Buena semilla, buena cosecha

Garantizar a los productores variedad y calidad de simientes de granos, hortalizas y oleaginosas capaces de resistir adversidades climáticas y biológicas, es premisa de una importante entidad artemiseña

Autor:

Adianez Fernández Izquierdo

ARTEMISA.— Una semilla marca el inicio de la vida de muchas plantas. De la calidad de esta, su resistencia a plagas, a variaciones del clima, y de la adaptación al tipo de suelo y sistema de riego dependerán después los rendimientos; de ahí el interés de la unidad empresarial de base (UEB) Semillas Artemisa por garantizar a los productores variedad y calidad de simientes de granos, hortalizas y oleaginosas capaces de resistir adversidades climáticas y biológicas y ofrecer buenos frutos.

Al ser la provincia una de las más fértiles y productivas de Cuba, el reto y la demanda son mayores. Unos 50 productores en el territorio se dedican a multiplicar en sus tierras las semillas originales procedentes del Instituto de Investigaciones de Granos, el Instituto Nacional de Investigaciones de Viandas Tropicales (Inivit) y otros centros especializados, una tarea de gran responsabilidad.

El proceso no es sencillo. Primero se deben evaluar las necesidades de producción, teniendo en cuenta cantidad y variedad, explica el ingeniero Moisés Herrera, director de la entidad perteneciente a la Empresa Productora y Comercializadora de Semillas del Ministerio de la Agricultura (Minagri).

«Con esa demanda realizamos por municipios la contratación directa con los productores, y visitamos el área de cada campesino junto a especialistas de sanidad vegetal para evaluar in situ el tipo de suelo, el cultivo anterior, tipo de maquinaria, sistema de riego y si existe almacén donde puedan guardarse las semillas», añade el ingeniero Raciel Ávila, especialista de producción.

Ambos coinciden en la importancia del contrato, pues en la misma medida en que la UEB es seria en la entrega de recursos exige al productor la entrega de lo pactado; si es más, mucho mejor. A esa seriedad deben el cumplimiento de los planes, incluso del frijol, aun cuando las condiciones climatológicas no fueron favorables.

Para el director, uno de los logros más distintivos del último período ha sido el incremento de la cultura del campesino de sembrar con semillas adquiridas en la UEB. «A fuerza de calidad, de dar garantía de lo que vendemos, cada vez son más los clientes, incluso pequeños parceleros o productores de otras provincias vienen a comprarnos».

En la tienda que poseen en San Antonio de los Baños, ubicada en la finca Piedraíta, carretera a La Salud, reparto Los Pilotos, las ventas crecen, tal como confirma su administrador Adael Fernández.

«Nuestras semillas han venido a buscarlas de todos los lugares de Cuba, pues ofertamos las producidas en el propio territorio y otras importadas; hasta tenemos semillas de flores. A todas se les hacen pruebas para garantizarle al cliente un producto de calidad», agregó.

Las ofertas de esta tienda, única por el momento en la provincia, se han llevado a Candelaria y San Cristóbal mediante un punto móvil, iniciativa que están en condiciones de extender a otros que la soliciten. Asimismo, proyectan abrir una tienda en Alquízar.

Otra de sus perspectivas consiste en adquirir vitroplantas de malanga y plátano en la biofábrica de Mayabeque, y endurecerlas en la planta de beneficio situada en El Tomeguín.

Constituye para la UEB un logro el haber elevado el trabajo con semillas certificadas y registradas. Saben que de la calidad dependen los rendimientos de las cosechas, esos que aseguran la presencia de alimentos procedentes del campo en la mesa del cubano.

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