Nemesia en el corazón de los jóvenes

Un grupo de estudiantes de la ciudad Escolar Ernesto Guevara fue abanderado por Nemesia, aquella niña de la Ciénaga de Zapata, para conmemorar la hazaña de Playa Girón, y la del Che Guevara con su columna 8 Ciro Redondo durante la lucha guerrillera en el Escambray

Autor:

Nelson García Santos

SANTA CLARA, Villa Clara.— El grupo de 318 estudiantes de la ciudad Escolar Ernesto Guevara que emprendería el recorrido hasta Caballete de Casa no pudo tener mejor prólogo que el de ser abanderados por Nemesia, aquella niña de la Ciénaga de Zapata que vio morir a su madre y heridos a sus hermanitos y a su abuela a causa de los criminales bombardeos durante la invasión mercenaria de Playa Girón.

Las palabras de ella, a 55 años de aquella acción, organizada y financiada por el Gobierno de Estados Unidos, conmovieron a los jóvenes, a quienes pidió defender siempre la obra realizada por las generaciones que les precedieron, sostener la Revolución que tanto ha dado y jamás olvidar nuestra heroica historia.

Les contó que siempre ha vivido en la Ciénaga, donde nació, contrajo matrimonio y tuvo sus hijos. «Era un lugar —enfatizó—, con pésimas condiciones para la existencia, pero la Revolución lo transformó para que las personas tuvieran buenas condiciones de vida».

Nemesia, «la flor carbonera» que inspiró al Indio Naborí la Elegía de los zapaticos blancos, les llegó al corazón a los educandos, algo que se expresó en el aplauso de reconocimiento o en la admiración que sintieron por ella y reflejaron en sus rostros.

Los estudiantes, 300 que finalizan el preuniversitario y 18 la secundaria básica, llegaron a Caballete de Casa impregnados sobre aquellos pasajes de la historia de la invasión, aplastada con una gran participación de jóvenes igual que ellos.

Así, de un solo golpe, se entrelazaron dos momentos indelebles de nuestra historia: la hazaña de Playa Girón y la del Che Guevara y su columna 8 Ciro Redondo durante la lucha guerrillera en el Escambray.

Hasta Caballete de Casa, situado a más de 600 metros sobre el nivel del mar, arribaron los alumnos, luego de un recorrido en ómnibus hasta la comunidad del Pedrero.

Desde allí iniciaron el ascenso hacia el intrincado paraje donde el Guerrillero Heroico estableció su puesto de mando en 1958, tras su arribo de Oriente, y en el trayecto apreciaron el campamento, formado por un conjunto de instalaciones como el anfiteatro, la armería, dormitorios, cocina y almacén, y visitaron también el Museo de Gavilanes sobre aquella gesta.

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