Hornos en el congelador

Tras más de un año en espera de un autorizo para el consumo de energía y casi tres meses de hacerse la denuncia en este diario, en una escuela camagüeyana siguen sin vida útil dos hornos eléctricos

Autor:

Yahily Hernández Porto

CAMAGÜEY.— El pasado 15 de julio este diario publicó el trabajo Hornos en el frío, en el que reveló cómo estudiantes y profesores de la Academia de las Artes Vicentina de la Torre, de esta ciudad, esperaban desde septiembre de 2013 por el autorizo del consumo de energía para que sus hornos eléctricos pudieran funcionar.

Luego de más de dos meses de haberse informado acerca de este insólito hecho investigamos cuál sería la actual situación de los aparatos eléctricos, que serían los encargados de «cocinar» las creaciones que nacen del ingenio de quienes se preparan en ese centro, y hasta de artistas del territorio.

A pesar del tiempo transcurrido la realidad continúa invariable. «Los hornos aún están sin funcionar», lamentó María Mercedes García Vegas, directora del plantel.

Agregó que las máximas autoridades del Ministerio de Cultura en la provincia le comunicaron que el trámite para solucionar la demanda de energía eléctrica de los hornos continúa en proceso. «Actualmente el Consejo de Administración Provincial (CAP) en Camagüey solicitó a su homólogo en Ciego de Ávila la transferencia del monto de esta energía, por lo que hay que esperar», aclaró.

Aseguró que la Academia de las Artes Vicentina de la Torre no solo ha desarrollado un estudio que permitirá instalar sin contratiempos los aparatos eléctricos, para cuando llegue la asignación energética, sino que además tiene localizado el lugar más apropiado para el establecimiento definitivo de ambos equipos.

Informó también que los costosos implementos fueron trasladados hasta la mencionada escuela en septiembre de 2013, junto a los 17 estudiantes de Artes Plásticas de la escuela de Arte de Morón, en Ciego de Ávila, y diversos medios de enseñanza, como parte de la decisión adoptada el pasado curso para la reconfiguración del sistema de la enseñanza artística y profesional en Cuba.

La Directora recordó que los hornos eléctricos, altos consumidores de energía eléctrica, no contaban al recibirse en el centro con el plan energético acorde con lo que consumían durante años en la escuela de Morón: 32 KiloWatt por hora (KW/h) para el horno grande y otros 16 KW/h para el más pequeño.

El largo proceso de trámites alrededor de estos hornos parece no tener un final cercano, pues aún nadie conoce hasta cuándo habrá que esperar después de tantas gestiones.

En el propósito han participado no solo la mencionada Academia, sino también el sectorial de Cultura en este territorio, el cual se ha desgastado en peticiones a todos los niveles administrativos; incluso, el pasado 16 de abril envió una carta a la dirección de su Ministerio, informando de la situación y demandando la aprobación de la energía.

¿Tendrán los profesores y jóvenes de la Vicentina, y los artistas camagüeyanos que seguir esperando por una respuesta que debió llegar hace un año a este centro educacional?

Tal parece que lo ocurrido en este prestigioso plantel cubano, que ha formado a figuras de talla nacional e internacional durante 35 años, es una trama de literatura fantástica, como refirieron varios lectores a nuestro periódico digital (juventudrebelde.cu), el pasado 15 de julio.

Pero lo cierto es que en esta historia camagüeyana no hay nada inventado ni de ciencia ficción, sino una sobrecarga de energía burocrática, que ha dejado «electrocutados» a educandos y educadores.

Comparte esta noticia



Enviar por E-mail

  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares, ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los que incumplan con las normas de este sitio.