Imponen más de 6 300 multas por transgresiones de normas sanitarias

Inspectores del Ministerio de Salud Pública también decretaron la paralización de 6 107 servicios en centros de venta o de elaboración de alimentos con el propósito de proteger a los consumidores

Autor:

Nelson García Santos

SANTA CLARA, Villa Clara.— Más de 6 300 multas se impusieron en esta provincia a entidades del sector estatal y a trabajadores por cuenta propia desde enero y hasta julio, por incumplimiento de las normas higiénico-sanitarias.

Los inspectores del Ministerio de Salud Pública (Minsap) también decretaron la paralización de 6 107 servicios en centros de venta o de elaboración de alimentos con el propósito de proteger a los consumidores.

Además, clausuraron 25 centros de prestación de servicios a la población, retiraron 209 licencias sanitarias a particulares e impusieron multas a otros 965 por violación de las normas, reveló Manuel Santos, funcionario del Departamento de Fiscalización de la Inspección Sanitaria Estatal del Minsap en la provincia.

Las paralizaciones de los servicios y las clausuras se mantienen en vigor hasta tanto se resuelvan las irregularidades que las ocasionaron.

Las medidas aplicadas se corresponden con graves faltas detectadas en la elaboración, conservación, manipulación o transportación de alimentos en centros estatales y particulares, lo cual conllevó a aplicar multas por un valor total de más de 260 000 pesos.

Tras destacar que las inspecciones fueron realizadas en los 13 municipios villaclareños, el funcionario precisó que se ejerce una mayor exigencia sanitaria en Santa Clara, Placetas y Caibarién.

Entre las causas que originaron las sanciones expuestas abundan, increíblemente, las que están a la vista de los consumidores. Sin embargo, estos, en vez de asumir una postura responsable e inteligente, se exponen mansamente a una posible intoxicación u otra enfermedad.

Salud Pública ha aconsejado a los consumidores que eviten ingerir alimentos destapados, en contacto con el polvo o las moscas, o que se mantengan durante horas expuestos al medio ambiente. Igualmente, las carnes, o cualquier otro tipo de alimento —lo que se puede notar a la hora de ingerir—, tienen que estar bien cocinadas.

El mismo cliente puede detectar si están bien fregados los platos y vasos y nunca aceptar que el dependiente sirva el alimento con la misma mano con que manipula el dinero.

Si una sencilla mirada puede salvar de un potencial contagio, ¿cómo resulta posible la existencia de administradores que no ven la falta de higiene posada delante de sus ojos, o que los propios empleados incurran en tamaña incorrección?

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