Enseñar para decidir mejor en condiciones difíciles

El joven cubano tiene acceso a un trabajo para el cual no está formado del todo, por lo que los procesos de enseñanza deben seguir ajustándose para formar competencias laborales generales que uno desarrolla para cualquier sector

Autor:

Yuniel Labacena Romero

En el nuevo escenario que vive el país, la situación laboral de nuestros jóvenes constituye un asunto complejo y controvertido. Quien lo afirma ha estudiado desde el 2002 el tema del empleo juvenil. Lo ha hecho ahí, en el terreno, en el tú a tú con los jóvenes, en sus lugares de acción, lo mismo en una fábrica que en el campo.

Cuando llegó al Centro de Estudios sobre la Juventud (CESJ), le hablaron de ese tema como «algo poco atractivo para investigar». Pero no titubeó, y ahí están los resultados.

La máster María Josefa Luis Luis, investigadora y jefa del Departamento Sociopolítico del CESJ, sabe, por su experiencia, que hoy más que nunca, en el profundo y urgente proceso de reordenamiento laboral que ha emprendido el país, se requiere mirar atentamente al sector juvenil, del que depende el futuro, pues como quiera que se perciban los cambios, estos se visibilizan con mayor nitidez en la política dirigida a esas edades.

Durante casi tres horas dialogó con JR sobre este aspecto, situado entre las principales prioridades de vida de los más nuevos —junto a la atención a la familia y la superación— y al que no pocas indagaciones le atribuyen un rol decisivo en el tránsito a la adultez y los proyectos futuros.

Nueva época, nuevas competencias

La investigadora sostiene, a partir de sus indagaciones que para preparar a los jóvenes para insertarse en el mundo laboral de hoy, no solo debe continuar cambiando la educación politécnica, sino que se ha de practicar modificaciones en todo el sistema educacional del país.

Se trata —advierte— de ajustar más los procesos de enseñanza para formar las competencias laborales generales que uno desarrolla para cualquier sector, pues el joven actualmente tiene acceso a un tipo de trabajo para el cual no está del todo formado.

«Me refiero, por ejemplo, a competencias necesarias para el emprendimiento: organizacionales, interpersonales y otras. Ellas tienen que ver con su capacidad para decidir en situaciones difíciles y condiciones de riesgo. Son momentos que ponen a prueba a la persona y para los cuales hay que estar preparados, ya que en muchos casos podría poner  en juego su futuro.

«En la Enseñanza Técnico Profesional (ETP) habría que introducir elementos —que nunca han sido priorizados— como el emprendimiento, los estudios de mercado… porque ahora graduamos a nuestros muchachos y les ponemos el trabajo en las manos, sin cultivar la responsabilidad individual para que desarrollen de manera más autónoma su proyecto de vida.

«La realidad cambia. Se puede formar un técnico de nivel medio o un obrero calificado tanto para el sector estatal como para el no estatal. El joven tiene que pensar en la actividad que va hacer, dónde puede realizarla, qué elementos tiene a su favor para ello y sus riesgos. Tenemos que formarlo para ello, y hasta ahora eso ha faltado en nuestro sistema de educación, o parecía que no era tan necesario.

«La ETP debe asegurar más la práctica de los estudiantes, porque afecta mucho no lograr una formación rigurosa antes de ejercer la profesión. Y en este sentido, valdría la pena, incluso, aprovechar a trabajadores por cuenta propia en determinados oficios para que contribuyan a la formación, pues si estamos considerando este sector como alternativa de empleo, no puede estar distanciado de esos procesos».

—¿Cuántas limitaciones tienen para desenvolverse con éxito en el nuevo escenario?

—A los jóvenes se les ha preparado más para el sector estatal, aunque no suficientemente. Para el trabajo por cuenta propia tienen limitaciones respecto a la preparación, les faltan armas para emprender la actividad por su cuenta, las cuales pueden influir en su adaptación al cambio, en la solución de problemas, en la creatividad, proactividad, gestión y manejo de recursos, identificación de oportunidades, elaboración de planes, consecución de recursos, capacidad para asumir el riesgo, etc. Por lo general tienen otra desventaja, la falta de recursos para emprender el negocio.

«Poco más del 29 por ciento de los jóvenes cuentapropistas son contratados, lo que nos da la medida de esta opción. Esto nos lleva necesariamente a estar alertas, pues en este tipo de relación laboral el joven está menos protegido, y hay que buscar opciones para que se sientan tan seguros como en el sector estatal. Este elemento “novedoso” en la vida laboral del país generó muchos criterios en la discusión del anteproyecto de Ley del Código del Trabajo».

Las exigencias de la economía cubana denotan nuevos rumbos para quienes continúan estudios, afirma la experta, pues hay una estrecha relación entre los cambios económicos que vive el país, la política laboral y las posibilidades de seguir formando los recursos humanos que se precisan.

«La no correspondencia entre esos factores fue durante años un problema que ahora se corrige. Recordemos que faltaba coherencia entre la formación y las posibilidades reales de empleo. En la actualidad, todavía no se ha resuelto completamente el problema, pues numerosos jóvenes se gradúan y luego no tienen donde ejercer su especialidad.

«Hay que seguir afianzando un sistema de planificación que proyecte la fuerza de trabajo por niveles de enseñanza y carreras acorde con el desarrollo económico previsto.

«Debemos seguir ponderando que nuestros jóvenes realicen sus estudios más próximos a las posibilidades reales de oferta laboral. Con ello, muchos deberán desplazarse hacia otras profesiones que podrán no coincidir con su vocación.

«Como ya apuntamos, esta situación obliga a potenciar la orientación profesional de manera que se ajuste más a la realidad de la nación, para que estén en mejores condiciones al decidir respecto al trabajo y lo hagan responsablemente».

Sector no estatal en la mira

¿Cuál es la labor preferida por los jóvenes? ¿Cuánto ha contribuido la flexibilización y ampliación del cuentapropismo al empleo juvenil?, pregunto, y María Josefa manifiesta que hay quienes ven en la calle a un grupo de jóvenes trabajando por cuenta propia y piensan que estos no quieren laborar en el sector estatal, lo cual es un error.

«Las indagaciones del CESJ, incluyendo una realizada en el 2013, revelan que los más nuevos quieren emplearse en el sector estatal de la economía. Pese a insatisfacciones con el salario y las condiciones de trabajo, se reconoce la seguridad y la garantía que brinda trabajar para el Estado».

Aunque numéricamente es menor el grupo que labora en el sector no estatal, el interés por incorporarse a este aumentó en los últimos años de forma acelerada, comenta María Josefa. «De hecho, la presencia de los jóvenes en el trabajo por cuenta propia aumentó de 2010 hasta la fecha. Anteriormente no era política que se incorporaran a este sector, mas no quiere decir que no existieran.

«De acuerdo con las encuestas nacionales de juventud, en el 2004 aspiraban a ser trabajadores por cuenta propia el 6,6 por ciento de los jóvenes. En el 2011 la cifra se incrementó al 11,3 por ciento; es decir, aunque es minoritario el número de aspirantes, va en aumento. De acuerdo con las estadísticas relacionadas con los cuentapropistas, en diciembre del 2013 el 32 por ciento de ellos eran jóvenes. Los ingresos y la independencia es lo que más influye para que se inclinen por este sector».

Agregó que al analizar las fuentes de procedencia de quienes llegan al cuentapropismo, indudablemente esta modalidad laboral  ha contribuido al empleo juvenil. Más del 60 por ciento de quienes están en él eran desvinculados del estudio y el trabajo, jóvenes que en su mayoría lo practicaban de manera informal y han oficializado esta acción luego de que se ampliara la legislación.

«Gozar de un estatus de legalidad los ayuda a sentirse más seguros, con más posibilidades, y hasta ejercer el empleo desde la propia casa si tienen algún problema familiar, como ha sucedido con muchachas que cuidan a personas enfermas, tienen hijos pequeños o llevan sobre sí otros encargos en el hogar. En este sentido, el número de amas de casa registradas en la Encuesta Nacional de Juventud de 2004 ha disminuido considerablemente, pues más de 2 460 han obtenido licencias para realizar actividades que pueden ejercer desde el hogar».

—¿El trabajo por cuenta propia es la solución definitiva al empleo juvenil?

—Años atrás esa forma de empleo no tenía la misma envergadura que posee actualmente, y siempre ha sido una intención del Estado garantizar la ubicación laboral a los jóvenes, por lo cual no era necesario que se incentivara la incorporación a esta forma de gestión económica.

«El sector juvenil es el que más posibilidades tiene para desarrollar la capacidad de ser emprendedores —por su mayor creatividad, superación…—, y eso es necesario para el país. La mayoría de nuestros muchachos, por su alta calificación, no deberán ir al sector privado, porque tienen el encargo de llevar adelante importantes planes de desarrollo del país, pero esta es una alternativa decorosa y una cobertura para diversificar oportunidades de empleo.

«El cuentapropismo y otras formas de gestión están reconocidas como empleo, y no necesariamente tendrán que estar todos vinculados a una entidad estatal. Pero eso no quiere decir que el Estado deje de defender sus recursos humanos calificados y que forme la cantidad que se requiera para las actividades determinantes para la nación.

«El cuentapropismo no puede ser visto como fuente de enriquecimiento ni tampoco como lo negativo. En realidad es una alternativa más para garantizar ciertos oficios que no tiene por qué asumir el Estado, ya que se pueden cubrir las demandas de la población con trabajadores individuales».

Revalorizar el papel del trabajo

Los cambios estructurales en el modelo económico apuntan a revalorizar el papel del trabajo en el país, y ello debe encontrar sustento en la realidad, manifiesta la investigadora, quien resalta que ese valor está asociado a su función como medio de vida, a la capacidad del salario para satisfacer las necesidades, al aporte social que se hace mediante esta actividad y a la realización espiritual.

«Para muchas personas, especialmente jóvenes, se han producido cambios en la jerarquía de valores —ahora se da mayor peso a los ingresos—, lo que los ha llevado hacia el empleo en el sector privado, y existen casos no asociados al trabajo honrado sino al delito.

«Pero la juventud no ha perdido la aspiración de realizarse en lo profesional, y ello lo encuentra fundamentalmente en el sector estatal, al menos hasta el presente. En la medida en que logre satisfacer sus necesidades, más estimulados se sentirán para trabajar, pues el trabajo ha de verse como una necesidad, un estímulo y un motivo de realización personal».

—¿La desvinculación laboral juvenil es un tema resuelto? ¿Por qué se desvinculan los jóvenes?

—Este es un viejo problema, que tomó fuerza desde los 90 y que se atendió en los 2000, pero existió incluso en épocas de mejor situación económica. Nuestra política de empleo siempre ha tenido una atención especial para los desvinculados, al ser este un fenómeno multicausal y de connotación social.

«Las cifras más bajas tienen que ver con aquellos jóvenes que perdieron el trabajo y no encuentran lo que les conviene. Lo anterior también está relacionado con no sentir necesidad de ocuparse, pues los padres se sienten responsables de la manutención de los hijos hasta edades avanzadas. En otros casos el joven es muy selectivo con el trabajo.

«Otras razones están asociadas con que el joven tiene diversas fuentes de ingreso, como el trabajo informal o las remesas desde el exterior. Igualmente influyen las limitaciones familiares: tener un niño y no disponer de  quien lo cuide, tener ancianos que atender. Esto último se incrementó en los últimos tiempos debido al envejecimiento poblacional.

«La IV Encuesta Nacional de Juventud reveló que esta causa se elevó mucho más que la de ausencia de círculos infantiles. Asimismo, hay casos en que una persona no deja trabajar a su pareja, a pesar de haberse  avanzado en la igualdad de la mujer. Influyen además las limitaciones del país para el empleo».

—¿Qué otros desafíos tiene el empleo juvenil hoy en Cuba?

—A los ya referidos sobre la necesidad de seguir elevando la calidad de los procesos educacionales, de potenciar la formación de competencias laborales generales, de corregir la orientación vocacional y formación profesional, se impone agregar otro: aumentar la productividad del trabajo.

«Creo que sin llegar al extremo de ser paternalistas con los jóvenes, un reto importante es establecer algún nivel de prioridad para la ubicación laboral, y eso impone cierto grado de ventaja ante determinadas coyunturas, por lo que pueden aportar y las implicaciones sociales.

«La atención a los jóvenes trabajadores del sector no estatal no puede faltarnos. En esto no existe experiencia en el país. Tenemos que lograr que los jóvenes que se inclinan por esta opción se vinculen a proyectos sociales de la comunidad. Muchos tienen deseos de hacer, de aportar, pero no siempre identifican cómo hacerlo. Hay que escucharlos, orientarlos, tener en cuenta sus preocupaciones.

«Debemos trazar una estrategia para la atención a los jóvenes desvinculados y propiciar su incorporación al trabajo en condiciones de legalidad. Igualmente hemos de impedir que en las relaciones laborales proliferen prácticas contrarias a los principios de la construcción socialista.

«En fin, independientemente del sector de la economía donde trabaje el joven, debemos lograr que se sienta satisfecho. No se trata de un eslogan, sino de crear el medio necesario para ello, privilegiando el trabajo como proporcionador de una movilidad social ascendente. El trabajo debiera abrir las puertas a cada cubano, y de manera especial a los jóvenes, para participar en las más diversas esferas de la vida social».

Jóvenes registrados en el TPCP
Total de TPCP Jóvenes %
444 109 133 278 32

 

Procedencia de los jóvenes en el TPCP
Trabajaban - 20 883
Amas de casa - 24 346
Desvinculados - 81 665
Disponibles - 355
Estudiantes - 1 074
Nuevas formas de gestión - 1 698
En establecimientos penitenciarios - 1 043
Sancionados - 2 214

Fuente: Ministerio de Trabajo y Seguridad Social/ Diciembre 2013

Edad promedio de inserción laboral por sexo y regiones
Sexo Cuba La Habana Occidente Centro Oriente
Femenino 19,1 18,9 18,9 19 19,5
Masculino 19 18,8 19 18,9 19

 

Situación ocupacional de la juventud cubana
Estudia Trabaja Estudia y trabaja
Busca trabajo 1ra. vez Busca
trabajo
Tareas
del hogar
No estudia
ni trabaja
Otros
32,5% 42,5%
7,7% 1,2% 2,6% 7% 4,7% 1,8%

Fuente: IV Encuesta Nacional de Juventud. CESJ/ONEI, La Habana, 2011

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