Como un mar tierra adentro

Considerada una de las maravillas de la ingeniería civil de Cuba, la presa Zaza, el mayor embalse del archipiélago, ubicado en Sancti Spíritus, favorece importantes programas productivos del país

Autor:

Lisandra Gómez Guerra

SANCTI SPÍRITUS.— Cuando se mira desde el cielo esta porción de la geografía nacional puede pensarse que el centro de Cuba tiene un mar tierra adentro. Una inmensa barriga llena de agua le ha sacado el suspiro a más de una persona, sobre todo cuando su capacidad ha rozado sus topes máximos y sus gargantas se han abierto para que corra el líquido y afecte lo menos posible a la población.

Con una imagen imponente, la presa Zaza, la mayor de la nación, se ha convertido, además de una auténtica joya de la ingeniería hidráulica, en motor impulsor de varios programas productivos del país.

Ubicada en la cuenca de igual nombre, segunda en importancia de la nación, fue, tal vez, la meta constructiva más integral que se había propuesto la entonces joven Revolución. El Comandante en Jefe Fidel Castro exhortó a su realización en octubre de 1969, durante una visita a la Universidad Central de Las Villas.

Tras un año de minuciosos estudios para detectar el lugar idóneo, levantar el rebelde marabú donde se emplazaría la cortina y calcular una y otra vez si era posible aquel sueño, el 12 de noviembre de 1970 se depositaron los primeros metros de arcilla en la zona.

Especialistas en Geología, Hidráulica, Construcción y otras áreas afines al proyecto analizaron con minuciosidad toda la región que hoy ocupa la obra, ubicada entre los municipios de Sancti Spíritus, La Sierpe y Taguasco. Luego de múltiples pesquisas, el diseño del embalse se materializó en el lugar ideal, donde mayor número de roca maciza existe para evitar la filtración del agua.

Luego de intensas jornadas de movimiento de tierra y de otros materiales, orientaciones precisas llegadas desde La Habana y el control estricto a pie de obra para evitar errores, la cortina de tres kilómetros y alrededor de 40 metros de altura fue emergiendo paulatinamente.

Nacía así una especie de muralla China, capaz de sostener cerca de 1 020 millones de metros cúbicos de agua. Fidel fue el principal impulsor de la idea de que se concluyera en un plazo de tres años. Miles de brazos se alistaron para cumplir con el compromiso y redoblaron sus esfuerzos en momentos decisivos de la construcción, sobre todo cuando cortaron el paso del río Zaza.

El embalse en ciernes llamaba la atención de todas las autoridades y el pueblo en general. Hasta el mismísimo centro de su vaso llegó en más de una ocasión el líder histórico de la Revolución, a fin de constatar con sus propios ojos lo que se hacía y departir con los obreros, a quienes mejoró sus condiciones de trabajo.

Por las dimensiones del embalse fue necesario construir nuevas viviendas para concentrar, fundamentalmente, a los vecinos de las zonas que quedarían bajo sus aguas. Surgió así otra gran obra: la cabecera municipal de La Sierpe. Espigados edificios acogieron a las múltiples familias, las cuales dedicaban sus jornadas, mayormente, a las labores agrícolas y ganaderas. Poco a poco la localidad se amplió y hoy es una rica comunidad con todos los servicios.

Cuando el agua cayó

Más allá de los quehaceres constructivos iniciales hay múltiples historias que flotan cuando se intenta un repaso por lo que ha sido el mayor acuatorio de Cuba. En la primavera de 1972, cuando los cálculos habían arrojado que el completo llenado de la presa demoraría cinco años, se posicionó encima del centro de la Isla un temporal que provocó mucho más que cantos de ranas.

Las intensas lluvias ocasionaron una avería en el aliviadero tubular provisional, que tenía como objetivo el cierre gradual del cauce, y entregar agua a la zona arrocera de Mapos.

En las labores de reconstrucción de la avería de 1972 participaron miles de espirituanos. Foto: Tomada del periódico Escambray.

A fin de garantizar la seguridad de quienes residían aguas abajo de la presa, en alrededor de 40 minutos se evacuaron.

Se llamó a todo el pueblo para que se insertara en las labores de reparación. Miles de manos, sobre todo jóvenes, llegaron hasta la avería para llenar a mano los sacos de arcilla que intentaban taponear el gran agujero.

Lamentablemente, en esa vorágine constructiva perdieron sus vidas dos jóvenes militantes de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC): Orlando Paneca y Marcelino Morgado. La balsa que transportaba los camiones que vertían la arcilla en el hoyo, se viró y les fue imposible sobrevivir al ser atrapados por el remolino de agua. Luego de siete intensas jornadas, la avería se controló e inmediatamente los evacuados retornaron a sus hogares.

San Pedro no quiere ayudar

Pasado aquel momento, jamás la Zaza ha presentado problemas de tal magnitud. Tras el paso de fuertes lluvias, el sistema de alerta se activa y se salvaguarda tanto a la población que reside aguas abajo como a los animales y centros económicos. En los más de 40 años de existencia del gran acuatorio, los seres humanos han aprendido a conocerlo y domarlo.

A pesar de aquel gran susto, el pueblo de Sancti Spíritus reconoce que con su construcción se controlaron eficazmente las crecidas del río de igual nombre. La presa constituye una reserva significativa para apoyar a entidades de gran trascendencia económica y la vida de la población.

Según el delegado de Recursos Hidráulicos en la provincia, Alberto Eirín González, los principales consumidores del preciado líquido empozado en un tamaño que supera los cien kilómetros cuadrados, son la Empresa Agroindustrial de Granos Sur del Jíbaro (EAG), Azcuba, Cultivos varios y la Acuicultura.

El arroz que nace en el centro sur del país se beneficia directamente de la presa. Desde los diferentes canales, con un sistema de riego que busca el ahorro constante, se distribuye el agua por los inmensos arrozales de la zona del municipio de La Sierpe.

 

Semejante estrategia favorece también la  siembra de la caña. Los mayores volúmenes de ese producto en el territorio crecen en la zona cercana al inmenso acuatorio.

Además, constituye el mayor reservorio acuícola del país, capaz de aportar alrededor del 73 por ciento de las capturas de la provincia y el 18 por ciento de la producción nacional.

Desde hace un tiempo, la Zaza ha recibido el azote empecinado de una gran sequía. Ello ha provocado que cada uno de los organismos que se benefician con el líquido haya tomado estrictas medidas para ahorrar sus escasos volúmenes y reajustar sus planes. Así, con poca agua, se busca lograr el mayor número de resultados.

Por ejemplo, la máxima dirección de la EAG rectoró este año la reparación de alrededor de 150 alcantarillas u obras de fábrica y miles de kilómetros de canales, y se trabaja en la perforación y aforo de 40 pozos con vistas a la explotación de las reservas prolíferas subterráneas de la zona.

A fin de eliminar las pérdidas de agua que se escurren por el Canal magistral del mayor acuatorio de Cuba, Recursos Hidráulicos culminó la reparación capital en el primer tramo de siete kilómetros de esa importante vía.

La obra requirió del movimiento de más de 400 000 metros cúbicos de tierra y la fundición de alrededor de 3 000 metros cúbicos de hormigón.

Considerada la más importante inversión del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH) en todo el país, la primera etapa de la reparación fue ejecutada al costo de 8,5 millones de pesos y constituyó un verdadero alivio para quienes laboran en las entidades que consumen su agua.

Según Eirín González, directivo del INRH, se labora en 1,2 kilómetros del trasvase central, con acciones que se centran en la limpieza, construcción de la sección húmeda y aplicación de hormigón, así como se ejecutan otros trabajos en los llamados canales de Unión y Toro Naranjo.

Trabajadores de Ciego de Ávila y Sancti Spíritus protagonizan los complejos trabajos en la presa, que hoy está al 36 por ciento de su llenado total.

Esa cifra, muy por encima de igual período de 2015, cuando estaba al 16 por ciento de su capacidad, aún mantiene preocupados y alertas a todos los especialistas, acotó el directivo.

Cuando se complete la reparación del Canal magistral, agregó, se evitará la pérdida de alrededor de 90 millones de metros cúbicos de agua.

Mientras se espera porque San Pedro recuerde a la Zaza, muchas son las medidas que se seguirán tomando en la provincia para aprovechar al máximo esa agua bendita.

El mayor embalse de Cuba influye directamente en importantes sectores de la economía. Foto: Oscar Alfonso Sosa/ACN.

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