitudes.

Angola, un país tan especial para la historia cubana, tiene 15 representantes en esta brigada. Joaquín Bricio, presidente del grupo, quien solo lleva poco más de dos meses en la tierra de la que tanto le habían hablado, asegura que para él es un sueño poder comenzar a estudiar Medicina.

Mai Tian Long, Blas para los cubanos, estudiante chino de tercer año de Español en Tarará, dedicó unas palabras de agradecimiento a la UJC y la FEU, que durante esta mañana explicaron las principales líneas de trabajo de ambas organizaciones juveniles y generaron un debate con los brigadistas.

Para Hassan Bachis y Laal Mohamed Tour, estudiantes de la República Árabe Saharaui Democrática, compartir el té de la amistad es un modo de aunarse y entenderse, a pesar de las diferencias culturales. Alrededor de esa ceremonia de los hermanos saharauis, los jóvenes palestinos Musa Moudar, futuro fisioterapeuta, y Mohamed Abu Srur, tercer año de Medicina, comentaron el modo en que Cuba adopta las causas justas del mundo.

«La Revolución nos enseña a compartir el lenguaje del “nosotros”, muy diferente al lenguaje del “yo” que se habla en el mundo», apuntó Mohamed, quien también destacó el acompañamiento en la lucha por los Cinco que realizan los estudiantes de su país. Los palestinos también saben de injusticias e Israel se ensaña con los presos en sus cárceles.

Solidaridad es la palabra más repetida por estos días entre los jóvenes brigadistas. Sus vidas actuales y proyectos futuros están basados en esa esencia vital. Les crece en el alma, la aprenden, la devuelven siendo mejores después de una experiencia singular.

Preocupaciones comunes

Con anterioridad el presidente de la FEU, Carlos Rangel, y otros miembros del Secretariado Nacional de la organización, sostuvieron un encuentro con otros solidarios. Con la brigada Internacional Latinoamericana y Caribeña de trabajo voluntario, los dirigentes juveniles intercambiaron criterios sobre los derechos humanos en América Latina y Cuba.

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