«Pienso», luego existo - Cuba

«Pienso», luego existo

Las inversiones para la industria procesadora de alimento animal que se realizarán entre 2013 y 2017 deben conducir a un crecimiento superior a las 400 000 toneladas. Pero tampoco se trata, como revela un próspero guajiro villaclareño, de sentarse en un taburete a lamentarse de que falta lo que en parte puede producirse adentro

Autores:

Marianela Martín González
Nelson García Santos

PLACETAS, Villa Clara.— La casa, espaciosa y cómoda, está engarzada con buen gusto. A partir de su portal surge un horizonte de sembrados rozagantes, mientras que desde el traspatio se divisa el corral repleto de cerdos. Bastan unos minutos allí para disfrutar de la prosperidad de la finca La Pastora.

Mientras comparto un café con Santiago Cuéllar, productor porcino, y Lourdes Pérez, su mujer, los aprecio satisfechos. Él habla más y con entusiasmo de lo que cosecha para alimentar los animales que son la razón de su bregar.

Esta historia tampoco la cimenta nada excepcional. Simplemente le saben sacar provecho a la tierra de la única manera que resulta posible: ¡trabajando y trabajando!

Santiago sabe al dedillo que si no les garantiza la comida, la gritería de los puercos se oiría en Placetas, distante unos kilómetros de la finca. Su filosofía es clarísima: «No dependo solo del pienso que se fabrica a partir de materias primas importadas, con altísimos precios en el mercado internacional».

Él tiene un contrato con la Empresa Porcina de Santa Clara, la cual le garantiza el 70 por ciento de la comida que necesitan los animales, pero debe garantizar otros productos alternativos para mezclar con el pienso y completar la totalidad que requiere la ceba.

—¿Cómo lo logra?

—Solo hay un modo: sembrando. Estaría embarcado si me siento en este taburete a lamentarme de que me falta lo que, en parte, puedo resolver.

—¿Cuánto produce?

—Entrego anualmente hasta cien toneladas de carne de cerdo.

«Mira, vamos a estirar los pies. Llevo rato sentado y prefiero mostrar más que hablar», me invita, y mientras enseña los campos plantados de viandas, que se aprecian bien atendidos, en su rostro se descubre la complacencia.

«De esta yuca vamos a producir este año poco más de cien toneladas que conservamos molida para mezclar con miel, y otras seis de soya a la cual —otra ganancia neta— le sacamos el aceite, que puede aportar 2 500 libras. También existen seis hectáreas de maíz con un rendimiento estimado total entre siete y ocho toneladas, y una de sorgo que da dos o tres toneladas dos veces al año.

«Fíjate qué lindo está ese sembrado de girasol. Ahí cosecharemos aproximadamente dos toneladas. Además tenemos una hectárea de boniato que, plantada tres veces al año, puede dar más de seis toneladas. También estoy experimentando con el fríjol caupí para comprobar si resulta viable utilizarlo igualmente en los animales».

—¿Quiénes garantizan la ceba y las cosechas, un batallón?

—Somos 12 hombres. Ni más ni menos.

—¿Trabajan duro?

—Aquí no se pierde tiempo. Les pago por un sistema de vinculación de acuerdo con los resultados, y todos se sienten estimulados por el salario que devengan.

—¿Cómo se siente usted sabiendo que es uno de los mejores productores del país?

—Satisfecho. Cuando llegué aquí, a La Pastora, esta casa era de tablas…

Al destete mejor

Santiago Cuéllar resulta un ejemplo en asegurar comida para los animales en este municipio, el segundo mayor productor de carne de cerdo a nivel nacional.

El primero es Palmira, en Cienfuegos, que el pasado año produjo 3 124 toneladas y este año tiene un programa de 5 000.

Acá también les correspondió el mérito de iniciar la cría al destete, generalizada ya en todo el país. Antes recibían los cerdos a los 75 días de nacidos y ahora a los 33.

La ventaja de esta técnica consiste en que se reduce significativamente la mortalidad, como consecuencia de una buena atención a partir de los pocos días de nacidos. Es decir, se está más al tanto de cualquier problema que puedan presentar las crías.

Si anteriormente en los primeros meses de vida podían fallecer muchos por la aglomeración, o por enfermedades en las naves de cría de la entidad estatal, ahora sobran los dedos de una mano para contar los que perecen.

Más de 400

El sector cooperativo y campesino en la provincia, que estableció 456 convenios con la Empresa Porcina, produjo el pasado año 11 531,33 toneladas de carne, un seis por ciento por encima del plan, que significó un avance con respecto a años anteriores.

En ese grupo se destacan las 23 cooperativas incorporadas al movimiento de producir cien toneladas de carne anuales, mientras que las de crédito y servicios Horacio Rodríguez, Niceto Pérez, Reinaldo Cepeda (todas de Placetas) y la Domingo Lara (Manicaragua) venden al sector estatal 500 cada año.

Una dieta para la ceba debe estar compuesta entre un 30 o 35 por ciento de minerales y vitaminas, más un 65 o 70 de proteínas, subraya José Ramírez González, especialista de la Empresa Porcina.

De esta, el 70 por ciento la entrega la entidad estatal sobre la base, por animal, de 170 kilogramos de miel, 50 de pienso B y 90 de nuprovit.

Este último es un suplemento compuesto por vitaminas y minerales, elaborado con la utilización de soya, fosfato y sal, al que se le agrega miel en el instante de echárselo a los puercos.

En realidad —afirma Miguel Lantigua Cabrera, funcionario de la ANAP en la provincia— se ve un incentivo en la cosecha de comestibles con los fines expuestos. De hecho el sector cooperativo y campesino está obligado a asegurar el 30 por ciento de la totalidad que hace falta para engordar la masa.

Esto resulta vital porque, incluso, aunque generalmente Porcino cumple con el abastecimiento acordado, en ocasiones la entrega llega fuera de la fecha prevista. Y en estos casos el productor debe tener una reserva para enfrentar la situación.

Subraya que ahora se siembra con esos fines más yuca, boniato y frijol caupí, por citar ejemplos.

Buenos resultados

El nuprovit, aplicado con la miel —de esta última se destinaron 3 000 toneladas el pasado año a la ceba—, permite sustituir importaciones. Además, la agricultura en la provincia entregó a Porcino 3 000 toneladas de maíz de producción nacional.

Alexey Gobea García, director general de la Empresa Porcina de Villa Clara, valora que ese producto da buenos resultados, debido a que con su empleo los cerdos logran un peso de cerca de cien kilogramos.

Para demostrar que actualmente los productores cuentan con más alimentos, esgrime el siguiente ejemplo: la empresa contrata la venta de cada animal con un peso de 85 kilogramos, acorde con los nutrientes que les facilita. Sin embargo, los venden con cerca de cien, señal inequívoca de que poseen más recursos para engordarlos.

Por buen camino

Los resultados desde enero hasta abril último reflejan que el sector cooperativo y campesino de Villa Clara vendió 4 233,9 toneladas de carne de cerdo, poco más de 800 por encima del plan. Y valga un dato revelador: los 12 municipios de Villa Clara involucrados en esa producción cumplieron o sobrecumplieron lo convenido.

De este modo, si nos atenemos a los planes acordados existe una buena situación, aunque el ritmo de producción reclama más celeridad para estrechar el margen entre demanda y oferta.

Para ello, obviamente, hace falta contar con más pienso de procedencia nacional, lo cual constituye todavía, a pesar de los avances, un escollo.

Lo expresado por los directivos de la ANAP y de la Empresa Porcina en Villa Clara, más lo logrado en la concreta, avalan que a la sombra estatal, que garantiza casi la totalidad de la comida y los cerdos al destete para engordar, el sector cooperativo y campesino marca pautas en la producción de la carne por excelencia de los cubanos.

¡Dame tu reloj, Pastora!

Uno de los principales problemas que afronta el país en la producción especializada de alimento para la cría de los diferentes ganados es la insuficiencia de las capacidades fabriles, debido al deterioro de la industria.

Jorge Luis Carballo Espinosa, director general del Grupo Industrial de Alimentos y Silos (GIAS) del Ministerio de la Agricultura (Minag), afirmó lo anterior y explicó que antes del período especial la industria contaba con 22 fábricas donde se producían alrededor de dos millones de toneladas de alimento balanceado. En estos momentos solo cuenta con 13, con las cuales ha sido imposible en los últimos diez años superar las 900 000 toneladas, a pesar de la demanda generada a partir del incremento de diferentes programas pecuarios.

Como debilidad que afronta este grupo empresarial, el directivo señaló el éxodo de ingenieros y técnicos en las especialidades de Pecuaria, Electricidad, Mecánica, Química y Veterinaria hacia otros sectores, motivados por diferentes razones, así como la desactualización de manuales, normas y procedimientos básicos para el quehacer diario de las fábricas, ante el serio deterioro que sufrió la industria.

«El año pasado el complejo de fábricas dedicadas a la obtención de pienso cumplió medio siglo de existencia. En el transcurso de ese tiempo ha cambiado más de una vez su estructura y marco legal, hasta que en 2012 adquirió la personalidad jurídica de grupo empresarial. GIAS surge para reordenar el sistema, integrar y perfeccionar la cadena productiva que abarca la planificación, la producción, el control y el almacenaje de granos y harinas. También debemos proyectar la producción de piensos especiales que el país importa», precisó Carballo Espinosa.

El ejecutivo aseguró que teniendo en cuenta que Cuba importa altos volúmenes de productos cárnicos anualmente, a un costo millonario, urge mejorar la industria a partir de la producción nacional de equipos y piezas de repuesto que aseguren su funcionamiento óptimo y contribuyan a la sustitución de importaciones, lo que ocurre con las inversiones en marcha.

«Ahora el 50 por ciento de toda la demanda de GIAS corresponde a especies avícolas, el 40 a la producción porcina y el resto a otras ganaderías», apuntó.

Sostuvo que ya existe un programa de desarrollo para rescatar la industria del pienso, el cual tiene dos vertientes: una que garantiza, a través de las inversiones, la adquisición de tecnologías avanzadas. La otra incluye la integración del Ministerio de la Agricultura con el de Industrias, con el objetivo de fabricar equipos y piezas de repuesto.

«En 2013 estamos contratando para empezar el montaje en fábricas donde se paralizaron algunas líneas productivas debido al deterioro. Rehabilitaremos dos —una en Villa Clara y la otra en Holguín— y paralelamente construiremos una en Camagüey y otra en Santiago de Cuba.

«Elegimos esas provincias porque allí existen polos productivos dedicados al desarrollo pecuario de todas las especies que se crían de manera intensiva en el país, y se pueden aprovechar capacidades no explotadas y un menor costo de la inversión. En el caso de Santiago de Cuba se tuvo en cuenta, además, el avanzado deterioro que tiene la industria.

«El polo productivo de occidente es el mayor y a este dedicamos el 50 por ciento de nuestras producciones. El mismo ha sido beneficiado con acciones de rehabilitación en los últimos años, aunque estas no son suficientes aún.

«La mayoría de las fábricas que quedan produciendo son de tecnología nacional. Si logramos, de conjunto con el Ministerio de Industrias, rescatar los proyectos de los equipos que componen las mismas, podremos avanzar a mayor velocidad en el rescate de las capacidades y disminuir el costo de las inversiones», acotó.

Para 2014 —indicó Carballo— GIAS continuará trabajando en la proyección y asumirá el rescate de los mantenimientos. Para enfrentar el deterioro de las fábricas desde ahora reciben cursos de capacitación técnicos y obreros. Se prevé que en cada uno de los territorios trabajen conjuntamente las empresas pertenecientes al Ministerio de Industrias con las productoras de alimentos para la ganadería.

«Con el proceso inversionista que nos aprobaron, tenemos que lograr entre 2013 y 2017 alcanzar un crecimiento de más de 400 000 toneladas de pienso por encima de las 900 000 que actualmente producimos.

«El despegue de nuestra industria dependerá de la integración del Ministerio de la Agricultura con otros ministerios, entre estos los de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, Comercio Exterior, Industrias y también con el de Transporte», aseguró.

Asimismo se refirió al comportamiento del programa de silos que en Cuba se implanta desde hace algunos años, los cuales se integran en su mayoría al GIAS. Señaló que finalizaron las dos primeras etapas de construcción de los mismos, pero todavía existen deficiencias tecnológicas y de infraestructura en algunos.

«Concluimos un estudio de factibilidad para presentar al Gobierno, debido a la necesidad que tenemos de almacenaje, la cual crecerá una vez que despegue el desarrollo de la industria de alimento como prevemos. Entre los problemas que existen en relación con los mismos está la no terminación de viales, laboratorios y cercas perimetrales. También hay lugares donde faltan básculas para pesar los camiones cargados, lo que requiere de acciones multifactoriales.

«Con la explotación óptima de los silos vamos también a explotar mucho mejor el transporte, y contribuiremos a incrementar los ritmos de descarga de los barcos al crecer la capacidad de recepción en nuestras instalaciones», apuntó.

Aclaró que, excepto en la Isla de la Juventud, en todas las provincias se cuenta con esta forma de almacenes seguros. En los 127 silos en explotación pertenecientes al GIAS, se tiene una capacidad de aproximadamente 200 000 toneladas de granos. Cuando se ejecuten las inversiones previstas llegarán a las 300 000 y mejorará el aprovechamiento de las capacidades actuales.

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