Recuerdan criminales bombardeos mercenarios

Fueron recordados en la ciudad de Santiago de Cuba los arteros bombardeos a aeropuertos cubanos, preludio de la invasión mercenaria por Playa Girón

Autor:

Juventud Rebelde

Con el homenaje a los combatientes caídos y ante el busto que muestra simbólicamente la herida 27 del Mayor General Antonio Maceo, fueron recordados en la ciudad de Santiago de Cuba los arteros bombardeos a aeropuertos cubanos, preludio de la invasión mercenaria por Playa Girón.

El 15 de abril de 1961, aviones de guerra atacaron simultáneamente los aeropuertos Antonio Maceo, de Santiago de Cuba, y San Antonio de los Baños, y la pista de Ciudad Libertad (antiguo cuartel de Columbia), ambos en La Habana.

Combatientes y trabajadores destacados de la aviación civil colocaron una ofrenda floral en el busto erigido a Antonio Maceo en el aeropuerto santiaguero y que en aquella ocasión recibiera un impacto de bala —calibre 50—, considerado por el imaginario popular como la herida 27 del Titán de Bronce, quien sufriera 26 en vida.

Alexis Paredes, trabajador de servicios aeronáuticos, resaltó a la juventud que defendió entonces la naciente Revolución y exigió la inmediata liberación de los luchadores antiterroristas cubanos aún encarcelados en Estados Unidos: Gerardo Hernández, Ramón Labañino y Antonio Guerrero, paradigmas de los jóvenes que la preservan ahora.

Luis Manuel Copo, testigo de aquellos hechos, dijo a la AIN que el carácter sorpresivo del ataque, que duró cerca de 12 minutos, influyó en que causara mayor destrucción y heridos en el aeropuerto santiaguero, mientras los 53 compañeros que integraban el orden combativo defendían sus posiciones y la instalación.

Según Copo, destruyeron siete aviones y la torre de control, aunque con la ayuda de los trabajadores, milicianos y combatientes —una hora después— quedó sofocado el incendio causado por el violento bombardeo.

La acción también tenía como objetivo provocar miedo y confusión, así como destruir en tierra la escasa y anticuada fuerza aérea cubana, para asegurar otras incursiones enemigas por vía terrestre.

A Eduardo Rodríguez lo despertó el ataque en su casa. Al ver iluminarse el cielo salió en un carro hacia la Terminal y resguardó bienes materiales.

Bajo los disparos sacó una rastra con el combustible utilizado para los aviones de la base, situada junto a un DC-3 de Cubana de Aviación que ardía en llamas, lo cual permitió salvar a personas ubicadas a pocos metros de la instalación, quienes esperaban el vuelo para Baracoa, dijo Rodríguez.

Como parte de la Jornada por la Victoria de Girón y la proclamación del carácter socialista de la Revolución Cubana, los combatientes realizan paneles testimoniales sobre los hechos de abril en centros laborales y la comunidad.

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