El Comandante somos nosotros

Los jóvenes cubanos hablan de Fidel en tiempo presente. No puede ser de otro modo, él les enseñó que las utopías se hacen realidad y que el destino de la Patria les pertenece

Autores:

Yahily Hernández Porto
Roberto Díaz Martorell
Héctor Carballo Hechavarría
Glenda Boza Ibarra
Dorelys Canivell Canal
Haydee León Moya

«Estaba en las áreas del Obelisco a los Mártires de Pino III, acampando con los jóvenes de la ruta juvenil 60 Aniversario del desembarco del Granma y Día de las FAR, justo a los 60 años de su partida desde México, cuando supe de la muerte de Fidel. Todos nos abrazamos y hubo lágrimas, pero un ¡Viva Fidel! también. En ese momento y para toda la vida nos sentimos partícipes de la historia de la Patria»,   recuerda Susel Luis Isalguez, una joven camagüeyana de 20 años.

Ella creció en Camagüey escuchando anécdotas donde el Comandante era protagonista. «Crecí en un ambiente de lucha, por eso su figura nos enorgullece a todos, aún después de no estar físicamente», comenta.

Susel, alumna de tercer año de la especialidad de Licenciatura en Turismo en la Universidad de Camagüey Ignacio Agramonte y Loynaz, confiesa que Fidel, «es el padre de todos los cubanos, igual que Céspedes, porque nunca traicionó su única ambición: el amor infinito al pueblo».

Yo podría decir mucho más —insiste— pero mis palabras no alcanzan para agradecerle por pensar en la mujer. Él se creció por encima de sus iguales en la manera de ver a la mujer cubana, a la que le dio igualdad de derechos y deberes, y plena participación en la sociedad nueva que emergía.

«Entendió magistralmente que en la emancipación de la mujer estaba también la justeza de la Revolución. Solo por pensar en nosotras hay que admirarlo y respetarlo por siempre», recalca.

Fidel siempre pensó en los jóvenes, por eso ellos le devuelven ese amor. En todo el país otros que, como Susel, crecieron con el magisterio único del Comandante en Jefe, compartieron con JR el sentir de una pérdida que impulsa a hacer más por Cuba.

Harold Díaz Pedraza, trovador camagüeyano de 36 años, mira su reloj y comenta, «he amanecido junto a mi guitarra, mi hijo y el dolor compartido de amigos y familiares.

«Fidel no solo es quien trazó el camino de su pueblo, sino también, inteligencia y empeño que derrumban muros colosales. En él se da un encanto, convergen cualidades que son inspiración para los artistas de ahora  y lo serán para los que están por descubrirse. Él es el artista mayor por crear y soñar una obra gigante: el futuro de una patria libre», reafirma.

Pedraza no habla de Fidel en tiempo pretérito, sino en presente. «Fidel lleva innato el talento de la determinación, el del riesgo sin temer a los reveses, el de la convocatoria a luchar», agrega.

«Así lo siento», subraya quien toma resuelto la guitarra y junto a su pequeño Harland le canta a Fidel «Él, aseguró, es el Himno de los cubanos para el combate».

También los «guapos» lloran

Quien conoce a Nosvis Abreus Martínez ni puede imaginarse a este cienfueguero fornido, de 26 años, llorando. No es que sea insensible, sino que su fisonomía va más con un muchacho rudo, guapo, capaz de aguantarse cualquier lagrimita.

Pero Nosvis no se avergüenza de confesar cómo cuando supo de la muerte de Fidel a la mañana siguiente, se le salieron las lágrimas. Al principio le costó creer en aquello que informaba la revista especial de la televisión, pero luego supo que era cierto.

«Me conmoví, yo lo admiraba desde niño, era una gran persona», me comenta mientras conversa con un amigo sobre la figura del Comandante en Jefe.

Este joven cuentapropista asegura que no faltará a las actividades a realizarse para rendir homenaje póstumo al máximo líder de la Revolución Cubana.

«Allí estaré, no puedo faltar. Fidel fue una persona grande, que nos dio tremendo ejemplo, por eso hay que recordarlo».

¿Te gustaría parecértele en algo?, le pregunto. «Sé que es demasiado general, pero podría decirte que en su personalidad, esa manera suya de ayudar a los demás, de luchar por nuestro país. A mí me gustaba mucho aquella frase que repetía: “Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedras”, y tenía razón».

Porque pensó en los jóvenes

«Hoy es un día triste. Fidel le dio muchas posibilidades a las personas, sobre todo a jóvenes negras y humildes como yo», dice Yuarlenis Calderón, joven pinera de 29 años y licenciada en Derecho.

«Si no hubiera sido por él y la Revolución, por mi color de piel y condición de mujer no hubiera podido estudiar esta carrera de manera gratuita. Eso se lo agradeceré siempre.

«Fidel veía en los jóvenes el futuro de la Patria. Por eso, mi compromiso es seguir sus pasos, sus ideas, y luchar por mantener lo que él y toda la generación histórica lograron para nosotros con sacrificio», comenta.

Rafael García, joven ingeniero industrial que trabaja en Etecsa, también de Isla de la Juventud, todavía no acepta la noticia. Le es imposible creer que el hombre al que Cuba y el mundo le deben tanto humanismo y solidaridad ya no esté entre nosotros físicamente, aunque sabe que sus ideas, ejemplo y virtudes nos acompañarán para toda la vida.

«Desde el dolor y el agradecimiento digo: “Yo soy Fidel”. Seguir sus pasos es mi compromiso. Por él soy revolucionario y militante de la UJC. Gracias a Fidel y a la Revolución me hice ingeniero industrial. Desde mi trinchera daré siempre lo mejor para mantener y defender el legado que nos deja. Es un ejemplo de humano y de revolucionario y sus ideas vivirán por siempre», afirma.

Un maestro ejemplar de las ideas

Vinculado de diversas maneras a la labor de las organizaciones juveniles en el país durante los últimos 20 años de su vida, al holguinero Alber Cambar Cabrera se le dificulta hablar en tiempo pasado del legado de Fidel a los jóvenes, porque a sabiendas de la triste noticia, le parece un tema enraizado en la actuación cotidiana del líder de la Revolución.

«Lo primero que nos brindó Fidel fue su prédica con el ejemplo personal. Pienso entonces que su legado nos impulsa a continuar sus sueños de justicia y a trabajar mucho para conquistar un mundo mejor.

«La primera vez que vi a Fidel yo era estudiante, en una actividad patriótica en homenaje a Martí, en Dos Ríos. Estuve a muy pocos metros de distancia de él, le escuché hablar como a un padre.  Mi sueño era saludarle, abrazarlo, pero nunca lo logré.

«El Comandante siempre fue muy especial, lo recuerdo siempre jovial, sonriente, haciendo preguntas. Inculcando el amor por el estudio, la superación, la investigación, por la laboriosidad.

«Por eso para mí, el principal deber de los jóvenes es defender todo lo bueno y humano que se ha logrado dentro de nuestro país y en otros sitios del mundo en pos del bienestar de la gente, de sus derechos, para que se pueda mantener frente a los que todavía odian y destruyen.

«La defensa de la Revolución se libra en el campo de las ideas, y en eso  los cubanos contamos con un ejemplar maestro como Fidel».

Un gran soñador que nunca renunció

Para Dennys Pérez Acanda, presidente de la AHS en Pinar del Río, «Fidel es el gran artista del siglo XX por la obra que es la Revolución Cubana. Ejemplo para todo el mundo, sobre todo para los países más sufridos, esos que sienten el peso de los de arriba.

«Fidel colocó a Cuba en el mundo, la hizo sentir. Y ese es el legado que nosotros como artistas tenemos que defender, siempre desde una obra crítica, rebelde.

«También lo veo como el gran soñador que nunca renunció a su propósito, a la independencia, a ayudar a todos los que lo necesitaban sin ningún tipo de interés. Se esforzó para unificar los pueblos de América por una causa justa.

«Ahora que se ha ido, lo primero que debemos sentir es respeto por la gran obra de la Revolución y mantener lo que se ha logrado. Siempre confió mucho en los jóvenes, la Revolución la hizo siendo un joven. Nos toca a nosotros defender la historia desde todos los puntos de vista, no podemos perder la historia porque nos perderíamos a nosotros mismos».

«A Fidel nada lo apagará» dice Ludey Liudys Izquierdo Carballo, presidenta del Movimiento Juvenil Martiano en esa provincia: «La muerte de Fidel ha sido un golpe muy fuerte para todos los jóvenes cubanos, incluso para los que no lo son y se sienten amigos de Cuba.

«Siempre pienso en la confianza que tuvo en las nuevas generaciones, las tareas que les dio, los programas que llevó a cabo con la batalla de ideas o cuando la liberación de Elián, y todo eso lo protagonizaron los jóvenes.

«Uno piensa que todo lo que hagamos para recordarlo será poco, para estar a la altura de su figura, para homenajearlo. Creo que nunca podremos resignarnos y acostumbrarnos a esa pérdida.

«Fidel es Cuba. Nos deja todo el ideario, su obra, los proyectos sociales, la idiosincrasia de los cubanos que de cierta manera está influenciada por su pensamiento. Fidel somos nosotros».

Vine a jugar pelota en su honor

«Siempre lo decía, que los jóvenes teníamos que prepararnos porque no solo somos el presente, sino el futuro de la Patria. Lo expresaba en sus discursos, pero también lo practicaba. Siempre entre los de su equipo de trabajo estaban los jóvenes, como muestra de la confianza que tuvo en las más nuevas generaciones. Así era en todo, un ejemplo».

A Yunier Mora Hechavarría, joven profesor del Inder en Guantánamo, parece apretársele el pecho. Dice que siente mucho pesar tras el fallecimiento del Comandante en Jefe. Que después de escuchar la noticia no había salido de la casa y que en su barrio la gente está callada y triste, como nunca en su vida los había visto.

Que ha llorado, pero en verdad no se debe llorar a Fidel, porque nunca va a estar muerto. «Hay que honrar su partida siendo fiel a la obra que nos dejó. Defender las conquistas por las cuales empeñó su vida al sacrificio», explica.

«Hoy vine a jugar pelota en su honor, porque a Fidel le gustaba y fue un gran inspirador del béisbol cubano y del deporte en general. Cuando entré al campo de pelota no me querían dejar batear porque decían que estaba un poco decaído, pero arranqué para el home y di tremendo batazo por encima de la cerca, pero ni este ni ninguno va a ser nunca más grande que el propinado por el Comandante cuando fundó esta Revolución y ahora, sin él físicamente, tenemos que hacerla mejor».

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