Alianza necesaria para nuestra democracia

Hasta el próximo día 31, los 612 candidatos a diputados a la Asamblea Nacional y los 1 269 a delegados a las asambleas provinciales del Poder Popular participan en actos, conferencias, recorridos y visitas a centros de trabajo, estudio y comunidades, para que el pueblo que los postuló los conozca mejor

Autor:

Agnerys Rodríguez Gavilán

Que los más de ocho millones de cubanos y cubanas con capacidad legal para ejercer su derecho al voto en los comicios que tendrán lugar en todo el país el domingo 3 de febrero —y todo el pueblo en general— conozcan quiénes son sus candidatos a diputados a la Asamblea Nacional y a delegados a las asambleas provinciales del Poder Popular, resulta en este momento el objetivo más importante que tienen en sus agendas las máximas autoridades electorales de la nación a todos los niveles, muy especialmente en la instancia municipal.

Para que así sea, y tengan todos, en particular los electores, la oportunidad de saber quiénes son, qué hacen, de dónde provienen, a qué organizaciones están vinculados y cuál es su trayectoria, están teniendo lugar en todo el archipiélago visitas de los 612 candidatos a diputados y de los 1 269 a delegados provinciales, a centros de estudio y de trabajo, instituciones armadas y comunidades diversas.

Hasta el próximo 31 del corriente, y en total correspondencia con lo establecido en la Ley Electoral cubana, los candidatos participan de manera conjunta y en igualdad de condiciones, en presentaciones, actos y conferencias organizados por las direcciones de las 168 nuevas asambleas municipales del Poder Popular y por las comisiones de candidatura a ese nivel, las cuales son responsables también de presentarlos ante los colectivos obreros y estudiantiles, lo mismo en un teatro que en un área de producción, la plaza del preuniversitario o la universidad.

Esta presentación enriquece los datos personales y la información contenida en las biografías de cada uno de ellos que, desde mediados de diciembre de 2012, se expuso, acompañada por las fotos, en los sitios y espacios públicos de mayor afluencia en los barrios.

Estas acciones constituyen algunas de las normas y principios de la democracia y el sistema electoral cubanos, toda vez que estos reconocen como únicas formas de publicidad la divulgación de dichas biografías y fotos de los candidatos en las demarcaciones electorales creadas durante la contienda, o a través de los medios de difusión masiva y otras formas de divulgación, según lo disponga la Comisión Electoral Nacional.

En ese contacto del pueblo elector con sus candidatos y viceversa, no solamente debe propiciarse que los primeros conozcan personalmente a los segundos —que es la razón de ser—, sino también deben ser aprovechados para explicar en qué etapa se encuentra el actual proceso de elecciones generales que nos llevará a las urnas nuevamente el 3 de febrero para elegir a un nuevo Parlamento y a todas las asambleas provinciales del Poder Popular; así como para hablar de las funciones y atribuciones de ambos órganos, y de la importancia de que cada ciudadano en edad electoral ejerza su voto libre, soberano y secreto de manera responsable, entre otros temas de interés.

No hay en esos actos, conferencias, visitas, recorridos e intercambio de experiencias con el pueblo que los postuló nada de oportunismo, demagogia ni politiquería, tampoco de campaña de propaganda electoral.

Recordemos que estos candidatos fueron postulados de manera directa, cuando el pueblo eligió en las urnas a los delegados a las asambleas municipales del Poder Popular, quienes hasta en un 50 por ciento están representados, tanto en las candidaturas para el Parlamento como en las asambleas provinciales; y de manera indirecta, por medio de las propuestas que hicieron las diferentes organizaciones de masas del país.

Son los méritos y virtudes, expuestos en sus biografías, o la lectura que de estos se hace en las televisoras y emisoras nacionales, provinciales y municipales, así como su publicación en periódicos nacionales y provinciales, la principal campaña pública, con un profundo sentido cívico y ético.

En estos espacios, en ningún caso los candidatos del pueblo pueden hacer campaña a su favor, ni las autoridades electorales pueden beneficiar a unos y denigrar a otros. Mucho menos hacer promesas o presentar programa de gobierno, a la usanza de las democracias burguesas.

Especial atención debe prestárseles a los jóvenes y estudiantes, esos cientos de miles que están hoy en centros de estudio, industrias, fábricas, polos científicos, instituciones armadas, deportivas o culturales, y que ya ejercieron su derecho al voto en las pasadas elecciones de los delegados a las asambleas municipales del Poder Popular, o mejor aún, lo harán por vez primera el próximo 3 de febrero, de modo que se estrenarán en las urnas con la elección de sus delegados provinciales y sus diputados, en una Cuba que se levanta todos los días pensando en cómo ser superior en todos los órdenes de la vida.

En esos intercambios de opiniones de los electores y sus candidatos, que no tienen que ser formales, sino adecuarse en consonancia con las características y necesidades del auditorio, no deben obviarse datos tan valiosos como, por ejemplo, que el 78,43 por ciento del total de los 612 candidatos a diputados nació después del triunfo de la Revolución, o que el promedio de edad de estos es de 48 años; o sea, que el sector poblacional con mayor presencia es el de los que tienen entre 36 y 50 años de edad.

Imprescindible será también que les hagamos saber a los estudiantes que, a través de la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media y de la Federación Estudiantil Universitaria, ellos forman parte de las comisiones de candidatura y, por consiguiente participaron en la formulación de propuestas para precandidatos a diputados y a delegados provinciales.

De esta cantera se conformaron los proyectos de candidatura que fueron presentados a las asambleas municipales del Poder Popular, las cuales finalmente aprobaron a 612 para los diputados y 1 269 para delegados provinciales.

Y ahora estos jóvenes tienen la oportunidad —derecho y deber— de conocer mejor a los propuestos, si uno de estos días reciben la visita de los candidatos del pueblo.

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