Se cultiva sensibilidad

El Programa de Educación Estética y Artística en el Sistema Nacional de Enseñanza está sistematizado, a lo cual han contribuido, de manera especial, los instructores de arte

Autor:

Margarita Barrios

Un coro da la bienvenida. Luego una representación teatral. Era solo una pequeña muestra del quehacer de los instructores de arte en la escuela primaria Nicolás Estébanez, en el capitalino municipio de Plaza de la Revolución.

«Tenemos mucho cuidado con el repertorio; no solo con la música escogida para que los alumnos trabajen, sino para el entorno sonoro de la escuela», apuntó Ana Ibis Pedroso, instructora de Música.

Camila Baeza, quien imparte Teatro, significó que los instructores son para los alumnos «el tesoro de la escuela, porque nos piden que hagamos actividades, se interesan por participar, tienen una gran motivación.

«Incluso hacemos encuestas, para de manera participativa conocer qué es lo que quieren hacer, y así nosotros satisfacer sus necesidades artísticas y espirituales».

Clara González, la instructora de Danza, destacó que ellos no están «aparte», sino que son miembros del claustro de la escuela, y también subrayó el apoyo que les brindan los padres y algunas personas de la comunidad para poder realizar con éxito su labor.

Camila también recalcó el respaldo de los maestros: «Ellos participan en los talleres y toman la experiencia para desarrollar algunas dinámicas a la hora de impartir sus clases, lo cual trabajamos en los encuentros metodológicos.

«También en mis clases de Teatro hago mucho hincapié en la expresión oral, porque sé que esto va a influir luego en la redacción, en la interpretación e incluso en la ortografía».

Arte e instrucción en el mismo camino

Más de 19 000 instructores de arte trabajan en los centros de enseñanza de los diversos niveles, haciendo llegar la cultura de manera masiva y profunda a todos los niños, adolescentes y jóvenes del país.

Victoria Velázquez, jefa del Departamento de Educación Artística del Ministerio de Educación, explicó que hace 12 años se ha logrado sistematizar el Programa de Educación Estética y Artística en el Sistema Nacional de Enseñanza, a lo cual han contribuido de manera especial los instructores de arte.

«Este programa va más allá de lo puramente artístico, para trabajar un enfoque más amplio que llega a otras áreas, como son la educación para la salud y la ambiental; la cultura del trabajo, el hábito de la lectura y la apreciación audiovisual, entre otros aspectos».

La educación primaria, puntualizó, es la más masiva y también la base de todas las demás educaciones; por ello concentra la mayor cantidad de instructores de las cuatro manifestaciones: teatro, danza, plástica y música.

También los estudiantes de Primaria y Secundaria Básica reciben clases a través de la Televisión Educativa, en las manifestaciones de plástica y música.

Velázquez destacó que es muy importante que los maestros tengan las herramientas que les brinda la educación artística, para que las puedan utilizar en el proceso docente-educativo, así como desarrollar también en ellos la sensibilidad necesaria para que eleven su nivel cultural.

Por ello, dijo, en el currículo de las escuelas formadoras de maestros, donde se preparan docentes para las enseñanzas Preescolar, Primaria y Especial, se imparte esta formación.

«El objetivo no es formar artistas —destacó Victoria—, sino desarrollar una sensibilidad, que se acerquen a la cultura cubana y universal, así como desarrollar habilidades».

Dijo que el país cuenta con más de 5 000 graduados de Licenciado en Educación Instructores de Arte, carrera que se diseñó para ellos, y más de 3 000 la están cursando en estos momentos.

Además, se está impartiendo la cuarta edición de la maestría Música, educación y sociedad, en la cual también están matriculados muchos de estos especialistas.

Recordó que el lineamiento 163 de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución precisa que hay que continuar fomentando la capacidad para apreciar el arte, enriquecer la vida cultural de la población y potenciar el trabajo comunitario como vías para satisfacer las necesidades espirituales y fortalecer los valores sociales. También se refieren a esos aspectos varios objetivos de la Conferencia del Partido, señaló.

La funcionaria destacó que es un logro la relación sistemática y sostenida de los ministerios de Educación y Cultura, «porque la formación de los públicos es un objetivo de ambos y tenemos convenios de trabajo con muchas acciones que así lo propician».

Los instructores de arte tienen cinco objetivos de trabajo: el primero son los talleres de apreciación y creación artística, que forman parte del currículo.

También los talleres que se realizan fuera del horario escolar, en los cuales pueden participar todos los estudiantes interesados, a partir de los que se forman las unidades artísticas con una selección de los que poseen las mejores condiciones para el desempeño cultural.

Asimismo, deben trabajar con los docentes a fin de adquirir las herramientas necesarias que les permita elevar su nivel cultural y tener un mejor desempeño en sus clases.

Estos especialistas también se ocupan de la promoción cultural dentro de la escuela, o sea, de cuidar del entorno visual y sonoro para que sea un lugar con un alto valor estético.

Por último, y no menos importante, es el trabajo que deben hacer con la comunidad para llevar sus conocimientos a las grandes masas, el que aún debe perfeccionarse.

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