Auténtico convite

En cada territorio de Cuba brota la fiesta del trabajo con su propia salsa. Este Primero de Mayo, igual y a la vez diferente en cada lugar, está a punto de ser historia. De mostrar una vez más lo que somos y queremos

Autor:

Nelson García Santos

Santa Clara, Villa Clara. —En todos los sitios de la Isla, la preparación del desfile por el Primero de Mayo mantuvo una efervescencia inusitada que bien merece ser insertada, aunque sea con unos pocos párrafos, en el devenir nacional.

Más allá de los puntos comunes en cuanto a los sentimientos y fines, que son los mismos de un extremo a otro del país, en cada territorio brota la fiesta del trabajo con su propia salsa, con cierta peculiaridad a veces escurridiza, pero latente en los modos de exhibir lo auténtico de cada lugar.

Los centros de trabajo, las calles y avenidas están embellecidos con pencas de guano, banderas cubanas y del Movimiento 26 de Julio y, por doquier, carteles o vallas que expresan el compromiso con la Revolución y también las tareas más urgentes que se deben materializar. Porque el Primero de Mayo es, por esencia, fecha de recuento y de andar en cuadro apretado.

Son estas últimas imágenes comunes aquí o allá, desde Pinar del Río hasta Guantánamo, que vienen a corroborar ese sentimiento nacional que trasciende en una sola palabra abarcadora y definitoria: Revolución.

La escena está preparada, a punto de desencadenarse el jolgorio que tendrá en la juventud la imagen lozana y atrayente. En Santiago de Cuba sonarán las cornetas chinas, irrumpirá su inconfundible conga; en la Isla de la Juventud su tradicional sucu suco, una variante del son; y los ecos de La Guantanamera andarán en el ambiente del extremo más oriental del país.

Las multitudes de toda Cuba, luego de los desfiles, marcharán hacia el corazón de sus ciudades para culminar la jornada en plazas o, simplemente, en el convite familiar. Entonces, quizá en Camagüey terminen saboreando su tradicional ajiaco; en Las Tunas, la legendaria caldosa de Kike y Marina, extendida y apetecible en toda la Isla, mientras que tampoco faltarán aquí y allá, una copa rebosada, el bocadito de cerdo o la modesta fritura.

Este Primero de Mayo, igual y a la vez diferente en cada lugar, está a punto de ser historia. De mostrar una vez más lo que somos y queremos.

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