Ciencia «aterrizada» en lo más necesario

Multipremiada nacional e internacionalmente por sus resultados investigativos, la Universidad de Camagüey Ignacio Agramonte Loynaz se apega al concepto de contribuir con su sabiduría al desarrollo local

Autor:

Margarita Barrios

Una Universidad apegada a su entorno, que participa en la solución de los problemas locales, es el paradigma de centro de altos estudios que desarrolla nuestro país.

La Universidad de Camagüey Ignacio Agramonte Loynaz, comprometida con ese modelo, desarrolla unos 60 proyectos de investigación vinculados a la realidad de su entorno, en los cuales se involucran docentes y estudiantes.

Trabaja en los siguientes temas: Levantamiento del estado del fondo habitacional en la ciudad de Nuevitas; Obtención de productos biotecnológicos mediante las acciones de los grupos de Desarrollo de Bioprocesos, de Automática, de Inteligencia Artificial y de Estudios de Desarrollo Territorial; Diagnóstico del estado técnico del transporte urbano y reordenamiento de las rutas de transporte intermunicipales; Estrategia de atención a las comunidades complejas; Capacitación del sector cuentapropista; Reanimación urbana del vial Santa Lucía; Ideas conceptuales para hostales en la ciudad de Camagüey, y Diagnóstico de las afectaciones a la imagen urbana de la zona declarada Patrimonio de la Humanidad y su promoción turística, entre otros.

Veterinaria al servicio de la comunidad

Uno de los espacios más reconocidos por la comunidad es la Clínica Veterinaria, la que además de propiciar que los estudiantes de esa carrera realicen sus prácticas, ofrece prestaciones que la comunidad agradece.

Misleydi González, profesora de la Facultad de Veterinaria vinculada a la Clínica, explicó que atienden todo tipo de animales, así como prestan servicios científicos a la técnica canina y al zoológico. La posibilidad de tener espacios dedicados a estos fines permite que los estudiantes lleven a la práctica los contenidos que reciben en las aulas, enfatizó.

«A la población le ofrecemos servicios de consulta, vacunación, ortopedia, esterilización, cirugía y algunos análisis. Aunque no tenemos equipamiento como ultrasonido o Rayos x, el diagnóstico se realiza en base a la experiencia. «Diariamente se atienden entre diez y 15 casos. Hay animales que no se pueden sacar de la casa, como los cerdos, pero orientamos a los dueños y pueden adquirir aquí los medicamentos. Recaudamos unos 5 000 pesos mensuales, aunque nuestros precios son más módicos que el resto de las clínicas.

Doctora en Ciencias Técnicas Alicia Rodríguez Gregorich. Foto: Vladimir Molina / Prensa Latina

«Si bien la provincia cuenta con clínicas y consultorios, nuestro trabajo tiene un aval de calidad que las personas aprecian».

—¿Qué importancia tiene la Clínica para la formación de los estudiantes?

—Es muy importante, porque pueden hacer sus prácticas y realizar tratamientos a animales afectivos, y así se van preparando para el futuro.

«Los estudiantes están en sus clases, pero si hay algo curioso, rápidamente los traemos. Hay también un sistema de guardia y realizan también trabajo comunitario los fines de semana en los lugares más intrincados».

—¿Qué matrícula tiene hoy la carrera?

—Tuvimos serios problemas con el ingreso, pero eso se ha superado. En los cinco años tenemos hoy en total unos 120 alumnos.

«Desarrollamos una estrategia de orientación vocacional, en la cual la Clínica desempeña una parte muy importante para motivar a los jóvenes por esta especialidad».

Fábricas a pequeña escala

La Universidad de Camagüey cuenta con una planta piloto para alimento humano, que permite a los estudiantes desarrollar habilidades preprofesionales. Muchachos de las licenciaturas en Química, en Alimentos, en Ingeniería Mecánica e Industrial, entre otras, reciben los beneficios de este espacio donde ponen en práctica sus conocimientos.

«Tenemos un área de lácteos, que dispone de un tacho para 400 litros de leche y una fundidora para fabricar quesos.

«También contamos con equipamientos para elaborar conservas de frutas, vegetales y hortalizas, así como otras instalaciones para las bebidas, como la malta. Todos estos productos pueden ser luego utilizados en los comedores del centro», aseguró la licenciada Marileisi López Rodríguez, profesora de Microbiología en la Facultad de Ciencias Aplicadas a la Industria.

«Muchos de estos equipamientos, destacó, han sido recuperados por nuestros propios estudiantes y profesores, y algunos fueron donados por empresas del territorio.

«También apoyamos a las diferentes industrias con nuestras investigaciones, y como se trabaja a pequeña escala, pueden probar aquí nuevas líneas de productos con un menor costo de materia prima».

Por su parte, la Doctora en Ciencias Técnicas Alicia Rodríguez Gregorich, decana de la Facultad de Ciencias Aplicadas, refirió que la Universidad tiene también una planta para realizar investigaciones vinculadas con el alimento animal.

«Desarrollamos un proyecto para la producción de Baga-MES. Es un derivado del bagazo de caña enriquecido con miel, urea, nitrato y sales de potasio y sodio, para el alimento de ganado vacuno y porcino.

«En estos momentos el país importa sorgo para alimentar al ganado. En cambio, este sería elaborado en Cuba, con materias primas nacionales, y tiene un valor nutricional superior en casi un 15 por ciento».

Además, Rodríguez Gregorich señaló que tienen otro proyecto para la producción de biodiésel, que consiste en aprovechar residuos de lignocelulosa para obtener alcohol.

«Este trabajo no contradice el pensamiento del líder histórico de la Revolución, Fidel Castro, de no emplear los alimentos para producir alcoholes y luego combustibles, porque trabajamos con desechos, como cáscaras de la semilla de soya, residuos de frijoles y bagazo, a los cuales se les incorporan microorganismos que transforman las enzimas a lignocelulósicas y a alcohol, del cual pasamos al combustible biodiésel».

Laboratorio de avanzada

La Universidad de Camagüey fue elegida para participar en el Programa VLIR, financiado por el Gobierno de Bélgica, mediante el Programa de Cooperación Institucional Universitario del Consejo de Universidades Flamencas.

Este proyecto internacional tiene entre sus principales objetivos fortalecer el desarrollo académico e institucional de las universidades participantes, y mejorar su capacidad de investigación científica, administrativa y de servicio a la sociedad.

Como parte de este intercambio, la Universidad ha montado un laboratorio que cuenta con un lector de placas de Elisa, que permite determinar la presencia de anticuerpos en la leche. «Es un proyecto muy interesante, que abarca la provincia completa y nos permite investigar el efecto que producen los parásitos gastrointestinales en la producción de leche y carne», explicó la máster Yipsi García Chaviano.

«En el caso del ganado vacuno estamos investigando el efecto negativo de la Fasciola hepática en la producción de leche, y también trabajamos con los ovinos, por la incidencia del Haemonchus contortus, que es un parásito que provoca anemias, abortos espontáneos y muchas muertes de los animales».

—¿El trabajo es solo en el laboratorio?

—No, tenemos que visitar al campesino y convencerlo para que entre en el proyecto. Luego se hacen muestreos y se aplican tratamientos. En total participamos 40 investigadores entre alumnos de pregrado, maestrantes y doctorados.

Además de propiciar que los estudiantes realicen sus prácticas, la Clínica Veterinaria ofrece un servicio que la comunidad agradece. Foto: Vladimir Molina / Prensa Latina

«Nuestra provincia es fundamentalmente ganadera y luego del período especial se ha perdido mucho de esa cultura. La carga parasitaria que tienen hoy los animales es grande, los medicamentos se han encarecido y los campesinos están alejados de las clínicas donde pueden adquirirlos. Por eso nosotros vamos hasta ellos, les enseñamos las ventajas y a utilizar buenas prácticas».

Muchos de los equipamientos de la planta piloto han sido recuperados por los estudiantes y profesores, y algunos fueron donados por empresas del territorio. Foto: Vladimir Molina / Prensa Latina

La Universidad de Camagüey ostenta siete premios nacionales de la Academia de Ciencias de Cuba, 39 provinciales y siete internacionales. Además, los estudiantes han logrado 254 lauros por sus trabajos investigativos.

La participación de los alumnos en estos proyectos de investigación los forma como profesionales con vocación de servicio a la comunidad.

En el laboratorio, que cuenta con un lector de placas de Elisa, que determina la presencia de anticuerpos en la leche. Foto: Vladimir Molina / Prensa Latina

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