Centavo a centavo respira el bolsillo - Cuba

Centavo a centavo respira el bolsillo

El factor primordial en el crecimiento de los precios reside en un nivel de producción que no satisface la demanda. No obstante, debido a que la cadena de intermediarios entre el surco y la tarima es escabrosa, las tarifas son, a veces, insoportables. Por esa razón muchos agradecen que a partir de este martes se topara el importe de más de 20 productos

Autores:

Marianela Martín González
Yahily Hernández Porto
Hugo García
Haydee León Moya

Durante la última sesión del Parlamento cubano, celebrada en diciembre de 2015, uno de los problemas más debatidos fue el de la comercialización de productos agropecuarios en el país.

También en el recién concluido 7mo. Congreso del Partido, al abordarse en el Informe central el comportamiento de los precios de los productos agropecuarios, se planteó: «Aunque comprendemos que el factor primordial en el crecimiento de los precios reside en un nivel de producción que no satisface la demanda y que el avance en esta materia está condicionado por factores objetivos y subjetivos, no podemos quedarnos con los brazos cruzados ante la irritación de los ciudadanos por el manejo inescrupuloso de los precios por parte de intermediarios que solo piensan en ganar cada vez más».

En consonancia con la problemática, y dando continuidad al conjunto de medidas encaminadas, sobre todo, a aumentar paulatinamente la capacidad de compra del peso cubano, se ha adoptado un conjunto de acciones para incrementar el acopio de productos agropecuarios de alta demanda y su comercialización a la población a precios máximos establecidos.

Estas medidas constituyen una protección al consumidor y a los productores agropecuarios, pues asegura estabilidad en los niveles de precios.

Antes de adoptarse la referida determinación, el Ministerio de la Agricultura desplegó un proceso de discusión con los productores, comercializadores y el sistema empresarial, donde se insistía en que los productores no debían perder, pero tampoco excederse para perjudicar aún más el bolsillo de la población.

Para que los precios fueran justos, en estos debates se insistió en el equilibrio que debía existir entre el costo de la producción y los márgenes de ganancias.

El paquete de medidas empezó a implementarse este martes. En la Gaceta Oficial de la República de Cuba pueden consultarse las Resoluciones 157-C y 162 del 2016, del Ministerio de Finanzas y Precios.

Capitalinos opinan

En el Mercado Estatal Agropecuario de Plaza, ubicado en la céntrica avenida de Ayestarán, Marta Rodríguez Abreu, con abanico y carretilla en mano se pone en una cola numerosa. Ella tiene un nieto que empezó a consumir puré de malanga, justamente cuando una libra llegó a costar hasta diez pesos, a principios de año.

«No sabíamos cómo poder sostener la compra de malanga. Mi hija es madre soltera y ahora está de licencia de maternidad.

«La malanga a 3,50 o a 4,20 todavía está cara, pero menos que como estaba. Yo tengo fe en que los precios sigan bajando, porque todavía están altos».

Roberto Estupiñán Ibáñez, un jubilado que por más de 30 años trabajó como profesor, agrega: «Tengo miedo que al topar precios, entonces falten los alimentos. Hay que ver el fenómeno integralmente».

Eunice Ballester Marín, otra jubilada, pero de menos ingresos que los otros entrevistados, muestra siete tomates y dice: «Pesan diez libras y me costaron “un fula”. Eso mismo me hubiese costado casi el doble ayer». Asegura que ahora podrá comerse además sus frutas de vez en cuando, porque siguen caras, pero no tanto como antes.

En la tierra del changüí

Aunque sabe que no es la solución completa al viejo dilema entre la oferta, que no es mucha, y la demanda, que sí lo es, Ana Peraza de la Oz sale visiblemente satisfecha de una de las tarimas donde venden productos agrícolas en el concurrido mercado agropecuario El Guararey, al noroeste de la ciudad de Guantánamo.

«Esto que llevo en la jaba (tomates, coco, plátano, verduras y col) me costó menos de 20 pesos, que hubiera sido el doble de esa cantidad de dinero con los precios anteriores. Mire qué tomates más lindos y solo a 2,10 pesos la libra», comentó, y agregó que estaba segura de que esa rebaja llegaría, como también vendrá el día en que la oferta sea más variada y no haya tanta diferencia de calidad entre los productos de los mercados de oferta y demanda y los del estatal.

Ada Frómeta Quintanilla asegura ser punto fijo en el mercado de oferta y demanda que se encuentra en el barrio residencial El Caribe, pues le queda muy cerca de la casa. Pero con la rebaja de precios en el mercado estatal del reparto Pastorita, ahora vale la pena dar una caminadita más.

«Todo está barato. Y me alegra mucho que se haya adoptado esa decisión, porque es muestra de que a nuestro Gobierno le importa todo lo que afecta al pueblo, lo que no siempre es posible tomar una medida cuando la gente lo demanda», apunta la anciana. Con el rostro feliz dice que le sobraron diez pesos del dinero que tenía destinado para la compra de la semana, y por eso va a regresar a la casa en un bicitaxi, que es más cómodo que la guagua.

Durante el sondeo, la población consideró que no se trata de un golpe de efecto ni de una decisión aislada.

Idilio Adamés Gámez, un campesino que produce varios cultivos en las estribaciones del municipio guantanamero de Baracoa, comentó telefónicamente que «desde hace ya un buen tiempo se está ordenando la producción y comercialización agrícola para aumentar los acopios y diversificar las ofertas. Lo más evidente es que nos pagan mucho mejor lo que aportamos. Por ahí comenzó todo y de eso nadie puede hacerme cuentos: primero fue al cacao, después al coco y así paulatinamente, al punto de que ya son muy diferentes las demandas.

«Tampoco te pagan tres quilos por un quintal de coco o de viandas, ni sucede que de una cosecha a otra no veas el dinero pasar porque se demoren en pagar. Eso no ocurre ya, y solo un sinvergüenza no se da cuenta de eso, porque le convenga seguir abusando de la población».

Bajar más

En nuestro recorrido reporteril por la ciudad de Matanzas, Joaquín Guás, trabajador de la empresa de Hidrología, opinó que los precios deben bajar más y añadió que muchas veces vienen los productos en mal estado y se venden como de primera. «Todo eso tiene que reajustarse en estos tiempos, vendiendo los productos de primera, segunda y tercera, según su calidad», dijo.

Asimismo, Idalia García ponderó que el pueblo agradece estas medidas, que redundan en un beneficio económico familiar. «A veces la gente comenta ¡pero bajaron solo unos centavos!, sin pensar que esos centavos parecen poco aparentemente, pero cuando sumas al mes, un poco por un lado y otro por otro, se convierte en una suma significativa para la disminución de los costos de la canasta familiar».

Rogelio Castellanos, dependiente del mercado agropecuario 14 de Julio, de la circunscripción 31 del Consejo Popular Pueblo Nuevo, asegura que desde temprano el pueblo sabía de esta medida y se mostraba contento por ella.

Que no caiga en saco roto

En Camagüey visitamos los mercados agropecuarios San Rafael y el muy popular La Trocha. En los dos centros de venta estatales el personal confirmó que desde horas tempranas el pueblo se aglomeró para acceder a los productos agrícolas, con el deseo de que la medida no caiga en saco roto.

«Realmente los precios mejoran el plato de comida y el bolsillo de los obreros», dijo Alexi Ramírez Hernández, de 45 años, quien junto a su esposa, Marielena Nieves López, compraron plátano y boniato.

Yaniet Peláez, quien trabaja en la Universidad de Camagüey Ignacio Agramonte y Loynaz, mientras compraba en el mercado de San Rafael —que ofertaba 15 productos agrícolas—, comentó que el reto de la medida está en que no se quede en el primer impulso. «Si no se mantienen los productos y su variedad, entonces el país no ha hecho nada».

En el mismo establecimiento coincidieron la abuela Flora Torres, Dania Espinosa, la ingeniería retirada Delia Vidal y el oficial del Minint Lexy Ramírez, para quienes la preocupación mayor radica en la estabilidad de la oferta y su calidad.

«La rebaja de los precios ayuda —enfatiza Ramírez—, pero hay que seguir trabajando en la calidad de los productos y en que estos no se pierdan en los mercados y placitas estatales». Dania opina que «hay que organizar mejor todos los detalles de la cadena productiva desde el campo hasta los mercados estatales, para que no se pierdan en el camino».

Para el trabajador por cuenta propia Aldo González, quien maneja un bicitaxi, todo lo que viene ocurriendo con los precios es una señal de mayor control y organización del país. «Ya son varios los productos agropecuarios y alimenticios que bajan sus precios. Esto es señal de que el país se organiza desde el campo, pero no es suficiente, pues hay que velar por que los precios se correspondan con la calidad, y por su permanencia y variedad. Si no —insiste— el esfuerzo de muchos se esfuma en un abrir y cerrar de ojos».

Para el custodio Roberto Rodríguez, de 55 años de edad, «hay que revisar la calidad de los productos y, sobre todo, en este mercado, que está hecho para tener climatización, y hace mucho que aquí no hay aire. Cuando llegan las frutas y vegetales, estos se tuestan del calor», expresa.

Tal criterio es ratificado por la administradora de ambos mercados, Norky Sánchez, quien agrega que sobre las tres de la tarde habían visitado los mercados La Trocha y San Rafael unos 400 clientes, algo que demuestra lo positivo de la decisión de topar los precios.

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