No soy un tipo «raro»

Ganador absoluto de la III Olimpiada Nacional Universitaria de Física 2015, Danyer Pérez Adán, con apenas 23 años, está seguro de que no basta con aprenderse las fórmulas, sino que hay que darles un sentido

Autor:

Yuniel Labacena Romero

Descubrió su gusto por la Física cuando estaba terminando sus estudios primarios. Desde entonces, participar en los concursos de Matemática fue un encanto, digamos que una suerte de acto de iniciación en el mundo de los números, figuras geométricas, símbolos, teoremas, esquemas… que lo sedujo hasta hoy.

Danyer Pérez Adán actualmente estudia el cuarto año de la Licenciatura en Física Nuclear, en el Instituto Superior de Tecnologías y Ciencias Aplicadas (Instec), pero su pasión no solo por los números sino por lo que ellos representan, esa necesidad de preguntarse el porqué de las cosas y no conformarse con las respuestas simples, se consumó en el Instituto Preuniversitario Vocacional de Ciencias Exactas Vladimir I. Lenin. Allí advirtió que su vida estaba indisolublemente ligada a la Física.

«Estando en la Lenin me impresionó la forma en que podemos representar comportamientos reales de la naturaleza, mediante un lenguaje concreto y preciso como lo es la Matemática. Seguí participando en concursos, pero de las dos materias me fue mejor con la Física. Luego, poder asistir a olimpiadas internacionales de esta materia me dio un especial impulso para seguir su estudio y relacionarme más con ella».

Es importante que te gusten las Matemáticas, afirma este joven de apenas 23 años de edad, pues la mayoría de las leyes físicas tienen un soporte de este tipo. Pero, afirma, no se tiene mucho si te aprendes solo las fórmulas. «Hay que darles sentido y aplicación, saberlas interpretar y conocer hasta qué punto son aplicables a un determinado fenómeno o no».

Quizá por ello Danyer, quien resultó ganador absoluto de la III Olimpiada Nacional Universitaria de Física (ONUF) en su edición de 2015, está seguro de que en una ciencia como esa es donde tenemos la oportunidad de entender la naturaleza, descubrir más del universo y de nosotros mismos, encontrar soluciones a problemas que nos rodean y desarrollar la tecnología.

Antes de llegar a estos eventos universitarios, Danyer había ganado medallas de bronce, plata y oro en los concursos nacionales de Física, en sus años en la Vocacional. Fue en onceno grado, recuerda, cuando entró en la preselección nacional, lo que «me permitió acceder a un nivel verdaderamente alto en conocimientos y preparación, en todos los sentidos a magníficos profesores, elevados contenidos y muy buenos estudiantes».

Llegó a la Universidad en el curso escolar 2011-2012. Ese año no hubo olimpiada. La primera edición de estos certámenes fue en 2013. Supo de la convocatoria y decidió probar suerte. «Gané mi primera medalla, de plata; al año siguiente me volví a presentar, y obtuve el mismo resultado, pero también participé en la Olimpiada Nacional Universitaria de Matemática y alcancé bronce. Y en mayo de este año volví a concursar en la tercera versión de la ONUF, donde me convertí en el ganador absoluto», asevera.

—Podría afirmarse que eres todo un experto en olimpiadas…

—(Sonríe)… No es que sea un experto, pero es un momento cumbre para medirme, y probar todo lo que he aprendido en estos años, mis habilidades, mi capacidad de análisis e interpretación. Para la ONUF se realiza una convocatoria a nivel nacional, donde pueden participar todos los estudiantes del curso regular diurno del país. Los exámenes se desarrollan al unísono y tienen una duración en el orden de las cinco horas, espacio en que el concursante debe resolver igual cantidad de ejercicios vinculados a la Física General que se imparte en la Educación Superior.

«Lo particular de los ejercicios es que son problemas que conllevan un razonamiento más profundo de lo usual, lo cual implica dominar y saber aplicar muy bien las leyes de la Física. Por lo general son problemas difíciles y a la vez muy bonitos; a veces el tiempo no me alcanza para responder todas las preguntas, pero trato de ir analizando las que más puedo desarrollar y dejar las más complejas para el final».

—A quienes estudian carreras como la Física los ven como personas «raras». ¿Compartes ese criterio?

—En todos los lugares existen individuos que tienden a tener un comportamiento un poco extraño, por así decirlo, con respecto a los demás. Sin embargo, no encuentro un pensamiento más racional que el de quienes estudian las ciencias. Mis profesores, compañeros de la escuela y muchas personas que estudian Física u otras carreras afines, son, como yo, seres humanos normales, comunes, que vamos a fiestas, practicamos deporte, leemos y nos gusta compartir con nuestras amistades…

«Con respecto a la preparación y a los aprendizajes, no creo que exista carrera de ciencias que no exija un nivel de estudio alto, así como dedicación y entrega, pero si se tiene habilidad para cierta materia, esta se te hace tan fácil como cualquier otra que pueda resultar relativamente cómoda para la mayoría».

Danyer es un convencido de que en Cuba existe un buen capital humano formado y en formación, con potencial para hacer avanzar el estudio de la Física en el país, por eso sus expectativas están en culminar su carrera y contribuir a la Física Nuclear, específicamente en el perfil teórico, que es donde él más se desarrolla.

Y porque la Física no es solo una ciencia teórica, es también experimental, les asegura a los coterráneos que hoy no se interesan por carreras como esta, que en ellas se encuentran respuestas a preguntas inimaginadas, impensadas…

«La Física te da un pensamiento estructurado, lo cual te prepara para enfrentar los retos que depara la vida, y te abre infinitas posibilidades de enriquecerte intelectualmente», concluyó.

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