Las emociones doradas de La Cruz

Julio César La Cruz, mientras combatía por su metal dorado en Brasil, no estuvo solo, un pueblo entero lo acompañó. En su tierra natal, Camagüey, vibró la buena y dura fibra con las que están hechos los cubanos

Autor:

Yahily Hernández Porto

CAMAGÜEY.- Cuba se estremeció este jueves con la actuación de Julio César La Cruz Peraza, púgil agramontino, y los medios locales, junto a JR, no dejaron escapar las instantáneas de cómo se vivió su combate en el hogar de su madre, Ana de la Caridad la Cruz, en el reparto El Retiro, en Camagüey, ciudad natal de La Sombra, como lo nombran sus seguidores.

Amigos, familiares, vecinos, el pueblo y hasta los santos, compartieron su victoria, su medalla multiplicada en el corazón de todo un pueblo.

«Mi niño, mi niño, después de tanto sacrificio lo lograste», dijo su madre muy emocionada y con los ojos llenos de lágrimas.

¡Felicidades, La Cruz! Esta Isla brilló en dorado gracias a la fuerza de tu empuje, a la fuerza de tus puños, a la fuerza de tu combate limpio y con sabor a Cuba.

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