A poca agua, torrentes de conocimiento

Cubagua 2017 sirve de sombrilla en el Palacio de las Convenciones a cuatro eventos especializados y a una exposición de tecnologías

René Tamayo
internac@juventudrebelde.cu
21 de Marzo del 2017 22:48:29 CDT

Con énfasis en la retroalimentación técnico-profesional entre especialistas del sector hidráulico nacional y extranjero, quedó inaugurado la víspera Cubagua 2017, que sirve de sombrilla en el Palacio de las Convenciones a cuatro eventos especializados y a una exposición de tecnologías y productos para el agua en el recinto ferial Pabexpo.

Además de la integración de conocimientos, debido a su amplia agenda temática, la segunda edición del cónclave propiciará una cultura superior sobre el uso y consumo del agua en el país, señaló en la inauguración Inés María Chapman, presidenta del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH).

Ofrece también nuevas oportunidades de negocios y colaboración, con la consiguiente transferencia y asimilación de las más modernas tecnologías y conocimientos internacionales.

Un ejemplo sobre el impacto de estos encuentros lo encontramos en la versión anterior, en 2015, cuando se firmaron cuatro memorandos con entidades foráneas.

El sector hidráulico acomete este año un proceso inversionista valorado en 450 millones de pesos, uno de los más grandes del país y la mayor cifra en la historia del INRH. Además del ahorro nacional, las inversiones son favorecidas por el otorgamiento de créditos blandos a mediano y largo plazos, y de donaciones de países de Medio Oriente, Europa, Asia y África.

Cubagua 2017 tendrá como guía cuatro prioridades de la Política nacional del agua: el uso racional y productivo del agua disponible, el empleo eficiente de la infraestructura construida, la gestión de riesgos asociados a la calidad del líquido y también a los eventos extremos del clima.

Representan principios cuya necesidad son hoy más que evidentes, al estar el archipiélago sometido a una intensa sequía que ya se extiende por casi tres años, otra evidencia de los efectos del cambio climático y, por ello, de la variación en los regímenes de precipitaciones.

A la apertura de la convención Cubagua 2017 asistieron Ulises Rosales del Toro, vicepresidente del Consejo de Ministros; Elba Rosa Pérez Montoya, ministra de Ciencia, Tecnología y Medioambiente; Wang Hong, ingeniero en jefe del Ministerio del Agua de China, y Jean-Francois Donzier, director general de la Oficina Internacional del Agua.

En la jornada de hoy, los participantes dedicarán especial atención al Día Mundial del Agua, que se celebra este 22 de marzo. El evento cerrará el viernes, con la entrega de premios a los expositores de la feria de tecnologías y productos para el sector hidráulico.

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    1. 1

      Arturo Manuel - 22 de Marzo del 2017 10:50:53 CDT

      Hidrofilia cubana Jalón histórico en la evolución de los acueductos cubanos, sin duda lo es la construcción del Acueducto de Albear, maravilla de la ingeniería civil criolla, levantado en 1858 (su terminación se prolongó hasta 1893) por el ilustre Don Francisco de Albear y Fernández de Lara (1816-1887). Un siglo después, la voluntad hidráulica del Estado cubano ha impulsado, a lo largo y ancho del archipiélago, la construcción de numerosos embalses (242), acueductos y redes de distribución del líquido, para su uso racional (7 mil millones de metros cúbicos), pero…el antillano insular entró en la liza con insaciable sed y afán de despilfarro del recurso natural. La instintiva aversión al agua de los ancestros itálicos, se trocó en incontenible sobreconsumo, como veremos, y plena observancia a la ley romana. Así pues, bajo la túnica legal invocada anteriormente, nuestro homo cubensii ha llevado a abrevar y bañar sus caballos a los ríos, corriente abajo y muy cerca del vaso colector del acueducto (esto, haciendo uso de su derecho de servidumbre de abrevadero); ha cortado el flujo de agua de arroyos tributarios de ríos, y los ha derivado hacia su parcela (al amparo de la servidumbre de acueducto); ha abierto zanjas y perforado conductoras principales de agua para tomar el líquido vital (todo ello al socaire de la servidumbre de “saca de agua”); ha represado aguas arriba, las corrientes de ríos y arroyos, con el propósito de estancarlas y tomar en secano el precioso líquido para sus tierras y ganado (¡plena adecuación del precepto broncíneo!); con su sagaz ingenio, ha drenado sus tierras bajas y con ello, vertido el agua en planos inferiores al suyo (de modo que cumple con la servidumbre de permitir el vertimiento del agua de lluvia al predio colindante, amén de beneficiar su finca con la desecación oportuna por exceso de lluvias). Ni corto ni perezoso, el homo cubensii ha inclinado a su favor el balance de agua. Así, ha construido piscinas y jacussis en sus hogares, en clara remembranza de las termas de sus ancestros capitolinos, para solaz suyo y de los suyos, en pos de la pérdida de lípidos abdominales; friega, escrupulosamente, sus amados vehículos de motores de combustión interna (algunos de los homos se han dedicado a esta modalidad del trabajo por cuenta propia); canta, bajo la ducha, lo mismo una canción pop como Darte un beso que La traviatta de Verdi (aunque sin el pecho de un Pavarotti o un Plácido Domingo), de acuerdo con su cultura (¡son más los no cultivados!) pero exhiben como denominador común, el correr del agua a mares; se afeita, si lo hace, con la llave del grifo abierta a toda su capacidad; desprovisto de memoria reciente, recuerda abrir el grifo de agua para comprobar que corre, si no, la deja abierta (¡qué desmemoriado!), para cuando pongan el agua; las gomas de sus carros aplastan, sin miramientos compasivos, las cañerías de agua (¡no importa, son del pueblo y él es del pueblo!); no sustituye zapatillas, flotadores y válvulas de cierre defectuosos; riega con sumo esmero su jardín o sus cultivos organopónicos; en el fregado de vajillas y utensilios domésticos, la espumeante agua se desliza a borbotones; vierte mondongos de cerdos, bolsas plásticas, desechos orgánicos contaminados, neumáticos, escombros y aguas negras en aguas mansas; rompe los relojes contadores del consumo de agua, y para colmo, ¡le añade agua a la cerveza y al ron!, y reafirma con su estribillo refranero: ¡Agua que no has de beber, déjala correr, déjala correr, déjala correr! Si se suma a este balance de agua el cambio climático y su consecuente escasez de lluvias, podemos sostener que nuestro enjuto archipiélago se convertirá (¡a no dudarlo!), dentro de poco, en un árido desierto caribeño, por obra y gracia de los homos cubensii. ¡Es responsabilidad de todos evitarlo!

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